POLÍTICA CULTURAL

El covid, la peor crisis en el peor momento para la cultura

El informe anual del CoNCA indica que la pandemia ha llegado cuando el sector apenas se estaba recuperando de la caída del 2008

La sensación de déjà-vu es poderosa. Año tras año, el Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (CoNCA) entrega su informe anual sobre el estado de la cultura al Parlament y las cifras siempre hacen saltar todas las alarmas. El año pasado, este enfermo crónico que puede parecer la cultura apenas se estaba recuperando, muy lentamente, de la crisis de 2008, pero ha llegado la estocada del covid-19 y lo ha mandado de nuevo a la unidad de cuidados intensivos, más grave que nunca.

Según el informe del CoNCA, durante el mes de enero de 2020 las empresas culturales consiguieron una facturación de 45 millones de euros. "Fue un inicio de año espectacular, que superaba la media mensual, situada entre 37 y 40 millones de facturación. Después del confinamiento, esta cifra cayó en picado hasta los 8 millones de euros en el momento más crítico, el mes de abril", señala el CoNCA. A finales de julio -el último dato disponible cuando se cerró el informe-, la facturación de las industrias culturales se había recuperado lentamente hasta llegar a 25,4 millones, una cifra todavía muy lejana de la media mensual. Los datos indican que la cultura lo pasa peor que otros sectores.

"Fue un inicio de año espectacular, que superaba la media mensual, situada entre 37 y 40 millones de facturación. Después del confinamiento, esta cifra cayó en picado hasta los 8 millones de euros en abril"

La bajada de las afiliaciones a la Seguridad Social, por ejemplo, es muy superior a la media: el mes de junio de 2020 las empresas culturales perdieron un 8,7% de afiliados respecto a diciembre de 2019, por encima de la pérdida general de afiliados del total empresarial de Catalunya, que fue del 3,6%. Por otro lado, a inicios del confinamiento un total de 4.816 empresas culturales se acogieron a un ERTO, con un total de 43.927 trabajadores afectados. A inicios de julio estas cifras habían aumentado considerablemente hasta llegar a 5.888 empresas y 52.997 empleados en ERTO. La Acadèmia de la Música calcula 4.000 conciertos cancelados y pérdidas de 40 millones. Los cines cerrados pierden 450.000 euros cada semana. Los teatros anunciaron la pérdida de 30 millones la temporada pasada.

La recuperación, muy lenta

En el escenario de 2019, antes de la sacudida de la pandemia, la cultura vivía una lenta remontada. La recaudación en teatro, discos, videojuegos y libros había subido en la mayoría de casos. Aun así, no se había llegado a cifras precrisis: la riqueza creada por las empresas culturales sobre el global de la economía representa un 2,1% en 2019 y representaba un 2,7% en 2008. "Estos datos indican que el sector cultural, a pesar de mostrar señales de recuperación, lo hace a un ritmo más lento que otros sectores de la economía catalana", destaca el informe del CoNCA. A todo esto hay que sumar que la cultura continúa sin tener los recursos públicos necesarios y que la bajada en inversión pública ni siquiera ha vuelto a las cifras anteriores a la crisis. Los presupuestos públicos habían pasado de destinar, sumadas todas las administraciones, 822 millones en 2013 a 1.073 millones en 2019, pero hace una década la inversión era de 1.250 millones (2010). El gasto por habitante ha subido de 109 a 140 euros en los últimos años, pero hace una década eran 167 euros anuales. La Generalitat destina a cultura el 0,8% del presupuesto, mientras que el CoNCA reclama históricamente un 2% (200 euros por habitante).

La cuota de pantalla en catalán es tan solo del 2,3% y la versión original catalana tan solo atrae al 0,3% de espectadores

Salvador Casals, vocal del CoNCA, cree que esta recuperación es más lenta por la irrupción de la digitalización y por el hecho de que algunos sectores todavía no han podido encontrar el encaje en un mundo en el que los modelos de negocio del siglo pasado ya no funcionan: “Con el covid-19 eso todavía se ha visto más: el sector audiovisual es el que mejor se ha adaptado al cambio de hábitos de consumo, pero también ha hecho que se haya desplazado parte de la producción fuera de Catalunya y que se tienda a la concentración y homogeneización de contenidos”.

El consumo del cine en catalán, por ejemplo, está en horas bajas. La cuota de pantalla en catalán es tan solo del 2,3% y el cine en versión original catalana solo atrae al 0,3% de espectadores. La pandemia ha explosionado el consumo digital. El número de abonados a las plataformas de vídeo se ha incrementado un 52% y la demanda de libro electrónico también ha aumentado. Según los datos del CoNCA, la facturación del libro físico, tanto en catalán como en castellano, en Catalunya, fue de 87 millones de euros de enero a septiembre de 2020, con una caída del 30% respecto a los mismos datos del año anterior. En cambio, la facturación del libro digital fue de 23 millones, con un aumento del 123%. 

Los trabajadores de la cultura son los que sufren más toda esta crisis. "Creemos que una herramienta clave es el Estatuto del Artista, porque crea unas condiciones dignas para los trabajadores y corrige la singularidad de un sector con mucha intermitencia", asegura Casals. El Estatuto del Artista se presentó en 2014 en el Congreso de los Diputados con 75 propuestas. Algunas, muy pocas, ya se han aplicado en forma de decreto ley en España. El CoNCA trabaja en algunas de estas propuestas, como el censo de artistas. Las ayudas comprometidas por el departamento de Cultura para hacer frente a la pandemia, de 17,2 millones, que además no están llegando con celeridad a los trabajadores más afectados del sector, no parece que puedan paliar una caída sin precedentes.

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