INGRESOS PÚBLICOS

La Cataluña vacía: los 200 pueblos donde hay más pensionistas

Uno de cada cinco municipios catalanes ya tiene menos de dos trabajadores por cada jubilado

El municipio ebrense de Caseres y el de Bausen, ubicado en el otro extremo de Cataluña, en la Vall d’Aran, son los dos pueblos de Cataluña que no tienen más trabajadores que pensionistas. El primero tiene 74 jubilados y 70 afiliados a la Seguridad Social, mientras que en el segundo hay un empate a 15. El caso de estas dos poblaciones es una anécdota si se tiene en cuenta que Cataluña tiene 953 municipios. Lo que no lo es, sin embargo, es que en una de cada cinco poblaciones —o, lo que es lo mismo, en un total de 211— haya menos de dos afiliados por pensionista, según datos del Idescat del año 2017. “Cuando se llega a esta proporción se considera que el sistema de pensiones está muy tensionado”, avisa Sergi Jiménez, profesor de economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).

La mayoría de estos pueblos se concentran en las Terres de l’Ebre, en la frontera entre las demarcaciones de Lleida y Tarragona, en el Pallars Jussà y, de forma más dispersa, en el Solsonès, el Berguedà o el Ripollès. “No es casual, son zonas donde hay un envejecimiento de la población porque los jóvenes se han marchado a vivir donde hay actividad económica”, explica Josep Oliver, catedrático emérito de economía de la UAB. De hecho, Oliver sostiene que la principal fuente de ingresos de muchos pueblos de la demarcación de Lleida es, desde hace años, el sistema de pensiones.

Viendo estos datos no es casual que en las demarcaciones de Lleida y Tarragona los trabajadores en activo no lleguen a cubrir las pensiones de los jubilados. “Hace 50 años no era la Cataluña vacía. Era uno de los principales motores económicos gracias a la actividad del sector agrícola”, recuerda Oliver. De hecho, esta situación es calcada a la también conocida como España vacía, de la cual forman parte comunidades como Castilla-La Mancha, Castilla y León o Extremadura.

Entre los municipios catalanes que tienen un sistema de pensiones tensionado hay capitales de comarca, como Ripoll, Tremp o Berga, y localidades con más de 5.000 habitantes, como Navàs, Súria o Cardona. “La emigración y el envejecimiento de la población hacen que tengan déficit en la Seguridad Social”, apunta el catedrático.

En cambio, donde hay un buen estado de salud del sistema de pensiones es en el área metropolitana de Barcelona, en las otras tres capitales catalanas y allí donde se concentra la actividad turística: parte del litoral catalán y la Vall d’Aran. “Son el polo económico catalán”, apunta Jiménez. A nivel español también se reproduce el mismo modelo. Sólo Madrid, las Baleares, las Canarias y Murcia —que tiene más población joven— cubren el pago de las pensiones.

“Si todo continúa igual, de aquí a siete u ocho años, cuando se jubilen los baby boomers [los nacidos durante los años 60 y principios de los 70], tendremos problemas serios, porque el agujero de las pensiones crecerá”, alertan los dos economistas. ¿Por dónde pasa, pues, la solución? No hay una solución mágica, sino que tiene que ser la suma de varias acciones, añaden. Por una parte, debe mejorarse “la base demográfica del país”. Actualmente se está haciendo vía inmigración, pero la mayoría de los inmigrantes tienen salarios bajos y cotizan poco, lo que sólo ayuda “parcialmente”.

Y, por otra parte, debe endurecerse el acceso a la pensión. Hay dos formas de hacerlo: desvincularla del IPC —tal como hizo el gobierno de Rajoy— o hacer más difícil llegar a ella, opción por la que optó el gobierno Zapatero. Para materializarlo aumentó de 65 a 67 años la edad de jubilación, de 15 a 25 años el periodo que serviría para calcular la pensión que se cobraría y de 35 a 37 años los años que deben cotizarse para tener derecho al 100% de la pensión. En otros países, sin embargo, todavía es mucho más elevada, como en Francia, donde deben cotizarse 42 años. “Si sube, pues, la productividad, una parte de la inmigración y la natalidad, y se mueven los parámetros para acceder a la pensión, no habría que tocar nada del sistema actual”, mantiene Oliver.

Todavía habría un segundo plan —explican los expertos— que pasaría por la subida de impuestos. Ahora bien, debería hacerse “bien y poco a poco”. “La población debería visualizar que este aumento mejora los servicios que reciben”, apunta Jiménez. Y en medio de estas soluciones, los dos economistas dejan al aire una de las grandes preguntas: ¿Deben mantenerse las pensiones de viudedad y orfandad dentro del sistema de pensiones? La respuesta debe darla el Gobierno, y deprisa, si quiere evitar que el sistema entre en una fase crítica.

LAS CLAVES

1. ¿Cuándo se considera que el sistema de pensiones empieza a estar tensionado?

Según los expertos, cuando hay menos de dos trabajadores por pensionista el sistema empieza a sufrir. Ahora bien, aparte de esta cifra —explica el catedrático emérito de economía de la UAB Josep Oliver—, también debe tenerse en cuenta la esperanza de vida de los jubilados o cómo se calcula la pensión.

2. ¿La situación de Cataluña es preocupante?

Depende de la zona. Lleida y Tarragona son las dos demarcaciones que tienen un sistema de pensiones menos sostenible porque la gente joven se ha marchado a vivir donde se concentra la actividad económica. En cambio, el área metropolitana de Barcelona, las otras capitales catalanas y las zonas turísticas de momento no han entrado en una fase preocupante.

3. ¿En el resto del Estado pasa lo mismo?

Sí, la situación es calcada a la de Cataluña. Donde el sistema de pensiones está más tensionado es en lo que se conoce como la España vacía, formada por las comunidades donde la población está más envejecida. Entre las cuales hay las dos Castillas y Extremadura. De hecho, actualmente sólo en cuatro comunidades los trabajadores pueden cubrir las pensiones de los jubilados, según un informe del BBVA. Son Madrid, que es uno de los principales motores económicos del país; las Islas Baleares y las Islas Canarias, por su peso en el sector turístico, y Murcia, donde la población joven y la inmigración tienen un peso importante.

4. ¿La situación se agravará?

Sí. Los economistas dejan claro que deben tomarse medidas y de forma urgente. El motivo: la generación de los baby boomers se jubilará en siete u ocho años y eso creará un importante agujero en el sistema de pensiones.

5. ¿Por dónde pasa la solución?

Hay varias. Por una parte, debe mejorarse la natalidad y/o atraer una inmigración de más calidad profesional y endurecer las medidas para tener acceso a una pensión aumentando la edad de jubilación, los años de cotización o los años para realizar la media para determinar qué cantidad se cobrará. La otra medida, igual de impopular, es aumentar los impuestos. Además, también hay que preguntarse si las pensiones de viudedad o las de orfandad deben estar dentro o fuera del sistema de pensiones.