ENTREVISTA

Tatxo Benet: "Nunca pierdo la esperanza: la democracia es insistir hasta convencer a la mayoría"

Periodista y empresario, comprador de la obra de Arco 

Después de comprar la polémica obra de Arco 'Presos políticos en la España contemporánea', Josep Maria Tatxo Benet (1957) vuelve a ser noticia por haber cedido de forma permanente al Museo de Lleida un retablo que llenará, en parte, el vacío que dejaron las piezas del monasterio de Sigena.

Su padre trabajó como periodista en Lleida. ¿Es de ahí de donde le viene el interés por el periodismo?

Supongo que sí. Viví el periodismo en casa como algo muy natural, al igual que un hijo de médico vive la medicina desde pequeño. Supongo que eso fue decisivo para que, desde muy pequeño, dijera que yo también quería ser periodista. Probablemente quería imitar al padre.

¿Cómo fueron sus inicios en este mundo?

Empecé muy joven, con 14 o 15 años, haciendo pequeñas informaciones y crónicas deportivas para publicaciones con las que mi padre tenía relación. La revista Rumor..., de Lleida, el diario Barcelona Deportiva y otras que ya he olvidado. Hacía crónicas de partidos de fútbol de 2ª División Regional como los Magraners o la AEM, que jugaba en un campo del Secà de Sant Pere, hasta que con 17 años entré a trabajar en la redacción del Diario de Lérida. Y ya no he parado.

Del periodismo pasó a los negocios. ¿Como hizo esta transición?

En 1987, cuando tenía 30 años, me nombraron jefe de deportes de TV3. Lo curioso es que, hasta ese momento, sólo había hecho periodismo deportivo en aquellas crónicas de 2ª División Regional cuando tenía 15 años. Pero el hecho es que me nombraron jefe de deportes, y esto hizo que a partir de ese momento dejara de ser un periodista convencional. La dirección de un departamento como el de deportes comportaba la gestión de un presupuesto de compras y de ventas, la gestión de las personas que trabajaban... De repente me encontré dirigiendo una pequeña empresa a la que se exigían unos resultados. Estuve ahí diez años. Después, junto con Sogecable y Antonio Asensio, TV3 creó en Madrid la gestora de derechos Audiovisual Sport, y a mí me nombraron director general. A partir de ese momento mi trabajo ya fue totalmente empresarial, pero siempre manteniendo un punto de vista periodístico.

Este cambio de registro alimenta, probablemente, su afición para comprar obras de arte, ya que, por cuestiones obvias, un periodista no suele disponer de los medios para hacerlo. ¿En qué momento decide pasar de ser un simple observador a comprar piezas de arte?

No existe un momento exacto en que pase esto. La definición de qué es una obra de arte y que no es muy compleja. ¿Un colgante es una obra de arte? Yo creo que sí. ¿Un póster que cuelgas en tu habitación es una obra de arte? Seguramente también. Todos tenemos una relación cotidiana con el arte y todos compramos, cada uno según nuestras posibilidades económicas.

Tatxo Benet: “No necesito mucho para ser feliz”

Cuando compró la polémica obra fotográfica de los presos políticos, ¿era consciente del revuelo que provocaría todo?

No, porque la verdad es que yo decidí comprarla y la compré poco antes de que la censuraran. Cuando la galerista, debido a las presiones recibidas, la retiró de su stand, ya me la había vendido a mí. Yo fui el primer sorprendido de su retirada y mi primera reacción fue llamar de nuevo a la galería para asegurarme de que la retirada no significaba que me quedaba sin la obra.

El primer lugar donde se exhibió la obra fue el Museo de Lleida, entre otras razones, para llenar el vacío que dejó aquella retirada de obras la noche del 11 de diciembre de 2017. ¿Es por esta razón que compró el retablo gótico que ha cedido al mismo museo?

Sí. El hecho de exponer 'Presos políticos en la España contmeporánea' en Lleida fue una decisión rápida, instantánea, tras una sugerencia que me hizo una cuñada mía. El tema del retablo ha sido más meditado. Es una pieza que encaja perfectamente con todo el discurso del Museo de Lleida y, además, se quedará allí de manera permanente. Creo que sirve, ahora sí, para llenar una pequeña parte del expolio que sufrió la ciudad.

Parece mentira, pero ya han pasado casi dos años desde aquellos meses en que se hizo posible el 1 de Octubre. Actualmente, sin embargo, la desesperanza parece haber conquistado el corazón de muchos independentistas. Como catalanista, ¿cómo mantiene la esperanza?

Yo nunca pierdo la esperanza. Al contrario, cada día estoy más esperanzado. Estamos infinitamente mucho mejor que hace unos años. La vida es larga y el mundo no se acabó en diciembre de 2017. En estos procesos el más importante es la persistencia de la gente. Si nosotros persistimos, si no desfallecemos, seremos capaces de conquistar todo lo que queremos. La democracia es eso: insistir e insistir para convencer a la mayoría.

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