Jóvenes y trabajo, un binomio peleado

Entre los 16 y los 24 años un 34% están en el paro

Si en un contexto económico favorable la tasa de paro juvenil ya dobla la del global de la población en cualquier país europeo, con la irrupción de la crisis del covid la incorporación de los jóvenes en el mundo laboral se ha convertido en una auténtica odisea. “Tienen un verdadero problema porque el mercado laboral está prácticamente parado, no hay ningún tipo de contratación temporal y todavía menos indefinida”, alerta el catedrático de derecho del trabajo de la Universitat de Barcelona (UB) Jordi García.

Los datos son incuestionables: actualmente hay 105.500 jóvenes de entre 16 y 24 años en Catalunya que están parados, según la última encuesta de población activa (EPA), del tercer trimestre del año. Son 22.100 más que cuando empezó la pandemia. Dicho de otro modo, uno de cada tres jóvenes de esta franja de edad que busca trabajo está en el paro (34%), cuando en el primer trimestre, justo con el estallido del coronavirus, este porcentaje era del 28% y hace solo un año se situaba en el 23%. Otro ejemplo de que las puertas del mercado laboral están prácticamente cerradas con llave son los puestos de trabajo que se prevé que se creen para esta campaña de Navidad y que normalmente ocupan los jóvenes. Según un estudio de la consultora Randstad, en Catalunya se generarán 42.320 contratos, una cifra que supone un 38% de contratos menos que en el mismo periodo de 2019 y que comporta que se vuelva al nivel de 2015.

¿Los anuncios de las últimas semanas de que pronto llegará la vacuna para frenar el coronavirus reactivarán el mundo laboral? Para García, la recuperación será más lenta de lo que se está comunicando. “Hasta que la población no incremente el consumo no se animará, porque la economía catalana depende sobre todo de los servicios y el turismo”, deja claro.

Dos promociones buscando trabajo

En este sentido, alerta de que la generación que está intentando entrar ahora en el mundo laboral se encontrará con dos grandes problemas. El primero es que los que hayan acabado los estudios el curso pasado se pasen un año en blanco, y cuando se reactive el trabajo las empresas a la hora de hacer la selección de personal les penalice esta parada. Es por eso que García recomienda al colectivo que continúe formándose aunque sea con actividades complementarias. “Es la única vía para tener más valor para un puesto de trabajo cuando todo vuelva a la normalidad”, defiende.

El otro problema es que si se confirma que la recuperación es lenta se acumulará a las puertas del mercado laboral la promoción que acabó el curso pasado los estudios con la que lo hará este año y, por lo tanto, costará más que encuentren trabajo.

Dentro del pesimismo, sin embargo, el profesor de la Universitat de Barcelona recuerda que no es la primera crisis que se ha vivido en las últimas dos décadas. “Siempre se acaban superando, lo que es una incógnita, y más en el contexto de esta crisis sanitaria tan extraña, es cuándo se conseguirá”, concluye.

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