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La junta del Barça quiere paralizar el voto de censura

El club recurre a la Guardia Civil para que investigue firmas que podrían ser falsas

La junta directiva del Barça puso en conocimiento de la justicia y de la Guardia Civil sus sospechas sobre la existencia de firmas irregulares entre las más de 20.000 que se presentaron para hacer un voto de censura. Así lo avanzó ayer la Cadena SER y lo pudo confirmar el ARA al día siguiente de que se anunciara que hay bastante apoyos validados por la mesa para hacer un referéndum sobre la gestión de la actual cúpula dirigente azulgrana, con Josep Maria Bartomeu al frente.

La investigación de la Guardia Civil podría parar el proceso, que según los estatutos obliga a la directiva a hacer un referéndum en un plazo máximo de 20 días. Anteayer, mientras los impulsores del voto de censura celebraban el hito, el club denunció a la policía evidencias de presuntos delitos penales en papeletas que no se habrían rubricado lícitamente. Aportaron un total de 300. Estas papeletas inducen a los directivos azulgranas presentes en la mesa del voto de censura, Marta Plana y Jordi Argemí, a sospechar que quizás hay más apoyos que se habrían recogido mediante prácticas que podrían incurrir en falsificación documental o usurpación de estado civil. Apoyos incluso ya validados.

Fuentes del club reconocieron al ARA que la investigación policial enlaza con la que en su día se abrió para perseguir la falsificación de 2.800 abonos del Camp Nou para la reventa. Las mismas fuentes mantienen que los directivos presentes en la mesa del voto alertaron de que entre las firmas invalidadas se detectaron carnés que previamente ya se habían usado para prácticas ilegales. Por eso, insisten desde el club, pidieron llamar uno por uno a los socios firmantes antes de validar cada firma, una petición que tanto el presidente de la mesa, Josep Maria Vallbona, como los promotores de la moción, Jordi Farré y Josep Triadó, rechazaron. La Guardia Civil ha pedido más información al club, pero de momento el voto de censura no queda paralizado, cosa que solo podría pasar si un juez instructor lo considerara adecuado.

Victoria parcial de la mesa

El asunto se trató precisamente ayer por la mañana en la mesa. Los dos directivos representantes de la junta eran partidarios de congelar el proceso, mientras que los impulsores defendían su validez. Fue el voto del presidente de la mesa, el representante de la Federació Catalana, Josep Maria Vallbona, el que decantó la balanza a favor de que el proceso continuara según lo previsto. Por eso se siguió con el recuento y hoy viernes, según los promotores, se espera la comunicación formal en la que se especifique la finalización del escrutinio y la aceptación de la moción.

Esta deliberación en la sala de recuentos coincidió en el tiempo con una comparecencia del vicepresidente Jordi Cardoner. Entonces todavía no había trascendido la denuncia, a pesar de que el dirigente culé ya estaba al corriente. Así, respondiendo sobre cuándo podía ser la votación, declinó pronunciarse alegando que esperaba la notificación formal de la mesa, que ha decidido tirar adelante el proceso. Solo el juez puede pararlo.

Jordi Farré, el promotor de la moción, y sobre quien el Barça ha interpuesto la querella por esta supuesta falsificación, se enteró de todo el martes a través de un amigo suyo. Entonces, según su entorno, no hizo caso porque pensaba que le estaban tomando el pelo. Ayer, sin embargo, confirmó que los rumores eran ciertos. Los impulsores están muy enfadados con la actitud del club, y consideran que es una maniobra que solo tiene por objetivo paralizar la votación y dar tiempo a la directiva. Además, tienen dudas del procedimiento que ha seguido el club, cogiendo un paquete de 300 papeletas y llevándolas a la Guardia Civil, puesto que se habría roto la cadena de custodia.

Ahora bien, el instituto armado cree insuficiente la documentación aportada y ha pedido que el Barça entregue todas las papeletas sospechosas e incluso los datos de los socios en cuestión. Los expertos jurídicos consultados por el ARA creen que es bastante probable que el proceso se pueda paralizar sine die, puesto que, si el juez ordena iniciar una investigación, se podría alargar muchos meses y, por lo tanto, la moción podría perder todo el sentido porque ya hay convocadas elecciones para marzo.

“¿Por qué tanto miedo a votar?”

La plataforma Més que una Moció no tardó en emitir un juicio al respecto. “El tema roza el ridículo. Ya divulgaron que habría 5.000 firmas falsas, que habían firmado menores de edad. Nos han acusado de todo excepto de matar a Manolete. Están intentando alargar la agonía tanto como pueden. Es un fraude democrático y una decepción para los socios. ¿Por qué estas ganas de dilatar el proceso? ¿Por qué tanto miedo a votar?”, manifestó Marc Duch, portavoz de la iniciativa.

Paralelamente, el recuento de firmas validadas acabó ayer con 19.380 apoyos validados, 1.088 nulos y 219 dudosos. Es decir que un 95% han pasado el corte de la mesa de la moción. “Es de justicia felicitar el trabajo de arbitraje imparcial de Josep Maria Vallbona, de los dos promotores, y agradecer el esfuerzo de los empleados del club. Se han validado más de 19.000 firmas con una ratio de nulas de menos del 5%. Es el proceso más pulcro que ha habido en la historia de los votos de censura del club. Esto es una expresión democrática”, explicó Duch.

Por su parte, el otro portavoz de la moción, Ricard Faura, dijo que la decisión del club de aplazar indefinidamente la asamblea por falta de garantías sanitarias forma parte de la estrategia de la junta para “ganar tiempo” antes de poner su gestión en manos de los socios en un referéndum: “Han ofrecido argumentos que se pueden rebatir. Hacer o no hacer la asamblea es una cuestión de voluntad”. En esta sesión ordinaria con los compromissaris, prevista en principio para el 25 de octubre, se tenían que aprobar los números del ejercicio 19/20, formulados y auditados con unas pérdidas de 97 millones de euros, así como el presupuesto para este curso.

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