'B', el gozo al pozo

  'B', la película que narra la confesión de Luis Bárcenas, extesorero del Partido Popular, al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz el 15 de julio de 2013, salió sin premio alguna en sus tres nominaciones: Pedro Casablanc, mejor actor protagonista; Manolo Solo, mejor actor de reparto y David Ilundain, director, y Jordi Casanovas, mejor guión adaptado.

      Es más que una pena. Se trata de la primera vez que un film político, de género negro podríamos decir, que refleja rabiosamente la actualidad de España, ha obtenido tales nominaciones. Quizá para nominar no se pudo mirar hacia otro lado al ver esta potente película. Pero premiar es otra cosa. Ha faltado la coherencia de llevar el impulso de la nominación hasta el final.

     Es sabido que los resultados de las nominaciones en los Goya suelen ser homogéneos. Los 1.400 académicos votan a todas las especialidades para elegir tanto a nominados como a los mejores. Quien vota a una película candidata suele darle su apoyo en todos los apartados.

     'B' no es teatro filmado, un género respetable pero diferente de una película. El film de ochenta minutos del director novel en largometraje, el navarro David Ilundain, es la adaptación cinematográfica de la obra de teatro dirigida por Alberto San Juan y que condensa las cinco horas con Ruz que Bárcenas pasó con el juez, el 15 de julio de 2013, en una sala de la Audiencia Nacional, entonces en la madrileña calle de Prim.  

    Allí el extesorero describió línea por línea los catorce folios o contabilidad B del PP cuyas fotocopias publicó el 31 de enero de 2013 el diario 'El País'. Identifica sobresueldo por sobresueldo, con alguna reticencia respecto a José María Aznar. Esta  autoría la había negado, por su pacto con la cúpula del PP, durante los seis meses anteriores.  Hasta el punto de falsear una prueba caligráfica ante la policía en la sede de la Fiscalía Anticorrupción, en la madrileña calle de Manuel Silvela.

     Para ver el alcance de esta película digamos que esta semana, el  viernes 12 de febrero, el PP tiene que enviar al juzgado de instrucción número 32 de Madrid a un representante para declarar en calidad de imputado/investigado. Es la primera vez, por mor de la ley del Código Penal modificada a finales de 2012, que un partido político es imputado como persona jurídica. Y esta causa tiene que ver con lo que ha declarado Bárcenas el 15 de julio de 2013.

    Tal día, el extesorero entrega un 'pendrive' al juez que contiene la contabilidad  mecanizada de los ejercicios que faltaban en la versión manuscrita: los años 1993, 1994 y 1995. Y explica al juez que el ordenador Toshiba del cual ha volcado los datos y otro Apple, siendo de su propiedad, se los ha quedado el PP. El juez pide al partido que los entregue. Y un día de agosto de 2013, el PP los envía al juzgado con un escrito en el que informa que los discos duros han sido destruidos.

    La actuación del actor Pedro Casablanc, que, tras dos décadas, es la primera vez que llega con una nominación al Goya, es formidable. Críticos como Carlos Boyero, que no es forofo del teatro filmado, más bien lo contrario, han estimado que la película deja una sensación alucinante, que te deja pegado a la butaca.

    Y tengo que hacer aquí lo que los ingleses llaman un 'disclosure', una revelación, y es que yo no me he podido despegar de David Ilundain –supongo que él tampoco de mi- entre los mediados de septiembre y diciembre de 2015.

     Mi libro 'Queríamos tanto a Luis', una investigación ya definitiva sobre Luis Bárcenas y sus relaciones con Mariano Rajoy y la cúpula del PP, apareció en librerías el 17 de septiembre. 'B' se estrenó el 18. David y yo emprendimos un 'roadshow' por varias ciudades de España, empezando el cine Palacio de la Prensa de Madrid y el Renoir Floridablanca de Barcelona. Se proyectaba la película y luego departíamos en coloquio paséandonos por las salas.

     Ha sido nuestra campaña cinematográfica-electoral particular. Nuestra coincidencia iba más allá del hecho de que la confesión de Bárcenas es el capítulo diecisiete de 'Queríamos tanto a Luis'. Por mi conocimiento personal de los dos protagonistas del film –Luis Bárcenas y el juez Ruz- podía aportar mi valoración sobre el trabajo de Casablanc y de Manolo Solo. Nuestra experiencia con públicos de ciudades pequeñas, medianas y grandes ha sido muy enriquecedora. Hemos vivido la avidez por preguntar, dialogar, debatir, tras la poyección, hasta altas horas de la noche.

    Casablanc tenía fuentes múltiples para inspirarse. Solo no. Bárcenas ha aparecido en centenares de situaciones. En la puerta de su casa, en el madrileño barrio de Salamanca, en los juzgados, de regreso de Canadá en el aeropuerto haciendo la peineta, en videoconferencia desde la cárcel de Soto del Real, desde la puerta de la cárcel al abandonarla. Pero Ruz es muy discreto. Alguna imagen, todo lo más, al salir o entrar en la Audiencia Nacional.

     La interpretación de ambos es muy buena. Pintan a dos personajes de carne y hueso, con su soberbia y pudor, respectivamente.

      Es una lástima, pues, que hayan salido sin premio. Porque 'B' es una película excepcional. En las tres acepciones del diccionario de la RAE: que constituye excepción e la regla común, que se aparta de lo ordinario, o que ocurre rara vez.