MAFO y el liberalismo castizo

Una crisis era ya inevitable en 2006, pero habría sido menor si en ese momento se hubiera aplicado el freno

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO, es un alto cargo de la administración del Estado desde siempre. Había sido secretario de estado de Economía con Felipe González, y durante las legislaturas de Zapatero fue sucesivamente secretario de estado de Hacienda y Presupuestos y gobernador del Banco de España. Jubilado por el PP, ha tenido tiempo de escribir un libro que la semana pasada presentó en Barcelona, una oportunidad que aprovechó para decir tres cosas sobre la crisis económica española.

La primera, que tanto el gobierno del PSOE primero como el del PP después actuaron correctamente apuntalando a la banca, que se derrumbaba bajo el peso de los créditos inmobiliarios fallidos. Con una excepción: el período de seis meses alrededor de la ascensión al poder por parte del PP, en el que este partido denunció públicamente la debilidad de la banca española, comprometiendo así los esfuerzos que se estaban haciendo para mantener la confianza de los mercados en la deuda española. Algunos comentaristas del libro han visto una venganza con Luis de Guindos.

La segunda, que la crisis fue causada por un error monumental por parte de todos: gobiernos, reguladores financieros, economistas (con pocas excepciones, entre las que señaló a García Montalvo, que lo escuchaba desde la primera fila) y público en general. Se trataría de una manifestación más del comportamiento gregario que tantos precedentes históricos ha tenido y contra el que sería imposible luchar. Como quien dice, despachó el tema en un párrafo.

La tercera, y a su juicio la más importante, que el resto de políticas españolas serían deficientes, y por eso las consecuencias de la crisis serían más graves aquí que partes. En particular, apuntó a la regulación del mercado de trabajo como causa de los elevados niveles de paro en España.

Cuando termina la presentación, unos cuantos nos dirigimos con él a un hotel cercano para compartir la cena. Antes de sentarnos, aprovecho un aparte para manifestarle que no estoy muy de acuerdo con s u análisis. En mi opinión, la crisis española no es igual a las otras porque, además de financiera, proviene de una hipertrofia constructora que sólo se dio aquí y en Irlanda; que la mayor parte del paro español tiene poco que ver con la regulación del mercado laboral, y mucho con el hecho de que el hundimiento del sector de la construcción destruyó dos millones de puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos; y que, fuera cual fuera la regulación del mercado laboral, habría parados, porque no se puede reconvertir de un día para otro un albañil en otra cosa.

MAFO no está nada de acuerdo con ello. Para él, lo que hay que hacer es dejar que el salario se ajuste libremente para que haga el clearing del mercado. Clearing. La palabra me deja parado. Indica que este hombre se ha creído que el mercado de trabajo funciona como dice el libro de texto elemental: si sobran dos millones de trabajadores de la construcción y el salario baja lo suficiente, alguien les contratará, aunque sea como servicio doméstico.

MAFO, pues, piensa que los errores de los de arriba son excusables, y que sus consecuencias serían digeribles si los de abajo fueran más flexibles.

Pues ni lo uno, ni lo otro.

No es cierto que el error de los de arriba fuera inevitable. Dos meses después de que MAFO pasara al Banco de España (marzo de 2006), la asociación de inspectores de esta institución envió una carta al ministro Pedro Solbes en que denunciaban "la pasiva actitud adoptada por los órganos rectores del Banco de España [...] ante el insostenible crecimiento del crédito bancario en España durante los últimos años" y alertaban de la necesidad de "evitar, en lo posible, que las consecuencias de los errores cometidos por las entidades [crediticias] acaben siendo transferidas, de una manera u otra, a la sociedad en su conjunto". Ni Solbes ni MAFO le hicieron caso. Una crisis era ya inevitable en 2006, pero habría sido menor si en ese momento se hubiera aplicado el freno.

Tampoco es cierto que el paro español sea culpa de la regulación laboral. Es cierto que España tenía antes de la crisis una regulación relativamente protectora de los puestos de trabajo, pero no más que la francesa; por otro lado, ahora no es muy diferente de la media europea. Sin embargo, su nivel de paro es incomparablemente más elevado.

MAFO siempre ha sido considerado el más liberal del PSOE. Sus opiniones ponen de manifiesto el fundamento de lo que en Madrid llaman "liberalismo", y que no es sino una manera de excusar desde la soberbia las gravísimas carencias en la forma en que somos gobernados, y que podría resumirse con una sentencia: "Nosotros podemos ser falibles; vosotros tenéis que ser flexibles".

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