Convivencia familiar con adolescentes en tiempos de covid-19

Las consecuencias del confinamiento en los adolescentes y sus familias

La entidad Amalgama7, especializada en la atención terapéutica y educativa para adolescentes, jóvenes y sus familias, ha llevado a cabo en colaboración con la Fundació Portal, una entidad social sin ánimo de lucro de ámbito estatal dedicada a la atención de adolescentes afectados por patología dual y sus familias, un exhaustivo estudio sobre los comportamientos de los adolescentes y sus familias durante el confinamiento provocado  por la crisis sanitaria del covid-19 en España.

Las dos entidades tienen como objetivo ofrecer los resultados del estudio a las administraciones públicas, entidades escolares, clínicas y científicas y a la propia opinión pública, con el fin de contribuir a la mejora de medios y servicios para adolescentes, jóvenes y sus familias. El estudio, de carácter aleatorio en cuanto a la procedencia de los padres y madres encuestados, se ha desarrollado en todas las comunidades autónomas de España durante los meses de agosto y septiembre. Se han entrevistado a más de 1.500 madres y padres de adolescentes de 14 a 18 años.

La investigación explora determinados comportamientos de los adolescentes en época de preconfinamiento, durante el confinamiento y en la etapa posterior, desde el posconfinamiento y hasta la actualidad. En la segunda parte, el estudio se plantea desde el punto de vista de un hipotético escenario de un nuevo confinamiento, en el que la familia tendría que convivir de nuevo con las libertades recortadas. Dirigido por Jordi Royo, director clínico de Amalgama7, el estudio explora las conductas de los adolescentes en cuanto a:

  1. Aislamiento (encerrarse en su habitación y poca comunicación)
  2. Colaboración en tareas domésticas
  3. Cumplimiento de los trabajos escolares
  4. Malas contestaciones a los padres
  5. Insultos hacia los padres
  6. Respuestas de agresión física hacia los padres
  7. Hábitos alimentarios
  8. Consumo de tabaco
  9. Consumo de alcohol
  10. Consumo de derivados del cannabis (marihuana, hachís)

Jordi Royo indica que "es muy destacable que durante la época de reclusión, los  chicos y chicas de entre 14 y 18 años aumentaron los malos hábitos, como no ayudar en casa, aislarse del resto de la familia, alimentarse peor o no hacer los trabajos escolares; y en el caso de las malas contestaciones y los insultos el aumento es tan considerable que si hay un segundo confinamiento, los padres y madres –en más de un 50%– opinan que el clima familiar empeoraría respecto al primero".

El 58,3% de los padres entrevistados reconocen que sus hijos aumentaron las malas contestaciones y un 11,9% confiesan que sus hijos llegaron al insulto durante el confinamiento

El estudio, de carácter longitudinal, revela que muchos de estos malos hábitos han sido incorporados por los adolescentes en su día a día. Ante este hecho, Jordi Royo Isach manifiesta que "por franjas de edad, las malas contestaciones aumentan casi un 30% durante el confinamiento en las edades entre los 14 y los 16 años, mientras que el insulto aumentó en los adolescentes de entre 16 y 18 años". Desde el posconfinamiento y hasta la actualidad, las malas respuestas hacia los padres crecen un 23% respecto al preconfinamiento, y aumentaron los insultos cerca de un 6%, cosa que significa que más de 135.000 adolescentes que en situación de preconfinamiento no atacaban verbalmente a sus padres y madres ahora sí lo hacen.

Casi al 60% de padres y madres les sería más difícil ejercer su autoridad si se produjera un segundo confinamiento

Según el director clínico de Amalgama7, los insultos pueden dividirse en tres categorías: leve, cuando no son intencionados sino básicamente reactivos, como serían los típicos "No me taladres" o "Burro"; en una segunda categoría estarían los insultos moderados, es decir, los que básicamente tienen como principal intencionalidad la de herir al padre o la madre, como sería el caso de "Gilipollas" o "Cabrón"; y en un tercer apartado se clasifican los insultos agudos o graves, que no solo tienen la intención de herir sino que suelen incluir la amenaza o un deseo de infligir más dolor, como es el caso de "Te jodes, no haberme tenido" u "Ojalá te mueras". Los especialistas de Amalgama7 y Fundació Portal coinciden en que, si un padre o madre deja pasar a sus hijos el insulto de nivel leve, está dándole pie, sin pretenderlo, a progresar al segundo nivel, y al mismo tiempo posicionándose de una manera más cercana al tercer estadio, donde la violencia filio-parental de características psicológicas puede progresar de los insultos graves hacia la agresión física.

¿Qué puede pasar en un segundo confinamiento?

El estudio plantea, además, el escenario imaginario de un segundo confinamiento. En este apartado, Jordi Royo Isach, director clínico de Amalgama7 y responsable del estudio, manifiesta que " más del 50% de familias que conviven con adolescentes de entre los 14 y los 18 años lo han pasado mal durante el primer confinamiento y el clima familiar ha empeorado". "En este sentido, se les ha preguntado si pedirían ayuda ante un problema convivencial y casi seis de cada diez madres y padres se han expresado en un sentido afirmativo. Entre los profesionales a los cuales pedirían ayuda están los psicólogos clínicos (80%) y la atención médica-psiquiátrica (23%), cifras que demuestran la necesidad que tienen las familias de recibir ayuda por parte de los profesionales de la salud y de la salud mental. Además, seis de cada diez padres o madres manifiestan que pedirían ayuda a la comunidad educativa. Hay que destacar también que madres y padres manifiestan no disponer de suficientes recursos educativos y parentales para educar a sus hijos en un buen clima familiar si llega un segundo confinamiento.

El 45% de padres y madres entrevistados reconocen que en caso de necesitar ayuda por violencia filio-parental no sabrían dónde pedirla

Jordi Royo afirma que es preocupante que el confinamiento haya marcado tanto a las familias que viven con adolescentes de entre 14 y 18 años, dado que 6 de cada 10 padres o madres reconocen que en caso de otro confinamiento les sería muy difícil ejercer su rol de padre o madre. Un dato que se tendría que tener muy en cuenta para cuidar la salud psicológica de las familias mientras dure la pandemia.

Jornada de reflexión

Para debatir y reflexionar sobre este estudio, la Fundació Portal, en colaboración con Amalgama7, está preparando para el 3 de diciembre una jornada con expertos de los ámbitos de la salud, la salud mental, la educación, la administración de justicia, la policía, el tercer sector y el sector empresarial que se podrá seguir vía streaming desde la página web www.amalgama7.com.

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