Música

"El disco más flamenco del siglo XXI es 'El mal querer'"

El flamencólogo José Luis Ortiz reivindica el camino de modernidad que ha abierto Rosalía

"Lo único que tenemos que hacer es estar agradecidos, celebrarla y disfrutarla". Así terminó la conferencia La Rosalía: más flamenca no pué sé que ofreció el martes José Luis Ortiz Nuevo en el Taller de Músics. Erudición y sentido común despegaron durante casi una hora y media la argumentación torrencial de Ortiz, "el inventor de la Bienal de Flamenco de Sevilla", tal como lo presentó Pedro Barragán, el alma de la imprescindible Sociedad Flamenca Barcelonesa el Dorado.

"Lo que redondea la obra musical de Rosalía es la pervivencia y la constancia del ritmo de las palmas. Sólo por eso ya merece una consideración en la historia del flamenco", aseguró Ortiz antes de añadir: "Además canta de una manera formidable, con una velocidad de la voz como la de la Niña de los Peines y una grandeza tonal como la de la Paquera de Jerez". Poca broma, porque invoca nombres del panteón flamenco. E incluso liga la autora de Los Ángeles (2017) y El mal querer (2018) con Enrique Morente.

¡Madre mía, Rosalía!

Según Ortiz, "el disco más flamenco del siglo XXI es El mal querer", y ayer dio razones bien poderosas removiendo conexiones históricas, desmontando tópicos y prejuicios e hilando fino en el análisis musical. Nacido en Archidona (Málaga) en 1948, Ortiz efectivamente fundó la Bienal de Flamenco en 1980 cuando era concejal de cultura del Ayuntamiento de Sevilla y ha publicado más de una veintena de libros sobre flamenco. El currículum importa. También la edad.

"En la prensa se ha dado como opinión unánime que la comunidad flamenca de más de 40 años está en contra del fenómeno Rosalía y de lo que significa, y no es verdad. Yo mismo tengo 72 años", dice Ortiz ante otros veteranos que asienten y sonríen. También hay jóvenes, en esta sala del Taller de Músics donde la artista que colecciona premios de todo tipo estudió con maestros como Faustino Núñez. Todo el mundo escucha Ortiz, la oratoria del que, cargada de razones, transmite como certeza irrebatible lo que otros apenas pueden vestir de hipérbole: " El mal querer es una obra del tamaño de lo que en 1996 fue Omega de Enrique Morente. Él abrió el flamenco en el siglo XXI, pero entre 1996 y 2018 el flamenco no encontró caminos para desarrollarse de una manera moderna". Esto es lo que ha hecho Rosalía.

"Está haciendo lo mismo que los padres fundadores"

"El debate sobre Rosalía me ha costado dos o tres amigos", admite este flamencólogo. Vista la seguridad con que se posiciona a favor de ella, ha valido la pena. "Sus discos y su actitud son de una flamencura absoluta y ejemplar", dice ahuyentando los espectros del esencialismo.

Ortiz, admirador de Mayte Martín y María Terremoto, pero crítico con Miguel Poveda y Estrella Morente por no haber liderado un camino de modernización cuando tocaba, se revuelve contra la condescendencia de los que dicen que Rosalía canta muy bien pero no es flamenco. También hurga en la estupidez de la envidia: "Cuando Marta Sánchez dijo que ella fue la Rosalía de los 80, es sólo envidia. ¿Cómo puede osar decir esto? Rosalía no dice: «Yo soy». Rosalía dice: «Yo canto». Quien dice «Yo soy» es porque no tiene a nadie que le diga «tú eres»". Y a continuación pone en marcha una avalancha de argumentos para explicar que más flamenca no puede ser.

Comienza poniendo toda la carne en el asador de la comparación: "Pastora Pavón, la Niña de los Peines, publicó unos discos en 1910 con una gran operación de prensa que no se había visto nunca antes, con anuncios a toda página en los periódicos. Anuncios, por cierto, compartidos con el tenor Caruso". Aquella Niña de los Peines, de sólo 20 años, consiguió que fuera valorada la bulería, un canto entonces despreciado que de hecho ni siquiera se llamaba bulería y "era algo de borrachos que no tenía la solemnidad de la seguiriya y la malagueña ".

"Rosalía está haciendo lo mismo que los padres fundadores", dice recordando que el flamenco es "un arte de fusión, andaluz y gitano y negro, un canto colectivo y solo, el baile para divertirse de la bulería y el baile sexual, casi pornográfico, del tango". Rosalía es "bulería y tango con una capacidad de modernización sorprendente". Y el reggaeton es la parte negra de ahora, como el tango lo fue en otros tiempos.

Ortiz ya recibió admirado Los Ángeles, el disco con Refree a la guitarra. "Y mira que llegaron a decirse barbaridades de Refree, que si sólo metía golpes a la guitarra... Yo en su manera de tocar percibí el toque impetuoso de lo que podría ser el toque de los primeros tiempos del flamenco -explica-. Decidieron hacer una obra diferente basándose en lo más primitivo, y por eso no me era extraño el toque de Refree y la ausencia de florituras. El acompañamiento funcionaba de maravilla". De aquellos días destaca Aunque es de noche, de Morente, la forma en que ella canta La hija de Juan Simón, que "suena como algo nuevo", y Catalina.

"El imperio absoluto de las palmas"

"Rosalía no viene del flamenco, pero eligió el flamenco, y debemos estar agradecidos", dice Ortiz, aún más rotundo cuando defiende El mal querer, "el imperio absoluto de las palmas". Lo ilustra con Malamente y Pienso en ti mirá, "dos bulerías por soleá con dos velocidades diferentes". "El disco tiene una profundidad flamenca enorme. Sin el flamenco no existiría El mal querer", asegura. A Ortiz le gusta esta Rosalía joven, atrevida y con conocimiento antiguo que armoniza mundos y es "capaz de crear una toná", como hizo con la rumba Me quedo contigo de Los Chunguitos en los Goya: "Fue una bomba, esta manera de crear una música nueva, como hacía Morente". Ortiz sólo le reprocha a El mal querer la seguiriya de Reniego. "Aquí no es tan completa porque Rosalía no tiene en su bagaje el sufrimiento, y me alegro, para cantar por derecho la seguiriya". El resto, ovación flamenca de parte del inventor de la Bienal de Sevilla.

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