Giannis Antetokounmpo, de vender en el 'top manta' a dominar el baloncesto mundial

La evolución de Giannis Antetokounmpo rompe prejuicios 

Giannis Antetokounmpo proviene de una familia humilde creada por dos emigrantes nigerianos. Sus padres vivían en Grecia de manera ilegal y, cuando era pequeño, se vio obligado a vender en el top manta bolsos, relojes, gafas de sol y perfumes falsificados por las calles de Atenas. Cuando acababa de contribuir a la economía familiar, acompañaba a su hermano mayor, Thanasis, a jugar al baloncesto. Era uno de los pocos momentos del día en que conseguía olvidar las penurias de una vida que presentaba un futuro incierto. El único problema es que, como tan sólo tenían un par de zapatillas, no podían compartir partido. Uno jugaba y el otro esperaba. Al llegar a casa la realidad los volvía a golpear con crudeza. "Algunas veces la nevera estaba vacía", recuerda sin exagerar.

Unos años después el griego es el mejor jugador de la NBA y la pieza más desequilibrante de la Copa del Mundo de baloncesto, donde está asegurando una media de 15,7 puntos y 7,3 rebotes. A pesar de ser una estrella mundial, el jugador no olvida su pasado. Cuando los Milwaukee Bucks fueron eliminados de la lucha por el título, su respuesta a las críticas fue contundente: "Lo que he hecho hasta ahora en la vida no es poco: conseguir llevar a mis hermanos a un colegio privado, poder cuidar de mi familia en Nigeria y Grecia. ¿Decepcionado con un partido? Estaría decepcionado conmigo si por eso estuviera decepcionado". A diferencia de la mayoría de sus compañeros, Antetokounmpo entiende el valor real del dinero.

Ahora parece impensable, pero Antetokounmpo estuvo muy cerca de jugar en la Liga Endesa. El Casademont Zaragoza lo fichó el año 2012 cuando aún era un adolescente que jugaba en la Segunda División griega, pero nunca llegó a debutar con el conjunto aragonés. "Cuando lo vi en directo me temblaron las piernas, llamé al presidente porque había que ficharlo", recuerda Willy Villar, el director deportivo que lo descubrió en un vídeo doméstico de mala calidad y que se avanzó en el Panathinaikos ya el Olympiacos.

De escuálido a imponente

Su elección al 15º puesto del draft de la NBA desencadenó su traspaso a los Milwaukee Bucks, que generó una avalancha mediática de la que el The New York Times se hizo eco en su portada del 25 de junio de 2013. Unos meses después, cuando apenas acababa de cumplir 19 años, Antetokounmpo se convirtió en el jugador más joven de la historia de los Bucks a empezar un partido como titular. Su crecimiento fue acompañado de un cambio físico que le ha hecho pasar de ser un joven escuálido a exhibir una musculatura inverosímil. Cuando llegó a la NBA pesaba 97 kilos. Ahora, 110. El griego acompaña su altura oficial (2 metros y 11 centímetros) de un dominio de balón privilegiado, lo que le permite ocupar cualquier posición sobre la pista. Las comparaciones con Magic Johnson son inevitables.

Antetokounmpo es optimista con las posibilidades de Grecia. "Creo que tenemos un gran grupo de jugadores. Son buena gente, que es lo más importante. También son jugadores increíbles. Hay una transición entre la generación anterior y la nueva, pero no soy el jugador más importante del equipo. Hay gente como Papagiannis, Printezis, Bourousis, Sloukas o Calathes. Puedo darte los nombres de todos los jugadores de este equipo, cada uno es muy importante y pueden contribuir mucho a este equipo. Todos son excelentes jugadores. Debemos seguir trabajando duro. Si damos el 100%, seremos excelentes", argumenta el Greek Freak, que hace unas semanas volvió a Atenas para visitar la taberna de Mr. Giannis, donde el propietario le daba comida gratis a él ya sus hermanos cuando acababan de jugar en las pistas de Sepolia. "Había días en los que no conseguíamos vender nada y no teníamos dinero para comprar comida", reconoce la estrella de los Bucks, que empezó a jugar a baloncesto en Filathlitikos, un modesto club griego que lo recuerda con orgullo.

EEUU pasan por encima de Japón

La selección de Estados Unidos se desquitó ayer de las dificultades sufridas en la segunda jornada contra Turquía con una abrumadora victoria contra Japón (98-45) en la última jornada de la primera fase de la Copa del Mundo de China, en que precisamente el combinado turco fue eliminado de la segunda fase por la República Checa. "Creo que estamos mejorando con cada uno de nuestros partidos y este es nuestro objetivo. No hemos estado juntos mucho tiempo y creo que nuestros jugadores disfrutan jugando", opinó el entrenador estadounidense Gregg Popovich.

Més continguts de

El + vist

El + comentat