Ni con los catalanes ni sin los catalanes

Excluyen de las conversaciones para la gobernación del Estado a las principales fuerzas políticas de Cataluña

Sánchez ha comenzado su ronda para la investidura excluyendo a Esquerra, Democràcia i Llibertat y En Comú Podem. Mientras, el PP lanza un anatema contra el PSOE si pacta con estos grupos, relegados a intocables. Se excluye de las conversaciones para la gobernación del Estado a las principales fuerzas políticas de Cataluña, que representan democráticamente a un gran número de ciudadanos catalanes del Estado. Y la exclusión se hace, paradójicamente, porque estos ciudadanos se plantean la posibilidad -y en algunos casos la desean- ¡de irse del Estado! Es decir, tratas a estos partidos y ciudadanos catalanes como si estuviesen fuera, pero te niegas a dejarles irse. Ni les dejas ser ciudadanos como los demás ni les permites que dejen de serlo. La paradoja -que convierte a los ciudadanos en súbditos, más colonia que metrópolis- fue denunciada por el general Prim hace más de un siglo: "¿Los catalanes son o no son españoles? Si no los queréis como españoles, levantad de allá vuestros reales". Si se les quiere españoles, tienen que poder participar en la gobernación del Estado, aunque quieran irse. Si no se les quiere como ciudadanos con todos los derechos, se les tiene que dejar irse. Tener que estar dentro a la fuerza, pero de segunda, no vale.