Los tipos de interés mínimos fuerzan las fusiones bancarias

Las entidades buscan reducir costes con despidos y optimizando las redes de oficinas

La pandemia ha acelerado las transformaciones en la banca. El anuncio de posible fusión entre el Sabadell y el BBVA se añade a otros cambios en el sector financiero español, que arrastra problemas desde la anterior crisis.

De momento, la operación empresarial más importante en España este 2020 es la fusión entre CaixaBank, tercera entidad del Estado y primera en Cataluña, y Bankia, el banco propiedad en un 61% del Estado.

“No tienen otro remedio”, explica Xavier Puig, profesor de finanzas a la UPF y consejero de la gestora de fondos Gesiuris, sobre las fusiones anunciadas por las entidades los últimos meses. “La banca lo tiene muy difícil para ganar dinero”, añade.

El negocio principal de un banco es vender dinero, es decir, prestar cobrando un interés. Actualmente, y desde el mes de marzo del 2016, el tipo de interés básico -el precio del dinero- marcado por el Banco Central Europeo es del 0% y su presidenta, Christine Lagarde, ha anunciado repetidas veces que la institución monetaria no tiene previsto subirlos en como mínimo uno o dos años.

El Euríbor, el interés al cual se prestan dinero las entidades y referencia para muchos de los créditos que dan los bancos, es negativo desde las mismas fechas y continúa bajando. En estas condiciones, a las entidades les cuesta mucho tener márgenes de beneficios altos cuando hacen de “intermediario de una cosa que no vale nada”, dice Puig, que cree que la banca tendrá que “sobrevivir como pueda” hasta que vuelvan a subir el tipo.

Desde que estalló la anterior crisis, los márgenes de beneficios de los bancos con el negocio de los préstamos han ido cayendo, en el caso español agravados por un paro estructuralmente elevado y un estancamiento de los salarios que ha limitado la renta de las familias y, por extensión, su capacidad tanto de ser aceptados para recibir un crédito como de devolverlo en caso de recibirlo.

Ante esta situación, pues, las entidades tienen que optar por obtener beneficios con comisiones más altas y con otros productos más allá de los préstamos, como seguros, fondos de inversión o pensiones. La otra vía de mantener unos beneficios aceptables para los accionistas es la reducción de costes. Es precisamente para abaratar los costes que las entidades optan para fusionarse, puesto que pueden optimizar su red de oficinas y, por medio de despidos, sus plantillas.

El banco más grande de España, el Santander, se avanzó a la actual oleada de fusiones con la absorción del Popular el 2017. El mes pasado anunció el despido de unos 4.000 empleados, a los cuales hay que sumar los 2.000 de los que también quiere prescindir el Sabadell. CaixaBank también anunció un ERE el año pasado y los dirigentes de la entidad de la estrella y de su socia, Bankia, ya han avisado que la fusión comportará una reducción de personal.

Beneficios en el extranjero

El banco presidido por Ana Patricia Botín tiene el grueso del negocio en el extranjero, sobre todo en Sudamérica (con el Brasil como principal mercado de la entidad). “En América Latina los tipos son más altos y la situación es como aquí hace 15 años”, comenta Puig.

El sector financiero está, pues, en pleno proceso de reestructuración, que empezó mucho antes del estallido de la pandemia. La anterior crisis trajo la desaparición de las cajas de ahorros y la concentración del sector en entidades más grandes. La pérdida de puestos de trabajo en los bancos españoles supera ya con creces los 110.000 trabajadores desde entonces.

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