No saben qué hacer con Cataluña (o no lo quieren decir)

Era espectacular la pasión con que Rajoy y Sánchez evitaron hablar de Cataluña en el debate

Era espectacular, en el debate entre Rajoy y Sánchez, la pasión con la que ambos evitaban hablar de Cataluña. Parecía que el tema sólo le interesaba al moderador, Manuel Campo. La pregunta de Màrius Carol -qué piensan hacer para convencer al 47 por ciento de los catalanes que votan independencia para que no se quieran ir- era precisa y clara. No quisieron responder. Prefirieron mantenerse en su cuerpo a cuerpo pastoso. El silencio incómodo de los dos candidatos obliga a elegir entre tres posibilidades. Una, que no saben qué hacer, muy plausible. No tienen ni idea de por dónde empezar. Saben que sus propuestas pueden ser más o menos interesantes -más bien poco- pero que no responden a la pregunta. La segunda, que saben qué hacer, pero prefieren no decirlo. Siendo optimistas, porque saben que un día u otro tendrán que negociar, y decirlo hoy es antipático para el electorado español. O, siendo pesimistas, porque apuestan por una involución autonómica y piensan que no es momento de alarmar a nadie, ni a los catalanes ni al exterior. La tercera hipótesis es que no responden qué piensan hacer porque no piensan hacer nada. Rezar para que sean los errores de los catalanes los que resuelvan el (su) problema y respondan a la pregunta.