Música

Las discotecas y salas de conciertos podrán abrir con el público sentado

El Govern aprobará que el ocio nocturno pueda retomar la actividad con música en directo y espectáculos

Cambio en el panorama del ocio nocturno en Cataluña. Las discotecas y salas de conciertos podrán abrir con el público sentado en sillas, o sillas y mesas, y con la condición de que acojan actuaciones musicales o espectáculos. Desde el 24 de julio, los establecimientos con licencia de discoteca, sala de baile y sala de fiestas con espectáculos estaban cerrados por orden de la Generalitat con el objetivo de frenar los casos de coronavirus. Hace semanas que el sector del ocio nocturno y las salas de conciertos reclamaban poder volver a subir la persiana y alertaban de que, si no podían abrir, no sobrevivirían. Según ha podido saber el ARA, el Govern termina una modificación excepcional de la normativa que se aprobará los próximos días y que les permitirá volver a trabajar bajo la licencia de salas de conciertos, café teatro, café concierto o restaurandte musical. El uso de la pista de baile continuará prohibido. 

El cierre del ocio nocturno ha implicado hasta ahora que las salas de conciertos con licencia de sala de fiestas con espectáculos no puedan abrir, mientras que las que tienen licencia de teatro sí. Esto ha afectado, por ejemplo, espacios como Razzmatazz, Salamandra y Jamboree. El departamento de Interior (del cual dependen las licencias), el departamento de Cultura y el de Salud han acordado crear –después de hablar con el sector– una excepción temporal que modifica la normativa de los locales afectados.

Ahora podrán abrir bajo las mismas condiciones que el resto de equipamientos escénicos (como por ejemplo teatros y auditorios) y guiándose por la última modificación del plan de reanudación de las artes escénicas y la música, hecho público el 18 de septiembre. Así, los locales podrán volver a acoger público pero tendrá que estar sentado y tendrá que llevar la mascarilla todo el rato. Las salas también tendrán que tener un registro con los datos de contacto, mantener la distancia entre los grupos de contacto habitual, controlar los accesos y garantizar el uso de la mascarilla en todo momento si no hay separación. Se podrá comer y beber siempre que se deje un metro y medio de distancia entre grupos de contacto habitual. 

"Había un agravio comparativo importante en función de la licencia del local. En espacios muy similares pero con licencias diferentes, unos podían abrir y otros no para hacer la misma actividad. Es un primer paso fantástico", afirma la gerente de la Asociación de Salas de Conciertos de Cataluña (Asacc). La asociación calcula que cerca de 70 salas estaban afectadas por esta situación.

Aforos restringidos 

El primer objetivo del Asacc era la reapertura de los locales. El cambio de normativa resuelve esta cuestión, pero los aforos de los locales serán limitados –como también pasa en los teatros y auditorios– y dependerán de las restricciones establecidas en cada territorio. Así, las salas de Barcelona, la primera corona del área metropolitana, Girona, Salt, Vic, Manlleu y determinados municipios de la Noguera no podrán superar el 70% del aforo. 

En la práctica, una buena parte de los locales afectados verán cómo se reduce considerablemente la cantidad de gente que puede entrar, porque su aforo habitual está calculado pensando en el número de personas que caben de pie. Ahora el porcentaje permitido del aforo se calculará a partir del máximo autorizado de personas sentadas. Además, en los municipios sin restricciones añadidas como máximo un local podrá acoger a dos mil personas sentadas. En los que tienen restricciones especiales, el tope será de mil personas. 

Esta cuestión ataca la viabilidad de muchas salas, que ya alertaron de la situación a finales de mayo, cuando abrieron después del confinamiento con el aforo restringido. El Apolo, por ejemplo, pasó de poder tener a más de mil personas de pie a una cuarta parte de la capacidad, 250 sentadas. "En comparación con el aforo máximo real de los locales, estaremos a un 30%. Eso hará que algunas salas no abran, porque verán que no les sale a cuenta. Pero las pequeñas, que normalmente están gestionadas por una o dos personas y son negocios familiares, creo que sí que abrirán", dice Zapata, que añade que la medida "beneficiará al sector" y "servirá para revitalizarlo".

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