La familia con tres menores desahuciada una hora antes del toque de queda podrá volver al piso de Ciutat Meridiana

La asociación de vecinos dice que la mujer no había sido notificada del desalojo mientras que el TSJC lo niega

Los Mossos d'Esquadra desalojaron este jueves cuando estaba a punto de empezar el toque de queda nocturno a una familia con tres menores a cargo, uno de los cuales lactante, en el barrio de Ciutat Meridiana de Barcelona. La familia vivía en un piso de la calle de los Rasos de Peguera que era propiedad de una entidad financiera (BBVA) y tuvo que pasar la noche en los servicios sociales, al CUESB, el Centre d'Urgències i Emergències Socials de Barcelona. Este viernes, después de que se confirmara que se trataba de una familia con personas vulnerables, podrán volver al piso, según han asegurado fuentes del BBVA al ARA. 

A la una del mediodía, la mujer llegó a la que había sido su vivienda durante los últimos dos años y se encontró la cerradura cambiada. Durante su ausencia, la comitiva judicial y una patrulla de los Mossos se habían presentado en el piso y, al no encontrar a nadie, un cerrajero cambió la cerradura y se entregó la vivienda a la propiedad. La mujer buscó asesoramiento con los vecinos del barrio y, finalmente, por la tarde decidió volver a entrar en su inmueble. Al hacerlo saltó la alarma que se había instalado durante la mañana y la propiedad llamó al 112 para denunciar que habían vuelto a ocupar la vivienda. Fuentes del BBVA aseguran que nadie les notificó que se trataba de una familia vulnerable y que si esta información que tenían que facilitar los servicios sociales hubiera constado en el procedimiento no se hubiera activado el desahucio.

A punto del toque de queda

Así pues, a las cinco y media de la tarde, los Mossos y el personal de la empresa de seguridad se personaron en el piso para volver a hacer efectivo el desahucio. La mujer se quedó en el interior de la vivienda, hasta que los cuerpos policiales la advirtieron de que estaba cometiendo un delito "de ocupación", un delito "flagrante", y que si no abría la puerta la echarían abajo. Finalmente, después de consultarlo con los vecinos que la ayudaban, la mujer abrió la puerta y los Mossos d'Esquadra la acompañaron junto con los servicios sociales al CUESB hacia las 20.30 del anochecer, justo antes de que empezara el toque de queda.

"Los niños estaban llorando porque estaban dando golpes a la puerta como si fueran criminales, había una criatura de tres meses", denuncia el presidente de l'Associació de Veïns de Ciutat Meridiana, Filiberto Bravo, que lamenta que nadie avisó del desahucio, ni el abogado de oficio de la familia ni tampoco los juzgados lo hicieron llegar a la familia. Por este motivo, este viernes por la mañana la mujer se ha personado en los juzgados para presentar una denuncia.

El TSJC, en cambio, mantiene que la ejecución del lanzamiento había sido debidamente comunicada a las partes, también a los ocupantes de la vivienda. En este caso, el 23 de julio, el procurador de la familia recibió la notificación del juzgado, pero la mujer asegura que nunca se le trasladó esta información. El caso arranca en 2018, y el 14 de mayo de 2019 se dictó sentencia para desalojar el piso. Antes del de ayer hubo hasta tres intentos de lanzamiento, pero ninguno prosperó. "El 22 de octubre pasado la parte demandada solicitó la suspensión alegando motivos relacionados con el decreto de pobreza energética", dice el TSJC, pero el juzgado lo desestimó.

El desahucio llegaba solo unas horas después de que el Govern anunciara que ha decidido limitar los desahucios durante el estado de alarma a través de un decreto ley. "Las palabras de los políticos no valen nada, están diciendo que estemos confinados en casa y los echan a la calle, sin poder coger sus pertenencias, antes del toque de queda", explica Bravo.

El comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Eduard Sallent, ha asegurado a SER Catalunya que hubo una reocupació del piso por parte de la familia y que, al tratarse de un "delito flagrante", el cuerpo policial tuvo que actuar para "restituir la propiedad". "A los Mossos no nos gusta hacer estos desahucios, sacar de casa a una familia con tres niños, pero vivimos en un estado de derecho. Me duele que se ponga el foco en el cuerpo de los Mossos, hay un circuito social", ha argumentado Sallent.

Dado que la mujer volvió a entrar en el interior de la vivienda "se produce un allanamiento de morada, que es otro procedimiento que no tiene nada que ver con la parte civil y que provoca la actuación de los cuerpos de seguridad", añade el TSJC para avalar la actuación.

Una segunda orden judicial

En cambio, el Ayuntamiento de Barcelona ha asegurado que no tenía ninguna notificación de la ejecución del desahucio. "Se ejecuta sin orden judicial. Por la mañana no había sido notificado ni a la familia ni al Ayuntamiento. Por la tarde vuelven los Mossos sin orden judicial. Es injustificable, en plena pandemia dejamos en la calle a personas vulnerables. Es una decisión política", ha dicho la regidora Lucía Martín. La alcaldesa Ada Colau ha tildado lo que pasó el jueves por la noche de una "vergüenza" que no se puede repetir.

En la misma línea se ha manifestado el colectivo Irídia. El abogado Andrés García Berrio cree que la actuación de los Mossos de la tarde "no estaba cubierta por ninguna orden judicial" y los agentes tendrían que haber llevado el caso al juzgado para obtener una nueva orden para entrar en el domicilio. "Para entrar tendría que haber un delito grave, y el de usurpación es un delito menor. Entendemos que, desde el punto de vista legal, la actuación es discutible, es poco garantista", dice García Berrio, que, además, remarca que todo esto se hizo sin tener en cuenta los "derechos de los niños", un derecho "superior" que no se respetó, y los menores tuvieron que salir del domicilio donde vivían desde hace dos años a pocos minutos del toque de queda. Y todo en tiempo de pandemia, cuando se está pidiendo a la gente que no esté en la calle. 

Momentos de tensión

Algunos vecinos intentaron evitar el desahucio colocándose en la puerta de la vivienda, hecho que obligó a los Mossos a pedir refuerzos. Llegó la unidad de antidisturbios que consiguió crear un espacio de seguridad alrededor del inmueble, pero hubo momentos de mucha tensión y desde el cuerpo policial aseguran que hubo lanzamientos de huevos y piedras, y un agente quedó herido en la pierna por el impacto de una piedra.

En la primera oleada, en el mes de marzo, se anunció la parada de los desahucios en Barcelona y en toda Catalunya. La emergencia sanitaria comportó que los juzgados decidieran parar "todas las actuaciones judiciales que no sean urgentes", y esto incluía también los desahucios previstos mientras se mantuviera la situación de excepcionalidad. En septiembre, sin embargo, con el retorno a la nueva normalidad, Barcelona volvió a superar los 80 desahucios semanales después del paréntesis del covid-19.

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