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BBVA - Sabadell: claves de una operación “mala para Catalunya”

El Banco Sabadell, pieza más codiciada del panorama bancario, afronta una absorción que será dolorosa

Los más de 6.000 trabajadores que tiene el Banco Sabadell en Catalunya y algunos de los más de 5.000 que tiene el BBVA vivieron ayer una jornada laboral dura. El anuncio de las negociaciones de fusión entre las dos entidades abre un escenario claro desde el punto de vista laboral: habrá duplicidades de trabajadores para idénticas funciones y, por lo tanto, recortes.

Las fusiones bancarias se hacen sobre el principio de sumar a los clientes de dos entidades para gestionarlos con solo una parte del personal, y esto conlleva recortar las plantillas. “Ni sentido industrial, ni nada, eso son tonterías de Esade”, explicaba un banquero veterano ayer al ARA. “El mercado solo compra las operaciones que conllevan mucha pérdida de puestos de trabajo, y eso es lo que pasará”, añadía esta voz. Y desgraciadamente, entre el BBVA (606 oficinas en Catalunya) y el Sabadell (478), tienen una implantación que si van juntos no tendrá sentido.

Para los trabajadores que mantengan el trabajo la operación es una muy buena noticia, igual que para el Banco Sabadell, que necesita la operación a raíz de su deriva en bolsa. El problema es que quien seguirá en el tablero de juego no será el Sabadell. Diferentes fuentes consultadas ayer por este diario confirmaban este pronóstico de preocupación.

“Lo estamos perdiendo todo”, se lamentaba un veterano del Íbex-35. “Es muy mala noticia para Catalunya, para la economía catalana”, añadía. Otro veterano del sector coincidía. “No solo es una mala noticia para el Principado, sino especialmente para los trabajadores”. Una tercera voz se lamentaba de que el destino del centenario Banco Sabadell haya sido este: “Con el Santander habría sido mucho mejor, pero el mercado quiere operaciones contundentes desde el punto de vista de la ocupación, y esta lo era más”.

Expectativa de una sede catalana

Estas voces coinciden en apuntar las diferencias de un Banco Sabadell absorbido por el BBVA y la actual Seat. La empresa de automoción está al 100% en manos de un propietario alemán, pero tiene en Catalunya la cúpula directiva, las sedes operativas y productivas y los centros de decisión, cosa que repercute positivamente en el conjunto del país no solo en cuanto a la ocupación sino también en aspectos menos visibles como las decisiones de inversión. A esto se añade otro matiz: el Sabadell es un banco, y como tal, es un facilitador económico para muchas empresas. La pérdida de la proximidad al centro de decisión puede repercutir en el conjunto de la economía.

Fuentes conocedoras de las negociaciones aseguraban que, a pesar de todo, el BBVA mantendrá en Catalunya como mínimo una parte de las centrales del banco catalán, muy reconocido por su sistema de gestión y funcionamiento comercial. Esto permitiría que la entidad tuviera sedes en Vizcaya, Madrid y Barcelona, siguiendo el recorrido histórico de sus grandes fusiones. Pero nadie se atreve a entrar en detalles. Fuentes oficiales del BBVA manifestaban que “todo es demasiado incipiente” para hablar de una sede catalana.

A la espera de que se conozca la letra pequeña, lo cierto es que el BBVA ha obtenido la pieza más ambicionada por los grandes bancos españoles (junto con Bankia, que era la entidad más solvente en términos de capital gracias a la inyección de dinero público que necesitó). Del Banco Sabadell se destacan dos aspectos: por un lado su gran cartera de pymes, en un negocio históricamente más rentable que el de particulares. En segundo lugar, el Sabadell tiene una gran implantación en el arco mediterráneo, considerado la zona de más pujanza económica de España. Además de Catalunya, la entidad presidida por Josep Oliu es muy importante en el País Valenciano después de la adquisición de la controvertida CAM.

Hay que recordar que el Banco Sabadell es la cuarta empresa catalana en cuanto a facturación, por detrás de Naturgy, CaixaBank y Seat.

Remontar en la bolsa

Con la operación, que formalmente se dice que se está negociando pero que según los expertos es firme porque las fusiones solo se comunican una vez está tomada la decisión de sacarla adelante, las dos entidades quieren poner punto final a su vía crucis bursátil. Desde el 1 de enero de 2008, el banco catalán ha perdido un 75% de su cotización, y el BBVA ha sufrido una caída de más de la mitad de su valor bursátil en el mismo periodo. Con esta operación, pues, los dos esperan ser más creíbles a ojos de los mercados.

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