La vida privada asfixia a Neymar

El brasileño se enfrenta a una acusación por presunta violación mientras busca cómo dejar el PSG

El verano en el que Neymar hizo las maletas hacia París, la cúpula directiva del Barça intentó frenar como fuera su salida. Entre los argumentos, y dejando a un lado la cuestión económica, le intentaban convencer de que en la Ligue 1 haría de todo menos disfrutar del fútbol. Pero él ya lo tenía decidido: quería más protagonismo y estaba harto de vivir a la sombra de Leo Messi. Dos años después, los vaticinios se han cumplido y el delantero brasileño, lejos de coronarse como el mejor futbolista del momento, ha visto cómo acababa ahogado por mil y una polémicas, tanto con su club como con su selección.

A Neymar le gustaría dejar París y volver a la liga española. Preferentemente a Barcelona. O, si no puede ser, ir a Madrid. Su padre, Neymar Sr. —conocido en algunos círculos como O pai do craque—, se ha estado moviendo incansablemente buscándole una salida. Querría dar marcha atrás, pero sabe que es difícil, porque el PSG no tiene mucha intención de venderlo, si no es que llega una oferta multimillonaria. Y el Barça y el Madrid parecen contrarios a apostar fuerte por Neymar. El conjunto azulgrana, que además tiene una demanda en contra puesta por el mismo jugador, niega cualquier tipo de interés, por más especulaciones que haya en torno a este fichaje. El último rumor llegaba esta semana por parte de Radio Montecarlo, que hablaba de un intercambio de piezas entre Ousmane Dembélé i Neymar. Desde el Barça, sin embargo, aseguran que esta posibilidad es falsa.

Una crisis que deja cicatrices en el Camp Nou

¿Y Chamartín? La opción de que Neymar juegue en el Bernabéu es muy golosa para el presidente blanco, Florentino Pérez, que vería una gran operación de marketing, además de conseguir un cromo que hace muy poco jugaba en el Camp Nou. Pero también parece difícil que se cierre la operación. Primero, por la elevada cantidad que pediría el PSG y también porque el entorno del presidente le está intentando convencer de que el delantero brasileño no es lo que necesita su Madrid a nivel futbolístico. De hecho, los últimos rumores desde la capital española habían cambiado París por Liverpool, y Mohamed Salah sería ahora el objetivo del presidente blanco.

De polémica en polémica

Porque ha llegado un punto en el que fichar a Neymar es casarse con toda la lista de problemas que acumula temporada tras temporada. Cuando no es una cosa es otra. Neymar es más protagonista fuera de los terrenos de juego que en el césped. El último conflicto no es precisamente poco importante: una acusación por presunta violación a una chica brasileña en un hotel de París, por la que tendrá que prestar declaración esta misma semana.

Neymar ha negado los hechos y ha presentado como prueba los mensajes que se habría intercambiado con la chica a través de las redes sociales, mientras que la presunta agredida insiste en la acusación. De todos modos, el caso dio este martes un giro cuando uno de los abogados defensores renunció a representarla porque la chica, supuestamente, habría cambiado la versión: de la inicial, que hablaba de sexo consentido que acabó con violencia, a relaciones sin su permiso. El jugador y sus abogados habían pedido aplazar la declaración porque Neymar está concentrado con Brasil para disputar la Copa América, pero el juez se negó.

El futbolista está cerrando un año para olvidar: ha vivido desde el fracaso en el Mundial de Rusia —su selección cayó en los cuartos de final— hasta quedarse sin el brazalete de capitán con la canarinha en esta Copa América, que se disputa precisamente en Brasil. En medio, una sanción de tres partidos de la UEFA por haber criticado a los árbitros y otra de tres más por haber agredido a un aficionado en la final de la Copa de Francia, una pelea con su compañero de equipo Draxler y una recaída de la lesión del pie que lo dejó tres meses sin jugar con el PSG, pero que no le impidió celebrar su cumpleaños en una sala de fiestas de París. Y justo después viajó sin muletas para participar en el Carnaval de Brasil.

El Balón de Oro, muy lejos

La vida privada está asfixiando a Neymar, y ya le han detectado problemas de sobrepeso en el PSG. Un hecho alarmante, teniendo en cuenta su complexión —tiene tendencia a no engordarse—, que sería el responsable de las molestias en la rodilla que notó en la concentración del Brasil y por las que estuvo tres días de baja. Además, por culpa de las reiteradas lesiones no ha podido ayudar a su equipo en las dos eliminatorias de octavos de final de la Champions, en las que el PSG cayó eliminado, primero contra el Real Madrid (2017-2018) y este curso contra el Manchester United.

El brasileño llegaba a París para ganar un Balón de Oro que le parecía imposible en el Barça. Y en la capital francesa ha visto que ni siquiera es el mejor jugador del equipo, un honor que recae en el goleador Kylian Mbappé. Neymar ya tiene 27 años y el tiempo le está pasando a toda prisa.