MWC: ¿Cómo prepararse para la llegada de los robots a la oficina?

Las empresas tienen grandes retos y responsabilidades en el entrenamiento de su fuerza laboral

En 2018, el Foro Económico Mundial publicó un informe sobre el panorama del trabajo en la era de la inteligencia artificial. Una de las cifras que más impactó del reporte son los 75 millones de puestos de trabajo que, calcula la organización, se perderán por cuenta de la automatización de labores humanas.

El número fue destacado en titulares alrededor del mundo y en conferencias de transformación digital, en las que un pequeño ejército de consultores se dedican a decirle a las empresas cómo navegar un escenario pleno en incertidumbre y miedo.

“Lo que no atrajo tanta atención global fue que el reporte, casi a renglón seguido, hablaba de 133 millones puestos de trabajo que se crearán gracias a tecnologías como inteligencia artificial. Este dato es fundamental porque resume un poco la historia de la tecnología: una herramienta transforma el mercado laboral y en el proceso destruye empleos, pero crea otros. Creo que hay demasiado miedo en el panorama y eso no beneficia a nadie, ni a los trabajadores, ni a las compañías”, opina David Leaser, uno de los encargados de iniciativas de crecimiento e innovación en IBM, quien estuvo presente en el MWC, que finaliza este jueves en Barcelona.

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La transformación de la fuerza de trabajo es una de las grandes tareas que enfrentan las compañías, pues se trata de redefinir roles y admitir que las reglas del sistema han cambiado, en algunos casos. “Para algunas organizaciones, la realidad del mercado es que ya no requieren siete años de educación en doctorados para poder entrar al mercado de la inteligencia artificial. Eso ya lo puede hacer un proveedor. ¿Qué significa eso para una empresa? Probablemente, que necesita entrenar a su gente, enfocarla en nuevas tareas. Ahí está el reto”, cuenta Orla Beggs, una de las socias de la firma de consultoría PricewaterhouseCoopers.

Términos como entrenamiento y educación continua son, por estos días, una especie de mantra frente a los cambios que rápidamente han introducido las tecnologías de automatización en el mercado laboral. “Es una cuestión que tiene que involucrar niveles superiores a los departamentos de recursos humanos: es un asunto fundamental y debe venir desde los CEO”, argumenta Beggs. Y añade: “Se trata de rediseñar el contrato social con los empleados”.

Una porción de este rediseño comienza por entender, según Leaser y Beggs, que hay una porción de los roles en las compañías que ya no necesitan una titulación universitaria como requisito. En IBM, por ejemplo, se estima que entre 10 y 30 % de su fuerza laboral puede prescindir de titulación universitaria, de acuerdo con cifras presentadas por Leaser.

¿Qué quiere decir eso? Que la educación universitaria puede no estar produciendo los profesionales que el sector de tecnología necesita, al menos en la escala que pide la industria, dicen los ejecutivos. Y lo otro es que, más que el título, lo que requieren grandes compañías para ciertos roles son habilidades.

Nota al margen, durante su presentación en el MWC, Satya Nadella, CEO de Microsoft, contó que hace poco llegó a su correo la hoja de vida de un programador de 15 años que contenía sus datos de contacto y una serie de enlaces de Github (la mayor comunidad en líneas para programadores): “Me impresionó porque no era nada más, aunque ahí me estaba diciendo todo lo que necesitaba saber”.

¿Cómo construir inteligencia artificial para el beneficio humano?

Buena parte del entrenamiento para la era de la automatización lo están asumiendo las mismas empresas, a través de programas de educación que capacitan en roles y habilidades específicas. “En Salesforce ofrecemos entrenamiento para todo tipo de personas. Son cursos que ofrecen certificaciones. No somos los únicos en hacerlos porque creo que todos en la industria entendimos que si no invertimos en el talento humano nos quedaremos rezagados en innovación y crecimiento. El humano es clave en esta ecuación, siempre y cuando tenga las habilidades necesarias”, asegura Leyla Seka, vicepresidente ejecutiva y general manager de Salesforce Mobile.

Para Seka este tipo de educación es clave, pues también ayuda a combatir la incertidumbre y el miedo alrededor de la posible automatización de trabajos. “Este es un asunto de liderazgo. Tiene que tener el apoyo desde la cúpula de las organizaciones porque así se genera confianza: la forma de vencer el temor frente a este tipo de tecnologías es ponerse en frente del problema y comenzar las transformaciones que requieren las empresas. Lo importante siempre son las personas”.

Para Colin Redbond, jefe de tecnología en Blue Prism, una compañía que se especializa en automatización a través de robots (un campo conocido como RPA), las empresas que estarán en mejor posición para incorporarse a las economías digitales son las que entienden qué papel cumple la tecnología al lado de su talento humano. Y finaliza diciendo “también creo que los fabricantes de software, y de sistemas digitales en general, tenemos la responsabilidad de balancear los efectos negativos de la tecnología en la sociedad y en las empresas: por diseño, hay que pensar en cómo se incluyen las personas en los procesos y en los efectos colaterales derivados de una tecnología”.

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