El primer directivo de Zalando dimite para priorizar la carrera de su mujer: la excepción que no tendría que ser

El co-consejero delegado de la tienda abandona la empresa para dedicarse a cuidar de su familia

Dar un paso atrás en la carrera laboral para conciliarse con la vida familiar es una constante para muchas mujeres, sobre todo las que son madres o tienen persones dependientes a su cargo. Es por eso que el anuncio este lunes del co-consejero delegado de la plataforma de moda online Zalando, Rubin Ritter, se puede considerar una anomalía dentro del mundo empresarial. El directivo ha explicado que deja el cargo -después de más de una década en la dirección de la compañía alemana- para que su pareja (una mujer) pueda priorizar su carrera profesional. 

"Mi decisión es el resultado de mucho meses de reflexión meticulosa. Después de 11 años increíbles en los qué Zalando ha sido mi prioridad, creo que es el momento de dar una nueva dirección a mi vida. Quiero dedicar más tiempo a mi familia. Mi esposa y yo hemos acordado que durante los próximos años su ambición profesional tendría que ser prioritaria", ha explicado Ritter en un comunicado. El directivo, de 38 años de edad, ha añadido que quiere explorar "nuevos intereses" más allá de Zalando y se dará unos meses de transición antes de abandonar la empresa.

La estadística deja muy claro que su caso es excepcional. Según los últimos datos publicados por el INE a través de la Encuesta de Población Activa (EPA), en 2018 el tiempo durante el que las mujeres interrumpieron su carrera profesional para cuidar a los hijos multiplicaba casi por siete el de los hombres. Hay que tener en cuenta también que la baja por maternidad es más larga que la de paternidad, pero mientras solo un 4% de los hombres cogieron una excedencia durante más de un año para cuidar a sus hijos, en el caso de las mujeres, fueron el 17%.

Si nos fijamos en las mujeres ocupadas de entre 24 y 54 años de edad que tienen al menos dos hijos, el 27% elige trabajar a tiempo parcial. En cambio, solo el 3% de los hombres con esta situación familiar optan por reducir la jornada laboral, según la Encuesta Europea de Fuerza de Trabajo de Eurostat del 2019. "Por nuestra socialización de género sentimos que el cuidado de los niños o la gente mayor es una responsabilidad casi exclusiva. No es que lo pensemos en esencia desde que nacemos; lo aprendemos y nos lo transmiten", apunta la psicóloga social Gemma Altell.

Cuidadoras a tiempo parcial

En 2018, hasta 358.200 personas trabajaron a tiempo parcial para cuidar a personas dependientes, según el INE. El 96% eran mujeres, y la cifra creció un 30% con respecto al año anterior. La legislación ayuda cada vez más a que esto no sea así, admite Altell, pero hay cambios que pasan por cambiar valores culturales muy enquistados en el sistema patriarcal. "Hay una parte que se tiene que aplaudir, pero es injusto que por la educación recibida las mujeres sintamos que es nuestra obligación dejar este espacio al hombre, porque creemos que los cuidados son cosa nuestra igual que la producción es la suya", añade.

De hecho, para Altell la decisión de Ritter todavía esconde otro debate menos evidente. "Compramos la idea de que tener una ambición profesional no puede ir junto con tener una vida personal llena", añade la experta. Considera, pues, que esto sitúa a mujeres y hombres en una dicotomía en que tienen que elegir entre dedicar más tiempo a su trabajo o a los cuidados personales y los de su familia, puesto que la conciliación no es posible de otro modo. "Queremos una sociedad donde puedan convivir las dos cosas", reivindica Altell.

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