Láseres de Manresa para conquistar el mercado indio

Macsa ID, dedicada al etiquetado con láser, crea una 'joint venture' con Shapoorji Pallonji

Aunque la cantidad de empresas catalanas exportadoras cada vez es mayor, no es habitual que una compañía media de Sant Fruitós de Bages entre en el mercado indio de la mano de uno de los gigantes industriales de aquel país. Esto es lo que ha hecho Macsa ID con la multinacional Shapoorji Pallonji, con sede en Bombay.

Macsa ID produce maquinaria y programas para etiquetado y codificación con láser. Es decir, fabrica los aparatos que permiten escribir los códigos de barras y otras etiquetas a todo tipo de productos, así como las máquinas lectoras. Este marcaje puede servir tanto para productos de consumo como para el etiquetado destinado a la mejora logística de las empresas, como por ejemplo la trazabilidad o la organización de almacenes.

La empresa catalana ha creado una 'joint venture' con Forbes, una de las filiales de Shapoorji Pallonji, adquirida en 2012 y dedicada al marcaje y la codificación, pero también al transporte, la automatización y otros aspectos logísticos. La 'joint venture' es al 50% para cada parte, hecho que implicará que Forbes comercialice los productos de Macsa en la India. "Ellos aportan el capital y nosotros la tecnología", explica Jordi Piñot, consejero delegado de Macsa ID. El objetivo no es únicamente abastecer el mercado indio, sino también el de países como Bangladesh y Sri Lanka.

La empresa india fue a buscar Macsa ID raíz de los problemas de su división de láseres

Actualmente, Shapoorji Pallonji tiene 60.000 empleados en todo el mundo y una facturación de casi 5.900 millones de euros. Entre sus clientes hay multinacionales como la alimentaria Unilever o el fabricante de dentífrico Colgate. "Dentro de la estructura de Forbes tenían una división de láseres, pero no les acababan de funcionar", dice Piñot. Contactaron con ellos, añade, para poder encontrar soluciones a los problemas. "Es como un honor que nos hayan elegido", asegura Piñot.

Macsa ID nació a finales de los 70 dentro de la empresa Franum, dedicada a la fabricación de sellos de goma desde el 1908, pero con los años se reconvirtió para abrazar la tecnología del láser, que ganaba peso rápidamente como técnica de etiquetado, en detrimento de la tinta. "Vimos que la industria pasaría por láser", dice Piñot, que destaca la ventaja de que es "una industria que no ensucia". En 1983 ya se había redirigido hacia la codificación y en 1989 obtuvo su primera patente. El año pasado cerró con una facturación superior a los 37 millones de euros y unos beneficios de casi un millón y medio de euros, según el registro mercantil.

Actualmente, Macsa es la única empresa española que se dedica al marcado por láser. Sus competidores, de hecho, sólo son dos empresas estadounidenses, una polaca y otra japonesa. Uno de los puntos fuertes de Macsa es que su tecnología permite "controlar el haz de láser para poder grabar en los productos en que se quiere grabar", dice Piñot. "En estático es más sencillo", añade, aunque Macsa también ofrece soluciones para grabar productos en la cadena de producción y que, por tanto, se encuentran en movimiento. Hay productos que requieren que el grabado se haga "en el momento", ya sea porque no pueden pasar por otra cadena o porque la empresa prefiere reducir tiempo y espacio.

La internacionalización de Macsa ID comenzó hace años, inicialmente con socios locales. Con los años, sin embargo, han optado por "empezar de cero" en algunos países como Portugal, Reino Unido y China (en los dos últimos tienen centros de producción). La empresa del Bages también tiene oficinas comerciales en México y en Malasia, por lo que entrar en un mercado como la India no supone una novedad para una pyme acostumbrada a trabajar en el extranjero. La diferencia respecto a las experiencias previas es hacerlo de la mano de un gigante en un mercado de 1.100 millones de habitantes, y hacerlo, además, en igualdad de condiciones.

La familia propietaria de Shapoorji Pallonji, una de las más influyentes de la India, tiene un 18% del gigante Tata

El acuerdo firmado por Macsa en la India es con Forbes & Company, fundada en 1767 en Bombay. Por su parte, la matriz de Forbes, el grupo Shapoorji Pallonji, es uno de los principales holdings industriales de la India, el tercer motor de la economía asiática por detrás de China y Japón y uno de los mercados emergentes más importantes del mundo.

Tanto Shapoor Mistry, actual presidente de Shapoorji Pallonji, como toda su familia están entre las dinastías más ricas y poderosas del subcontinente indio, a pesar de ser oficialmente irlandeses. El padre de Shapoor y ex presidente del grupo, Pallonji Mistry, se nacionalizó irlandés -su mujer es nacida en Dublín- y renunció a la ciudadanía india. A pesar de ser propietario de uno de los conglomerados industriales más grandes de Asia, poco más se sabe de él, aparte de su afición a los caballos y al críquet.

De hecho, los tentáculos de la familia Mistry llegan mucho más allá de su empresa, ya que también controla el 18% de las acciones de Tata, otro de los grandes grupos industriales indios, propietario de las marcas de coches Jaguar y Rover. Mientras que Shapoor Mistry lidera el negocio familiar, el hermano pequeño, Cyrus -uno de los personajes más peculiares del mundo empresarial del país-, llegó a presidir Tata entre el 2011 y el 2016. Fue entonces cuando, mediante una serie de intrigas en el consejo de administración, lo echó Ratan Tata (heredero de la familia que da nombre a la empresa y cuñado de Aloo Mistry, a la vez hermana de Shapoor y Cyrus Mistry), en un entramado de tensas relaciones familares más propio de una película de Bollywood que del aburrido mundo de la industria. Un entramado familiar que queda lejos a Macsa ID, que deberá limitarse a abastecer la India de sus láseres...

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