El banco de Oliu, una historia reciente de compras y declive bursátil

El abril del 2001 el Banco Sabadell debutaba en la bolsa española. La acción cotizó la primera jornada a 22,88 euros. Ayer, y después de una fuerte subida de casi el 25%, cada título se pagaba en el mercado español por debajo de 0,42 euros. La evolución de la acción del banco catalán lo ha puesto en el punto de mira de cualquier comprador. El Sabadell nació en 1881 de la mano de industriales y comerciantes de la cocapital del Vallès Occidental. Durante el siglo XX fue una entidad ligada a su territorio con unos accionistas fieles e históricos, que aprobaban las cuentas en la tradicional junta de accionistas, de donde se llevaban una caja de bombones.

Pero con el cambio de milenio, el Sabadell emprendió una fuerte aventura de crecimiento. En 1996 compraba Natwest en España y en 2001 salía a bolsa después de comprar el Banco Herrero a La Caixa. La expansión no acabó aquí. Siguieron el Atlántico, el Urquijo y el Guipuzcano. Y cuando llegó la crisis financiera, el banco presidido por Josep Oliu tuvo un papel clave en la consolidación del sector, primero integrando la controvertida CAM y después Caja Penedès.

Impacto de la crisis financiera

Justo antes de la crisis financiera, la acción del Banco Sabadell, que ya había ido en declive, cotizaba alrededor de los 8 euros. Pero desde entonces la cotización fue a la baja de forma más pronunciada. La compra del TSB británico no lo arregló, y la acción cayó en picado para quedar por debajo del euro a partir de febrero del 2019. La bajada impactó en sus accionistas, algunos de las familias accionistas tradicionales de siempre de la entidad, y otros recién llegados, como por ejemplo Isak Andic (Mango), José Manuel Lara (Planeta) o Joaquim Folch-Rusiñol (Titan).

Ante la nueva oleada de fusiones abierta con la crisis derivada de la pandemia del coronavirus, el Banco Sabadell estaba en el punto de mira. Durante el último año se había especulado mucho con una operación con Bankia, pero la lentitud del Sabadell a la hora de decidirse hizo que el banco presidido por José Ignacio Goirigolzarri acabara en manos de CaixaBank.

Cuando ayer el BBVA anunció la venta de su filial en Estados Unidos y admitió que podía destinar una parte del que recibirá a posibles fusiones para reforzarse en el Estado, reaparecieron con fuerza los rumores sobre una absorción del Sabadell, que se disparaba en bolsa incluso por encima de lo que lo hizo el banco vasco.

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