BARÇA

La plantilla del Barça hace un esfuerzo de 172 millones para salvar al club de la quiebra

La gestora llega a un acuerdo con los jugadores para reformular los salarios en un momento de crisis

Los futbolistas del Barça han aceptado cobrar menos mientras la situación económica del club no mejore. Necesitaron más de ocho horas de reunión ayer en el Camp Nou para que los representantes de la comisión gestora y de los jugadores llegaran a un acuerdo clave para el futuro inmediato de la entidad, a la que amenazaba la quiebra si no se tomaban determinadas decisiones. Había que recortar más de 190 millones de euros de masa salarial a corto plazo para adaptar los gastos a la bajada en la partida de ingresos provocada por el covid y, finalmente, después de días de conversaciones intensas, los deportistas profesionales con el sueldo más elevado (un 70% del presupuesto) se acabaron poniendo de acuerdo. Incluido Leo Messi, que acaba el contrato el próximo verano. Ahora bien, el aplazamiento será de 172 millones, no de 190. 

El Barça informó a través de un comunicado que el acuerdo prevé un "ajuste del coste salarial de la temporada vigente (20/21), con importe de 122 millones fijos [que se recuperarán en cuatro años, según ha podido saber el ARA], al cual se añade el aplazamiento durante tres años de las retribuciones variables de estas temporadas, presupuestadas en una cifra aproximada de 50 millones". El pacto está pendiente de ratificación por parte de los futbolistas y técnicos implicados, pero supone, según dice el texto, "un hito de gran trascendencia para reconducir la situación económica actual". Al final, los jugadores perdonan 18 millones menos de los que en un inicio pretendía ahorrarse la directiva de Josep Maria Bartomeu, que a principios de octubre puso en marcha un proceso colectivo con todos los trabajadores del club, deportivos y no deportivos, para recortar la partida salarial. La plantilla no aceptó negociar con el resto de los empleados, así que las conversaciones se han producido por separado tanto antes como después de la dimisión en bloque de la junta.

La renuncia de Bartomeu rebajó la tensión de la negociación, pero no ha evitado que la mesa haya sobrepasado los plazos legales. De hecho, el intercambio de puntos de vista entre las partes ha durado más de un mes, cuando la duración establecida en procesos de este tipo es de dos semanas. El acuerdo hace muy feliz a Carles Tusquets, que realiza el encargo que le hizo el expresidente y se sobrepone a la opinión de varios jugadores que no lo consideraban un interlocutor válido para hablar del tema salarial. Entre los 172 millones de aplazamiento pactados, las renovaciones de Gerard Piqué, Marc-André ter Stegen, Frenkie de Jong y Clément Lenglet en la misma línea y el ahorro previsto de tres millones en sueldos no deportivos, el Barça afronta las próximas semanas con cierta tranquilidad. Ahora bien, estas medidas no erradican el grave problema financiero de la entidad: sólo lo posponen durante un tiempo. Esto significará trabajo, por lo tanto, para el presidente que salga escogido a las elecciones del 24 de enero.

Tanto duró la reunión definitiva con los representantes de la plantilla del primer equipo que el resto de trabajadores del club se quedó sin tiempo para tratar su adecuación salarial. El toque de queda se le echó literalmente encima a un colectivo que vive pendiente de un diferimiento de tres millones y de un ERTO que afecta 70 empleados de diferentes departamentos –el total del club son 540 trabajadores–. El asunto se retomará lunes.

Sarabia sí, Setién no

Por otro lado, el club ha cerrado la liquidación contractual de los tres técnicos que llegaron el enero pasado de la mano de Quique Setién para sustituir a Ernesto Valverde y su staff. Eder Sarabia, Jon Pascua y Fran Soto han tenido que esperar más de tres meses para firmar un acuerdo después del cambio de manos en el banquillo azulgrana, que tuvo vigencia sólo hasta el 2-8 de Lisboa contra Bayern Múnich.

En un comunicado publicado en las redes sociales, Sarabia, que seguía en nómina a pesar de no tener atribuciones, explicó que tanto él como sus compañeros han extinguido el contrato por una cantidad de dinero inferior a la que les tocaba. “No era el acuerdo que nos correspondía, pero lo hemos aceptado para acabar con la degradación que estábamos sufriendo, para empezar a pensar en el futuro. Es evidente que el Barça vive una situación preocupante. Se percibe cuando llegas y afecta directamente el rendimiento deportivo. Hemos intentado ayudar a resolverla desde dentro, pero a pesar de que lo hemos puesto todo de nuestra parte, nos ha resultado imposible. Me despido con un gran sentimiento de tristeza, con la esperanza que el Barça vuelva a ser el club y el equipo que nos hizo disfrutar del fútbol como ningún otro”, escribió.

La gestora ha llegado a un acuerdo con Sarabia, Soto y Pascua, pero no con Setién, que a mediados de septiembre denunció junto con sus ayudantes al Barça “por el incumplimiento de los contratos laborales”. El entrenador cántabro negocia en solitario y todavía no ha conseguido cerrar un pacto para desvincularse del todo de la entidad. Bartomeu lo cesó después de la derrota en Lisboa y puso a Koeman en su lugar sin reparar en que tenía el contrato blindado hasta el 2022.