Pisos de lujo en un jardín sublevan el barrio de Sarrià de Barcelona

El Ayuntamiento ya ha aprobado el proyecto y una plataforma vecinal lo ha denunciado a Antifraude

La defensa de los –pocos– espacios verdes y del patrimonio arquitectónico de la ciudad son dos de las batallas que consiguen firmes movilizaciones vecinales en Barcelona. Ha pasado en Gràcia, donde la rápida organización del vecindario sirvió para frenar el derribo de dos casas históricas en la calle Encarnació y para salvar una encina bicentenaria, y ahora un proyecto inmobiliario de características similares ha puesto en guardia el tejido de Sarriá. La iniciativa privada aprobada para transformar la masía de Can Raventós y su jardín y levantar pisos de alta categoría ha molestado a los vecinos –organizados ya en plataforma– no solo por el tipo de proyecto, sino también por las formas en que se ha presentado y por lo que consideran que son "incumplimientos claros" del planificación urbanística. Así pues, después de que el pleno del Ayuntamiento de septiembre diera luz verde a la transformación –solo ERC votó en contra–, ya han formalizado una denuncia a la Oficina Antifraude. Y avisan que presentarán un contencioso administrativo al TSJC y que si las obras van adelante harán como los vecinos de la calle Encarnació y se opondrán con el cuerpo, con lo que haga falta.

Consideran que el Ayuntamiento podría hacer una permuta de espacios para que los pisos se levantaran en otro lugar y que el jardín quedara abierto al barrio, y la casa, recuperada como equipamiento, quizás un casal para gente mayor. "O lo que se considere, necesitamos muchas cosas", añaden. Can Raventós es una masía construida en 1848 que da a las calles Bonaplata y Fontcoberta, y que está incluida en el catálogo de patrimonio protegido de la ciudad con un nivel C, cosa que obliga a mantener el volumen del edificio y las fachadas.

Ahora se prevén hasta 59 pisos que se tienen que construir manteniendo la masía y levantando dos nuevos edificios en el jardín, lo más alejado posible de la casa para sellar las medianeras de los bloques que ahora quedan a la vista. Se trata de un proyecto impulsado por la promotora BeCorp, que ya ha empezado a anunciar unas viviendas que serán de alquiler. Tendrán prestaciones como más de 1.100 metros de espacios comunes –parte del actual jardín– o un gimnasio y un coworking: "un oasis en el corazón de Sarriá", aseguran. 

La transformación de la antigua masía, donde todavía vive una mujer, se aprobó inicialmente en noviembre del 2018, pero quedó suspendida en marzo del 2019 porque el mismo promotor quería introducir enmiendas. Se dio un plazo de tres meses para mantener vigente la primera aprobación. Y esto es una parte importante de todo lo que indigna a la Plataforma Defensem Can Raventós, que recuerda que en noviembre del año pasado en un consejo de barrio una vecina preguntó si se había retomado el proyecto y se le respondió que no. Esto le lleva a dudar que se hayan cumplido los plazos y que no sea necesaria una nueva tramitación. 

Se encontraron por sorpresa con el inicio de este curso que el proyecto resucitaba. Y ellos vinculan esta reanudación al hecho que el regidor del distrito sea ahora Albert Batlle, de Units per Avançar, igual que Salvador Ferran Pérez-Portabella, que es el presidente de Bigdal 5000. Esta es la empresa que figura como propietaria del espacio y es uno de los puntos que los vecinos han puesto sobre la mesa de Antifraude. En conversación con el ARA, Ferran defiende que la empresa traspasó los terrenos a BeCorp en 2017 –a pesar de que Bigdal 5000 todavía aparece como propietaria en el último proyecto aprobado por el consistorio– y la desvincula de la actual transformación. Este diario ha intentado sin éxito poder hablar con la actual promotora sobre los cambios introducidos en el proyecto en la aprobación definitiva.

Salvar parte del jardín

Según detalla el gobierno de Ada Colau, el plan que se aprobó para el ámbito de Can Raventós conserva ahora buena parte del jardín –unos 950 metros– y mantiene una hilera de árboles –dos tilos, un almez, un platanero y una morera–. Defienden que el proyecto se ajusta al planeamiento y que, fruto de la negociación, se ha conseguido mantener más parte de jardín. Los dos edificios que se construirán tienen una altura máxima de planta baja y tres plantas y la superficie de techo es de 4.855,35 metros cuadrados, más baja que la que permite el planeamiento vigente hasta ahora. Se pueden hacer un máximo de 59 viviendas y se pasa de tres nuevos bloques a dos, pero uno de ellos más grande. Fuentes municipales remarcan que la calificación aprobada es para hacer vivienda sin especificar que serán pisos de lujo.

La plataforma, sin embargo, ve "irregularidades" como que no se mantenga, en algunos puntos, la distancia mínima de diez metros entre los nuevos edificios y la masía, como se puede ver en los planos. O que se supere, denuncian, la altura máxima prevista, que queda fijada en 14,2 metros en el proyecto aprobado. Explican que todavía no han tenido acceso al proyecto aprobado –que no se ha publicado– y que solo pudieron hacer una sesión en el distrito en la que les enseñaron "cuatro imágenes". Por eso, aseguran, pondrán en marcha la vía judicial y pedirán medidas cautelares para impedir que nada pueda empezar y ser irreversible. 

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