Los patinetes de Bird llegarán a Barcelona a través del alquiler

Bird saldrá a Barcelona bajo un modelo con una suscripción mensual en torno a los 30 euros

El idilio de las empresas de la nueva movilidad con Barcelona no se detiene. Esta vez es la compañía de patinetes eléctricos Bird la que quiere irrumpir con este vehículo en las calles de la capital catalana. Aun así, la empresa californiana no utilizará el modelo habitual de flota con la que opera en otros mercados, sino que ofrecerá uno servicios de renting de patinetes. La normativa de Barcelona establece que el alquiler de patinetes sólo está permitido en caso de que los usuarios vayan con un guía, es decir, que no incluye el sistema de flota que utilizan con motos o bicicletas otras empresas como eCooltra y Scoot.

Por eso Bird saldrá a Barcelona con un modelo más parecido al de Netflix, con una suscripción mensual de unos 30 euros con la que la plataforma enviará a casa de sus clientes un patinete para que lo puedan utilizar sin restricciones de tiempo. Alquilar un Bird durante un mes entero con uso ilimitado costará menos que la mayoría de los transportes públicos o días de parking en la mayoría de ciudades, aseguró Travis VanderZanden, el fundador y consejero delegado de Bird, hace unas semanas. De hecho, la start-up también estrenará este modelo en San Francisco, donde ha vivido un toma y daca con el Ayuntamiento en el último año. El consistorio expulsó de la ciudad a Bird y a su competidor Lime para regular el sector e inició un programa piloto con licencias que ganaron dos empresas diferentes, Scoot y Skip. Por esa razón Bird ha utilizado el mismo vacío que en Barcelona para volver a operar en la ciudad californiana.

Con el modelo de renting, sin embargo, la compañía competirá de manera más directa con los vehículos de uso personal que con la oferta compartida. En Barcelona, la catalana Reby lanzó una flota de patinetes eléctricos a pesar del choque con la normativa y se ha enfrentado a multas del Ayuntamiento.

Más normas para las flotas

En plena campaña de las elecciones municipales del próximo 26 de mayo, el sector de la movilidad compartida todavía está a la espera de que se apruebe el decreto de alcaldía para que entren en vigor las nuevas reglas del juego. El equipo de Ada Colau aprobó una tasa de 71,5 euros en febrero, pero el próximo paso es fijar un número máximo de licencias que se podría incrementar con el tiempo.

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