Bankia: La “cúpula” del Banco de España hizo “maquillar lo que no era”, según un inspector cabecera

La reformulación de cuentas Goirigolzarri afloró pérdidas no reconocidas de 2010 que detectó la inspección

El inspector de cabecera del Banco de España en el grupo BFA-Bankia a partir de septiembre de 2011, José Antonio Delgado, señalo directamente a la “cúpula” del Banco de España, al auditor, Deloitte, y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)  como responsables de lo que calificó el “maquillaje para que la fusión de las siete cajas en Bankia pareciera lo que no era”. Delgado explicó que el equipo de José Luis Goirigolzarri reconoció pérdidas procedentes de ejercicios anteriores y las encubrió con la excusa de daños provocados por la segunda recesión de la economía española.

Delgado comenzó a declarar a las 12:30 hs  y tras un receso para el almuerzo, siguió prestando declaración desde las 16:00 hasta las 20:20. Y si el expresidente de BBVA, Francisco González, cortó el aire de la sala con tajos en lugar de palabras el pasado miércoles 3 de abril, Delgado lo hizo a cañonazos, siempre sin estridencias y con mucha pedagogía.

“Caja Madrid era un moribundo y Bancaja estaba muerta”, señaló a preguntas de la fiscal Carmen Launa. El inspector fue nombrado co-cabecera junto con José Antonio Casaus en septiembre de 2011, y se hizo cargo, entre otros, de dos capítulos decisivos -riesgos de crédito y solvencia de la entidad- que  convirtieron sus informes trimestrales hasta junio de 2013 en lo que se puede llamar el escáner de la crisis. 

Porque Delgado tuvo que reconstruir lo que había ocurrido antes: contestar a la pregunta de si los deterioros eran producto de la segunda recesión o constituían un pecado original. A saber: las siete cajas no afloraron todas sus pérdidas y arrastraron saneamientos pendientes para ocultar la situación real habida cuenta del proyecto de salir a Bolsa en julio de 2011.

La declaración de Delgado debió producirse en instrucción. Pero el juez Fernando Andreu y el fiscal Alejandro Luzón presentaron un frente monolítico contra la imputación del Banco de España que proponía el abogado Andrés Herzog, en nombre de la acusación Popular. Y fue Herzog quien propuso la declaración testifical de Delgado, a la que el fiscal y el juez se opusieron.

Fue Delgado quien detectó saneamientos pendientes por valor de 9.877 millones de euros y los describió en un informe trimestral  a 30 de septiembre de 2011 enviado a Bankia por el equipo de inspectores con fecha de 21 de diciembre de 2011. Esos saneamientos, explicó, reflejaban problemas acumulados desde 2005 que no fueron afloradas al hacer el Sistema Institucional de Protección o fusión fría en 2010.

“La segunda recesión no podía provocar tales deterioros Los problemas de morosidad eran de origen”, explicó. Recordó: “Se contabilizaban como normales préstamos por valor de 20.000 millones a promotores que no eran pagados y que se  refinanciaban una, dos y tres veces, con periodos de carencia de 24 o 36 meses en los cuales los promotores no reembolsaban capital ni intereses, pero el grupo los presentaba de forma que sí aportaban ingresos”.

Delgado explicó que los 6.913 millones de euros que figuraban como provisiones (fondos previstos para cubrir insolvencias) en el folleto de salida a Bolsa de Bankia eran inexistentes, nunca se dotaron, porque, enfatizó, “las provisiones se consumen”. 

Es decir: las entidades que habían dado nacimiento a Bankia las habían utilizado y habían desaparecido como tales. A preguntas de la fiscal Launa y del letrado Herzog, Delgado señaló que las provisiones no pueden trasladarse de una entidad a otra, es decir, “no viajan” de una caja a otra”. 

Según Delgado, BFA era “inviable” ya desde la salida a Bolsa por el fuerte descuento del precio con el que se realizó la Oferta Pública de Suscripción de acciones (3,75 euros la acción respecto de los 15,28 euros del valor registrado en los libros de BFA suponía un descuento del 74%). Señaló que él y su equipo se reunieron el 6 de marzo de 2012 con el entonces presidente, Rodrigo Rato, quien también aceptó que BFA era “inviable”, y les aseguró que para Bankia estaba buscando una solución con “una nueva integración con otra entidad bancaria”. Al día siguiente, 7 de marzo de 2012, Delgado y su equipo se reunió con el consejero delegado Francisco Verdú quien también admitió la “inviabilidad” de BFA.

“Entonces lo que querían hacer es lo mismo que ya habían hecho en 2010, una nueva fusión para maquillar la situación con un nuevo cargo de pérdidas a reservas, algo que ya había sido incorrecto e irregular en 2010 según la normativa contable nacional e internacional”, señaló Delgado.

La defensa de Rodrigo Rato buscó mostrar la contradicción de los informes trimestrales y afirmaciones de Delgado con los informes semestrales que sus jefes del Banco de España – Pedro Comín primero y José Antonio Gracia después- ordenaban elaborar para el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) accionista de BFA-Bankia. Y también destacaron dos informes trimestrales en los que se hacía constar a finales de junio y agosto de 2011 que los saneamientos ya realizados cubrían los dos próximos años.

Delgado explicó, como ya lo hiciera su colega José Antonio Casaus en instrucción, que en algunos de los informes seguimiento metían mano los jefes de grupo y altos cargos del Banco de España. 

"Los informes semestrales al FROB de nuestroa jefes dulcificaban y matizaban los informes trimestrales que enviábamos a la entidad y al Banco de España", enfatizó Delgado.
Hoy martes prestará declaración como testigo el inspector cabecera en BFA-Bankia José Antonio Casaus, quien advirtiera en sus correos electrónicos a su jefe en el Banco de España, Pedro Comín, sobre la inviabilidad del grupo antes de la salida a Bolsa y alertó sobre el desenlace de la "socialización de pérdidas de 15.000 millones de euros.