BARÇA

El fabuloso destino de Ansu Fati, el hijo de guineanos que enamoró al Camp Nou

Su padre pidió trabajo al alcalde de Marinaleda, el sindicalista Sánchez Gordillo

En este mundo del fútbol en el que el dinero manda, el destino de Ansu Fati quedó marcado gracias a un sindicalista. Bori Fati, el padre de la joven perla azulgrana, leyó en la prensa portuguesa hace 20 años que había un pueblo cerca de Sevilla donde el alcalde ayudaba a los inmigrantes. Así que llegó sin nada a Marinaleda, donde terminó pidiendo comida por las calles hasta que encontró al alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo, el sindicalista que iba siempre con un pañuelo palestino al cuello y que intentaba cambiar el mundo a su manera desde que fue elegido alcalde en 1979. Sánchez Gordillo le dio comida y, aprovechando que tenía carnet de conducir, le encontró trabajo llevando un camión al servicio de recogida de basura. Fati incluso se ofreció a llevar al alcalde por los lugares en coche, agradecido como era. Con el paso de los meses, hizo venir a su mujer desde Portugal y, cuando encontró trabajo en las obras del AVE entre Madrid y Sevilla, se mudaron al pueblo de Herrera. Y la familia fue creciendo. Ahora tienen seis hijos.

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El Barça, por cierto, se llevó también a su hermano mayor Braima, que juega cedido en Calahorra. Por debajo, el hermano pequeño, Miguel, también juega en el Barça. Tres hermanos soñando en azulgrana, aunque es Ansu quien está destinado a hacer historia.

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