LABORAL

Trabajar cuatro días a la semana, una utopía en España

Los expertos consideran que el mercado laboral es inmaduro para este modelo

"Desde enero hemos reducido nuestro calendario laboral a cuatro días a la semana por trabajador". De este modo ha anunciado esta semana la empresa Software Delsol, en Jaén, que se suma al que ya se ha bautizado como "el sistema 100x80x100": mantener el 100% del sueldo, reducir al 80% las horas laborales a la semana y alcanzar el 100% de productividad. Dicho de otro modo: que el fin de semana comience el jueves. Delsol, especializada en software para pymes, se convierte en una de las primeras empresas españolas que implantan el nuevo modelo (la pionera es una compañía de componentes del automóvil de Lliçà de Vall) y sigue los pasos de Microsoft en Japón -que hizo una prueba piloto a finales del año pasado durante cinco semanas- y de Perpetual Guardian -una empresa de Nueva Zelanda que lo instauró a finales del 2018-, entre otros casos.

Aparte de estos ejemplos puntuales, se supone que Finlandia es el primer país que ha puesto la propuesta sobre la mesa. Supuestamente porque, según varios medios de comunicación, la actual primera ministra finlandesa, Sanna Marin, lo dijo cuando ocupaba el cargo de ministra de Transporte en agosto pasado. Una afirmación, sin embargo, que el mismo gobierno finlandés ha desmentido esta semana vía Twitter: "En el programa del gobierno no hay ninguna mención a la semana laboral de cuatro días. El asunto no está en la agenda del gobierno", dejó claro el ejecutivo.

Es factible a nivel jurídico

Sea como sea, ¿es factible aplicar la medida en nuestro país? "Desde el punto de vista estrictamente jurídico lo es", explica Jordi García, catedrático de derecho del trabajo de la Universidad de Barcelona. El número de horas laborales anuales -especifica- se regula a través de la negociación colectiva. Por lo tanto, si se pactara se podría hacer.

Ahora bien, tanto García como Ricard Serlavós, profesor del departamento de dirección de personas y organización de Esade, creen que España aún está "muy lejos" de poder aplicar este modelo. "El mercado laboral español tiene problemas que debe resolver antes, como el elevado paro juvenil", opina Serlavós. Es una medida, añade, para mercados más maduros y consolidados. "Además, las patronales españolas no estarían dispuestas a aplicarlo", asegura el profesor de Esade.

García recuerda que hay países en Europa que han intentado reducir el número de horas laborales sin mucho éxito, como fue el caso de Francia con las 35 horas semanales. Los dos expertos, sin embargo, dejan claro que esto no significa que no haya empresas en las que sí funcione este modelo.

Para que la medida pueda aplicarse, sin embargo, se necesitan determinadas condiciones: que la atención al cliente esté asegurada los cinco días a la semana, que el grado de exigencia de los trabajadores tanto a nivel físico como mental sea alto y, finalmente, flexibilidad en la distribución de los días libres. "No todos podrán trabajar de lunes a jueves", concreta Serlavós.

¿Más costes?

¿Implantar esta nueva jornada laboral incrementaría los costes de las empresas? En este punto los expertos discrepan. El profesor de Esade defiende que, si se hace una buena organización de horarios, no hay que incrementar la plantilla, y además la compañía abarataría costes de suministros. Es lo que pasó a Microsoft, que redujo el consumo eléctrico en un 23%. En cambio, el catedrático de la UB ve inevitable aumentar el número de trabajadores. "Si una tienda abre seis días y el personal trabaja cuatro, necesitará más empleados". Precisamente, la empresa de Jaén reconoce que puede hacer la jornada laboral de cuatro días pero que en el último año ha incorporado 25 trabajadores. "Nos permite mantener la calidad del servicio al cliente los cinco días a la semana", explica la compañía.

En lo que sí se ponen de acuerdo es que el modelo no es aplicable a todos los sectores y que, si se puede aplicar, prácticamente no tiene inconvenientes para los empleados. "Mejora su calidad de vida porque favorece la conciliación familiar, reduce los gastos de transporte, el estrés y aumenta el grado de satisfacción", apuntan. Ahora bien, añade García, el modelo incitaría a cambiar el actual sistema de regulación laboral en España porque la empresa no pagaría el empleado por el tiempo que pasa en el trabajo, como ocurre actualmente, sino por los objetivos que debe alcanzar. "¿Todo el mundo lo aceptaría?", se pregunta el profesor de la UB. "Hoy por hoy es más factible aplicar medidas de flexibilización que reducir un día laboral a la semana", concluye.

EMPRESAS QUE APLICAN LA MEDIDA

Software Delsol

Es una de las primeras compañías españolas que lo aplican. Es en Jaén, tiene 183 empleados y se dedica al impulso del software para pymes. La plantilla que no atiende directamente los clientes trabaja de lunes a jueves. La otra parte descansa los fines de semana y, de manera rotativa, un día entre semana. La jornada sigue siendo de ocho horas.

Perpetual Guardian

Es de Nueva Zelanda, se dedica a servicios financieros y fue la primera empresa en el mundo en adoptar el nuevo modelo. Lo implantó de manera definitiva en 2018. Según un estudio de la Universidad de Auckland, el nivel de estrés entre los trabajadores se ha reducido un 7% y el sentimiento de conciliación entre los empleados ha aumentado un 24%.

Microsoft

Los 2.600 trabajadores de la empresa que tiene en Japón hicieron una prueba piloto durante cinco semanas a finales del año pasado. El balance fue muy positivo según la compañía: un incremento del 40% de la productividad, una disminución del 23% del consumo de electricidad y una satisfacción de los trabajadores con la medida del 92%.

Más inconvenientes para la empresa que para el trabajador

Más conciliación

Tener tres días festivos hace que el trabajador pase más tiempo con la familia, que reduzca el estrés y los costes de desplazamiento y, de paso, que haya menos contaminación. También se disminuye el absentismo laboral y hay menos bajas porque mejora la salud.

Aumenta la productividad

Tanto diversos estudios como la prueba piloto que se hizo en Microsoft en Japón demuestran que este modelo aumenta la productividad del empleado. Un estudio de Harvard, The case for the 6-hour workday, aseguraba que 50% de los 3.000 empleados que participaron se veían capaces de hacer su trabajo diario con menos de cinco horas.

Ahorro energético

En las compañías en que se ha llevado a cabo no sólo ha aumentado la productividad sino que también han reducido el consumo de electricidad. En el caso de Microsoft, el descenso fue del 23%.

EN CONTRA

Cambiar la organización

Uno de los grandes retos de este modelo es cómo aplicarlo sin perjudicar el servicio al cliente. La solución pasa, según los expertos, por hacer una buena organización de horarios y de las vacaciones.

No se puede hacer en todos los sectores

No todas las empresas ni sectores tienen la flexibilidad que requiere este modelo. En la industria, que tiene la maquinaria funcionando prácticamente las 24 horas del día durante todo el año, es de difícil aplicación sin que la empresa tenga que asumir un coste extra. También es complicado en pequeñas empresas por falta de trabajadores.

Aumento de la plantilla

En este punto hay discrepancias entre los expertos. Mientras que Serlavós, profesor de Esade, defiende que con una buena organización de horarios no es necesario contratar más empleados, García, catedrático de la UB, ve difícil hacerlo sin incrementar la plantilla y los costes para la empresa.