La Casa Batlló cierra argumentando actos vandálicos de algunos trabajadores en huelga

El sindicato SUT asegura que no son responsables de los hechos y que es "un montaje de la empresa"

La empresa gestora de la Casa Batlló ha anunciado este miércoles que el emblemático edificio de Gaudí cerrará las puertas a partir del jueves a raíz de "la escalada de tensión" que, según la dirección, han provocado las protestas de los trabajadores en huelga de la empresa Staffpremium. La empresa denuncia actos vandálicos y destrozos "irreparables" causados por lanzamiento de piedras por parte de un "grupo de manifestantes encapuchados", que el sábado habrían roto parte de los emplomados originales del edificio, Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1972.

El sindicato SUT asegura que los trabajadores no son responsables de los incidentes. En un comunicado explican que el pasado sábado, una vez había entrado el público, el piquete estaba realizando un momento de protesta. Entonces, explican los sindicatos, "alguien tiró un petardo y una bengala" y dos trozos de "ladrillo lanzados desde detrás" del piquete cayeron sobre dos de los manifestantes. El SUT explica en el comunicado: "Nosotros seguro que no hemos sido (no tenemos por costumbre atacar a nuestros propios piquetes por la espalda) y pensamos que es un montaje de la Casa Batlló para quitarse de encima a los huelguistas, uno de tantos montajes que ha sufrido el movimiento obrero". 

Trabajadores de la empresa subcontratada Staffpremium se concentran desde el 8 de octubre ante la Casa Batlló de miércoles a domingo –los días que actualmente abre el edificio– para denunciar "la imposición de contratos temporales a una escala descaradamente fraudulenta" y que solo dos de los 40 trabajadores de la plantilla tienen contrato indefinido. Según la sección sindical SUT de Staffpremium, que ha convocado la huelga, la empresa los coacciona para firmar una baja voluntaria cada tres años: "Y así repetir el proceso como si nos incorporáramos de nuevo", denuncian.

Los manifestantes concentrados llevan pancartas y gritan consignas con megáfonos a las puertas del edificio, y según la dirección de la Casa Batlló lo hacen "asediando a los visitantes y han provocado que dos empleados de la Casa Batlló hayan requerido asistencia médica por problemas auditivos". "Uno de ellos, afectado por tinnitus y con pérdida de audición, sigue con tratamiento médico", precisan en una nota enviada a los medios.

La dirección también afirma que otros manifestantes, con bengalas y petardos, malograron el mobiliario urbano y se encararon a los visitantes. El director de la Casa Batlló, Gary Gautier, asegura que el edificio cierra porque no existen las condiciones para garantizar la "seguridad en la vía pública de los empleados, los visitantes y el Patrimonio Mundial, a pesar de haber contratado a personal de seguridad privada para su protección". "Cerramos para protegernos de las agresiones físicas y para proteger un edificio que además de un negocio es Patrimonio Mundial", concluye Gautier.

El SUT rebate estas afirmaciones de la dirección de la Casa Batlló y asegura: "No es cierto que se contratara a vigilantes de seguridad privada para proteger el edificio, sino que se contrataron vigilantes de seguridad para suplantar ilegalmente las funciones del personal huelguista, para revisar los tickets y gestionar las colas, como está ampliamente documentado".

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