Cinema

“Dibujar la portada del 'New Yorker' me causaría terror”

Sonia Pulido ha ganado el último Premio Nacional de Ilustración y participa en el Bill Festival

La ilustradora Sonia Pulido / Lena Prieto

Cuando era pequeña, el mejor momento del año para Sonia Pulido era el primer día de escuela. No porque le gustara mucho estudiar o reencontrarse con las amigas, sino porque siempre le regalaban un plumier nuevo de dos pisos. “Ver todos los lápices de colores impecables y ordenados era una sensación maravillosa –recuerda con nostalgia–. Hoy todavía me pasa que voy a tiendas de bellas artes y papelerías y, cuando veo todo el material ordenado cromáticamente, me siento en el paraíso. Es porno para dibujantes”.

Hace unas semanas esta ilustradora barcelonesa y establecida en el Masnou ganó el Premio Nacional de Ilustración. El jurado del premio ha destacado "la extensa trayectoria a escala estatal e internacional" y una "versatilidad" que alcanza "novela gráfica, ilustración editorial y publicidad". Lo que más la sorprendió, dice, fueron las muestras de afecto y felicitaciones que recibió de los compañeros. “Es que soy muy tímida y no acostumbro a ir a presentaciones ni festivales porque las reuniones sociales me generan angustia, a veces incluso me voy sin decir nada –explica–. Así que ver de golpe 200 mensajes en el móvil y sentir todo este cariño fue muy bonito”.

A finales de los 90, cuando Pulido empezó a hacer los primeros trabajos, la ilustración era un mundo mayoritariamente masculino. Recuerda un cierto paternalismo en el trato de los compañeros y los editores que le hacían encargos, pero lo atribuía más al hecho de ser “la niña nueva” que al machismo del sector. “Éramos muy pocas –recuerda–. Admiraba mucho a Laura Pérez Vernetti y a Ana Juan, eran mis referentes. Cuando nos veíamos era muy especial”. Ahora es ella la referente de una generación que creció con sus ilustraciones de prensa, leyendo cómics como Duelo de caracoles (Sinsentido) o sus libros ilustrados. Una generación, por cierto, en la que las mujeres ya no son la excepción. Ella misma lo ve en las clases que imparte en másteres y posgrados de ilustración, donde “una mayoría apabullante” de alumnas son mujeres. “La cosa será si estas mujeres entre 25 y 35 años, con una gráfica increíble e ideas muy potentes, podrán seguir en primera línea dentro de diez o quince años, cuando la precarización del sector y las propias circunstancias vitales quizás hagan que se planteen un cambio en el estilo de vida”.

Dibujar para cambiar el mundo

Esta y otras cuestiones son las que Pulido y más ilustradores abordarán a partir de este martes en el Bill Festival, la edición digital del encuentro anual que organiza la Associació Professional d'Il·lustradors de Catalunya (APIC) y que este año tiene como eje temático el potencial de transformación social de la ilustración en ámbitos como el feminismo. Sobre este tema ha reflexionado Pulido en trabajos como la compilación de biografías de mujeres excepcionales Mujeres bacanas (Catalonia, 2017) y Mujeres bacanas latinas (Catalonia, 2019), pero también en su trabajo más habitual, el de ilustradora de prensa. “Hay algunos artículos que ya tienen el feminismo como punto de partida, pero en los que abordan otros temas yo también intento que haya la máxima diversidad racial y de edades y hacer una representación cuanto más igualitaria e integradora del mundo mejor”.

A Pulido no se le escapa la ironía de compaginar sus proyectos feministas y las columnas de Javier Marías en El País, que ilustró durante diez años. Pero asegura que nunca se sintió incómoda con un artículo del escritor. “Quizás todavía no estaba tan sensible con el feminismo como ahora –comenta–. Sí había temas que me interesaban más o menos, pero recuerdo una temporada en la que dibujaba mucho a Rajoy y Aznar y me encantaba, porque era supercrítico con ellos. Piensa que yo era muy jovencita y cuando me encargaron sus columnas me dijeron “Javier Marías es Dios” y que si él estaba contento yo tendría trabajo en El País”. En todo este tiempo, Pulido solo habló con Dios un día que se lo encontró paseando por Sant Cugat. “Lo reconocí y me presenté, fue muy amable y cordial”, dice.

Su temporada en El País fue un momento clave para la formación de Pulido como ilustradora. Pero el otro fue empezar en el mercado norteamericano. “He notado un salto cualitativo muy grande y tengo la sensación de haber crecido mucho como ilustradora, sobre todo por el hecho de trabajar con directores de arte, que es una figura en general muy ausente en la prensa española”, comenta. Ahí ha colaborado con las cabeceras más importantes, entre otros The Wall Street Journal, The Washington Post, The New York Times y también la prestigiosa New Yorker, uno de sus grandes referentes. “Dibujar la portada del New Yorker me causaría terror, quizás porque la tengo muy idealizada. El primer encargo que me hicieron lo sufrí como pocos, pero después son trabajos con mucho feedback. A raíz de ilustrar la previa de un concierto, el músico me escribió para invitarme. Era en Nueva York, claro, pero igualmente hace ilusión. Y también me escribió Ethan Hawke porque le había gustado mucho una ilustración mía de una reseña para una película suya y me quería comprar el original”.



Bill Festival: ilustración, feminismo y cambio social

Pulido es una de las protagonistas del Bill Festival, el encuentro virtual de los ilustradores catalanes en el que este martes la ilustradora hará una presentación de proyectos en clave feminista junto con Lyona y Julia Kaye. Antes, Caro Sepúlveda, Javirroyo y Amalia Sepúlveda debatirán sobre si la profesión de ilustración es feminista o no. Dos debates sobre racismo y sobre responsabilidad y derechos de autor en la ilustración completan la primera jornada. En la segunda presentarán trabajos de transformación social autores como Aziz Faye, Pedro Inoue, Susana Machicao y Ana Penyas, Premio Nacional de cómic por Estamos todas bien. Un debate sobre ecología y un experimento de creación colectiva cerrarán el festival.

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