El negocio de la catástrofe de Yemen

Yemen está agonizando. Tras más de cinco años viviendo una catástrofe, la situación se ha deteriorado aún más. El sufrimiento de la población es inimaginable: la gente se muere de hambre y de enfermedades y los combates siguen produciéndose. En lo que va de año han muerto miles de personas, lo que eleva la cifra a 250 mil desde que Arabia Saudí y sus aliados regionales decidieran intervenir militarmente en marzo de 2015. Pero esto no es lo peor: si la guerra continúa hasta el 2022, podrían morir hasta 480 mil personas de los cuales 331 mil serían niños.

Aunque siempre los datos deshumanizan los conflictos, hay que señalar que los proporcionados por los organismos internacionales sólo confirman nuestros temores. Aproximadamente 24 millones de personas necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir, la hambruna es generalizada y un 45% de los niños han sufrido problemas de desnutrición que ha generado "irreparables daños en su desarrollo cognitivo".

La catástrofe se ha agravado también por las inundaciones recientes–achacables al cambio climático– que han provocado más daños materiales. Estas inundaciones se han producido a la vez que el coronavirus se ha ido expandiendo sigilosamente en un país en el que 9,58 millones de niños ni siquiera tienen jabón para lavarse las manos. Según un estudio reciente del London School of Hygiene and Tropical Studies, si no se toman medidas, podrían morir entre 58 y 84 mil personas.

Es muy difícil hacerse una idea de la magnitud de la crisis. Mark Lowcock, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, habla de la peor crisis humanitaria de la historia reciente de Yemen. Una crisis que puede convertirse en tragedia si los países no destinan los fondos necesarios para que los programas humanitarios sigan atendiendo a millones de personas. Por esta razón, se celebró una conferencia el pasado 2 de junio en la que se pedía a los países 2,41 mil millones de dólares para que los programas no colapsasen. Sin embargo, la conferencia ha sido un fracaso y los países sólo han prometido destinar 1,35 mil millones. Una cantidad que de momento no ha sido entregada a pesar de estos fondos son vitales. Un mes después de esta promesa, los países siguen sin enviar estos fondos que ya de por sí son insuficientes.

Históricamente, los dos países que más fondos han destinado a Yemen han sido Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Estos dos países, responsables de numerosos crímenes de guerra, han destinado un 50% más de dinero que Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia juntos. El caso de España es llamativamente vergonzoso ya que durante los años de guerra ha destinado poco más de 3,7 millones de dólares, una cifra ridícula si la comparamos con Reino Unido, que ha destinado 320 veces más.

La muerte de menores

Sin embargo, ahora que EAU se ha ido retirando de la guerra, Arabia Saudí es el país que más fondos está destinando. De esta forma, consigue limpiar su imagen y camuflar que es uno de los regímenes más extremos del mundo. Los hechos lo confirman: Naciones Unidas ha quitado al reino saudí de listas negras, y apenas se pueden escuchar declaraciones por parte de dirigentes de la ONU condenando los crímenes de Arabia Saudí en Yemen. El motivo es que el Reino Saudí utiliza esos fondos para chantajear a la ONU.

Para los países occidentales no causa preocupación que "el mundo esté dejando a los niños morir", por recoger las palabras de UNICEF. Lo importante sigue siendo el petróleo y el negocio de armas. Las ganancias que han proporcionado la venta de armas a Arabia Saudí son infinitamente mayores que la que necesitan los programas humanitarios en Yemen. Un hecho que es especialmente cierto en el caso de España, país en el que el dinero sacado con este cruel ngocio supera ampliamente lo que pide la ONU para mantener a la gente con vida.

Mientras tanto, el nuevo gobierno de Pedro Sánchez sigue colaborando en esta infamia. Se sigue apostando fuerte por la industria militar ­–lo que ha permitido al PSOE compartir posición política con VOX— y se sigue dejando al pueblo yemení morir mientras se vende armamento a señores de la guerra. Tal como pudimos ver hace poco, el gobierno sigue con la intención de vender las corbetas a Arabia Saudí, sin tener en cuenta el bloqueo marítimo que los saudíes han aplicado a Yemen para tratar de matar de hambre a la población. La razón es que otros 1.800 millones de euros están en juego para la empresa pública Navantia.

En lo que va de 2020, el nuevo gobierno de España ha destinado poco más de 10 mil dólares, una cifra que es irrisoria si lo comparamos, por ejemplo, con los 100 millones que Juan Carlos tenía guardados por sus negocios turbios con el régimen saudí. Si el gobierno no actúa de inmediato, será cómplice de la muerte de mucha gente inocente. Es por esto que le recordamos a Pedro Sánchez las oportunas palabras de Greenpeace: "Pedro, no te pases los derechos humanos por el arco del triunfo".