CRÒNICA

Insultos y empujones entre nostálgicos de Franco durante el segundo 20-N en Mingorrubio

Franquistas y falangistas conmemoran divididos el 45 aniversario de la muerte del dictador

En un momento en que en el Congreso de Diputados no hay semana que pase sin que Vox exalte la dictadura –Santiago Abascal afirmó a principios de septiembre que los gobiernos de Francisco Franco eran mejores que el actual–, los tradicionales nostálgicos del franquismo están en horas bajas en las calles. Una buena muestra de esto ha sido la conmemoración, este viernes, del 45è aniversario de la muerte del dictador, el segundo 20-N desde la exhumación de Franco de Valle de los Caídos. Poco más de treinta personas –y muchas de ellas desavenidas– se han acercado durante la mañana al panteón del cementerio de Mingorrubio, en el distrito madrileño del Pardo, donde fue reubicado el 24 de octubre del 2019.

La tensión ha marcado el encuentro. Primero contra la prensa, que durante buena parte de la mañana ha reunido más gente que las personas que se han acercado a traer flores y banderas ante el mausoleo –”Se siente una peste de plumillas socialcomunistas...”, decía una mujer–. Y después entre los simpatizantes franquistas. La llegada de un autocar proveniente de Valle de los Caídos, donde se ha celebrado una misa en memoria del dictador, ha encendido la llama. Miembros del Movimiento Católico Español, que en aquel momento hacían una ofrenda floral mientras cantaban  "Yo tenía un camarada", canción falangista para las marchas fúnebres, se han encarado contra uno de los asistentes, abastecido con una mascarilla con los colores de la bandera de España por cantar más fuerte que su líder y robarles protagonismo.

Los reproches se han convertido en una retahíla de insultos y empujones delante de las cámaras. “Basta, que estamos dándoles motivos a los rojos!”, le ha gritado una de las líderes del Movimiento, sin mascarilla, que ha empezado a cantar el Cara al sol. “Yo soy facha, pero incluso a mí esto me da vergüenza”, admitía pocos minutos después uno de los asistentes al acto. La conmemoración, al fin y al cabo, se ha convertido en un debate político abierto sobre la situación actual. Abastecidos con diferentes elementos de vestir con la rojigualda –uno, además, con una mascarilla de la Guardia Civil–, diferentes asistentes de todas las edades –también algunos de poco más de veinte años– despreciaban el papel del PP y otros divergían sobre Vox. “A mí no me representa nadie: sólo este señor [señalando la tumba de Franco] y Diós”, decía Alfonso.

División entre asociaciones

La división entre la Falange y el Movimiento Católico marca la conmemoración del último 20-N antes de la aprobación de la nueva ley de memoria democrática, que prevé multar la apología del franquismo en la calle y prohibir las fundaciones que la hagan –la familia Franco hoy no ha pisado el panteón–. El presidente del Movimiento Católico Español, José Luis Corral, ha negado que anden "de capa caída". 

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