BARÇA

Bartomeu está convencido ahora de que ganará la moción de censura

Pendiente de que el Procicat apruebe el protocolo de votación, su entorno lo ve "más fuerte que nunca"

Josep Maria Bartomeu no tiene ninguna intención de dimitir. Al contrario, está dispuesto a enfrentarse al voto de censura y convencido de que superará el plebiscito ante los socios. Así lo ha asegurado el presidente del Barça a su entorno, cuando faltan quince días para que los socios vayan a las urnas para decidir si tanto él como la junta siguen al frente del club o si se ven obligados a irse.

"Está mucho más fuerte que hace un mes. Muy centrado en el día a día y trabajando para minimizar el impacto económico de este año", comenta una persona próxima a Bartomeu. La moción de censura salió adelante para sorpresa de casi todo el mundo. Tampoco se lo esperaban en el club. Esto cogió al presidente y a los suyos con el pie cambiado y aparecieron los primeros rumores sobre una posible dimisión de Bartomeu y de los otros miembros de la directiva. "Fue una oleada de malas noticias que llegó de golpe. Él es humano. Estaba muy cansado y es normal que tuviera dudas. ¿Quién no tendría, en una situación así?", añaden.

El entorno de Bartomeu asegura que está "más fuerte" que hace un mes

Los días posteriores al 17 de septiembre, cuando los impulsores presentaron al club más de 20.000 papeletas de apoyo, fueron tensos en los despachos del Camp Nou. La directiva intentó torpedinar el proceso de validación, poniendo pegas a la mayoría de papeletas presentadas y llegando a contactar con la Guardia Civil por unas supuestas papeletas falsificadas. Esto último generó mucha sorpresa en la entidad, a todas las instancias, y no hizo más que agravar la sensación de amargura y desgaste de algunos miembros de la directiva. "Fue un error. Esto ensucia nuestra imagen", comentan desde la zona noble.

No fue el único intento para frenar la votación. Mientras se validaban las papaletas, la directiva movía hilos para que la Generalitat se pronunciara en contra de un proceso electoral en medio de la pandemia. Ninguna de estas opciones ha surtido efecto y lo único que puede salvar a Bartomeu de la votación es que la situación del covid-19 empeore y lleguen unas restricciones generalizadas en todo el país. El hecho de que se hayan cerrado bares y restaurantes, limitado la capacidad de los locales, o de que siga impidiéndose el acceso de público al Camp Nou se interpreta en el club como una señal de que la votación podría llegar a no celebrarse. Eso, sin embargo, está ahora mismo en manos del Procicat.

La trampa económica de la moción de censura

Pero, mientras esto no pase, los socios están llamados a las urnas los días 1 y 2 de noviembre. El Barça presentaba a la secretaría general del Deporte un protocolo para celebrar el plebiscito el domingo de Todos los Santos y el lunes siguiente. El club justifica votar en dos días para "facilitar la participación y la conciliación de los socios con sus obligaciones laborales y familiares". No será la única novedad, puesto que el proceso electoral tendrá diferentes sedes, repartidas por Catalunya y algunas en el resto de España. Por ahora, la entidad no ha concretado de qué se trata.

El presidente todavía no se ha pronunciado desde que la mesa del voto de censura validó 19.380 de las 20.687 papeletas presentadas, muy por encima de las 16.520 necesarias para superar el corte. Pero el vicepresidente de la entidad, Jordi Cardoner, aseguraba aquella misma semana que "se siente fuerte". Además, Bartomeu confía en que el regreso de la competición –después de un fin de semana sin Liga– puede ser un aliado si el equipo gana, y que todavía lo tendrá más de cara si la próxima semana el equipo gana el clásico contra el Real Madrid.

Discrepancias con Bartomeu

De todos modos, la visión optimista de Bartomeu respecto del voto de censura no es compartida ni por una parte de la directiva ni por algunos ejecutivos del club. Aunque sea con la boca pequeña, aseguran que tienen miedo de que la votación les vaya en contra. Para salir adelante, se necesita una participación superior al 10% del censo y que el "sí a la moción" tenga el 66% de apoyos. "La gente está muy cansada. Se ha demostrado en el proceso de recogida. Y no veo nada claro que en quince días se pueda dar la vuelta a la tortilla, por más que ganes dos o tres partidos", asegura una de las fuentes consultadas.

Algunos directivos critican que todavía no se hayan reunido para hablar de la moción

La junta se tenía que reunir esta semana para hablar precisamente de la moción. Pero no lo ha hecho. El encuentro se preveía muy caliente, puesto que una parte de la directiva había meditado dimitir antes de someterse a la votación. Bartomeu, especialista en ganar tiempo, ha preferido aplazar sine die la reunión y esperar que se calmen los ánimos. No queda claro que lo haya conseguido, puesto que algunos, en privado, han llegado a manifestar su malestar por no afrontar el debate. Otra cosa es qué pasará cuando se reúnan. La estrategia del presidente y de su núcleo duro es apelar a la unidad para evitar que nadie baje del tren antes de tiempo.

Dentro de quince días, si el Procicat no dice lo contrario, Bartomeu se la juega: se arriesga a ser el primer presidente de la historia del Barça cesado por los socios a medio mandato.

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