Ninguna medalla ni ningún título causará más euforia que volver a ver estadios y pabellones llenos

LA PANDEMIA PARÓ El DEPORTE. Pero cuando la primera oleada dio tregua y las mascarillas y las PCR se instalaron en nuestras vidas, las principales competiciones de todo el mundo recuperaron los calendarios aplazados por el covid. Si bien el 2020 permitió acabar la Liga, la Champions y la NBA, también comportó partidos cada dos días en estadios y pabellones vacíos de vida. Es un regreso ficticio a la normalidad, con sonido enlatado en las retransmisiones y la imposibilidad de celebrar goles o canastas donde se están produciendo. Han vuelto los partidos, pero es necesario que vuelva el deporte. Y esto no pasará hasta que el socio del Barça se siente en su localidad del Camp Nou. O hasta que no veamos la  Philippe Chatrier llena en la final de Roland Garros. O tampoco hasta que miles de deportistas amateurs no puedan hacer lo que más les gusta. Este 2021 ninguna medalla ni ningún título provocará más alegría que el hecho de recuperar, aunque sea parcialmente, la imprescindible función social del deporte.

EL CALENDARIO SERÁ APASIONANTE. Como los estamentos deportivos priorizaron el regreso de las competiciones de clubes durante la desescalada, otras grandes citas de alcance internacional como los Juegos Olímpicos de Tokyo o la Eurocopa se tendrán que disputar por primera vez en año impar. El resto de grandes acontecimientos se concentrarán entre la primavera y el verano. ¿Seguirá el Bayern Múnich gobernando la Europa futbolística? ¿Se mantendrá Núria Castan entre las mejores riders del mundo? ¿Repetirán anillo los Lakers -esta vez con Marc Gasol- en la NBA? ¿Alguien discutirá con Rafa Nadal el dominio de la tierra batida? ¿Seguirá el binomio esloveno Pogacar-Roglic mandando en la escena ciclista mundial? ¿Cuando volverá Marc Márquez al asfalto? ¿Cómo le irá a Laia Sanz en su undécimo Dakar? Son preguntas que responderemos en los próximos meses.

LA PREGUNTA DEL MILLÓN. Para incógnitas, sin embargo, la que está relacionada con el futuro de Leo Messi: el argentino tiene que decidir antes del 30 de junio si renueva o no con un Barça que no le puede garantizar un proyecto ganador a corto plazo por falta de dinero.

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