Cinema

'Historias lamentables': el regreso de Javier Fesser a la comedia esperpéntica

La pandemia cambia los planes del director, que estrena la película directamente en Amazon Prime

A mediados de los 90, cuando los cortos solo se veían en festivales especializados y en algún programa del Canal+, un madrileño se convirtió en el rey indiscutible del cortometraje español con Aquel ritmillo (1995) y El secdleto de la tlompeta (1996), dos obras inclasificables y geniales que mezclaban en la coctelera el esperpento berlanguiano, el surrealismo de Cuerda y los cartoons de Warner. Ese humor estrambótico y trepidante, pura subversión de la comedia costumbrista imperante, parecía imposible de trasladar al formato de largometraje pero Javier Fesser lo consiguió en su primera película, El milagro de P. Tinto (1998).

Más de dos décadas después, Fesser se reencuentra con el esperpento colorista en Historias lamentables, una película formada por cuatro episodios independientes disponible a partir de este jueves en Amazon Prime. El director de Campeones explica que tenía ganas de recuperar el espíritu de los cortos, de un cine en el que “la narración visual, la dirección artística y el casting hacen que a veces parezca que estamos viendo dibujos animados”. Esta vez, eso sí, más “anclado en la realidad” que en El milagro de P. Tinto. “A pesar de que los conflictos y personajes de Historias lamentables están muy exagerados, es fácil identificarse o al menos reconocer las situaciones”, explica.

La película es un catálogo de personajes enfrentados a su mediocridad, como el hijo pipiolo de un gran empresario, la mujer que descarga su despecho contra un jardinero o el empresario ludópata y estafador que encarga a una empresa que le fabriquen una excusa para sus delitos. Para Fesser, lo que los une es precisamente “su ingenuidad”. “Es lo que hace que sea fácil empatizar con ellos a pesar de ser seres tan lamentables –dice el director–. Al fin y al cabo, cuando la vida nos lleva al límite descubrimos muchas cosas de nosotros. Y cualquiera que haya tenido un hijo adolescente sabe muy bien de qué hablo”. El personaje a quien el film lleva más al límite es Bermejo (Chani Martín), un veraneante metódico hasta el delirio que encadena una serie de desgracias dignas de otro puntal del universo Fesser, el Filemón de Mortadelo. Pero Historias lamentables regala a Bermejo lo que Ibáñez nunca le dio a Filemón: una pequeña redención, un final feliz. “Todos intentamos disimular los fracasos, a veces incluso disfrazarlos de éxitos –reflexiona Fesser–. Pero es que un fracaso pequeño no es una desgracia, solo una cosa que no ha salido como queríamos. Y son los pequeños fracasos los que nos hacen aprender”.

Fiel al cortometraje

Con cerca de una veintena de cortos en el currículum, Fesser es seguramente el director español con más experiencia en el formato. Es uno de los pocos, además, que no abandonó el cortometraje después de debutar en el largo –el último corto lo rodó durante el confinamiento– e incluso creó un festival de cortos, el Notodofilmfest. Pero esta experiencia no hizo más fácil la producción de Historias lamentables, que el director califica como “la más complicada” de su carrera. “El problema es que cada historia tiene sus protagonistas, sus conflictos, su tono, sus escenarios... Al final es como rodar cuatro películas a la vez, es una pesadilla”. El gran reto era que las cuatro historias formaran una sola unidad, una sola película y no una colección de cortos. “Creo que al final lo hemos conseguido, todos los cortos están interconectados y no hay ninguno que tenga más peso que los otros –dice Fesser–. Y, en conjunto, todos responden a la pregunta de qué es una historia lamentable”.

Para algunos exhibidores, aun así, lo más lamentable del film será que no pase por los cines como estaba previsto cuando la pandemia hizo saltar todos los planes de los productores. Que el director del fenómeno de taquilla Campeones se haya llevado su nueva película a una plataforma ha caído como un jarro de agua fría en unas salas desesperadas por proyectar películas como Historias lamentables. “Es que ahora mismo el estreno en cines es un hecho muy incierto –se justifica Fesser–. Cada película tiene su momento y la nuestra ya estaba levantando el dedo para salir a la luz”. La propuesta de los productores es invertir el orden habitual de las ventanas de exhibición: primero estrenar en la plataforma y dentro de seis meses en los cines. “Esto no se ha hecho nunca, pero en un escenario nuevo hay que explorar nuevos caminos. Las plataformas y las salas son dos formas de consumir cine que no tienen que competir a la fuerza, también pueden complementarse y ayudarse la una a la otra”, afirma Fesser, quizás con un poco de la ingenuidad de sus personajes.

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