PANDEMIA

La restauración espera pérdidas millonarias por las nuevas restricciones

Comertia estima un impacto de 15.000 a 40.000 euros por negocio por parar la actividad los 15 días

Pérdidas millonarias. El sector de la restauración ha encajado las nuevas restricciones a bares y restaurantes con más indignación que resignación e incapaz, de momento, de predecir con exactitud el impacto del nuevo cierre decretado por el Govern.

Los empresarios aseguran que las medidas dejan a muchas empresas al límite del cierre. El Gremi de Restauració todavía no ha podido calcular ninguna cifra. En cambio, Comertia, organización de empresas familiares del comercio de Catalunya, asegura que “el 50% de las empresas están en peligro de supervivencia” por culpa de las nuevas restricciones. Sus asociados estiman pérdidas de entre los 15.000 y los 40.000 euros por establecimiento solo por parar la actividad las dos semanas que ha decretado la Generalitat. Según datos del INE, en 2019 Catalunya tenía unos 13.500 negocios de restauración.

Los costes principales para las empresas serán tres, en los cuales coinciden todas las voces del sector: mantenimiento de los locales, costes laborales y la gestión del género -especialmente frescos- ya comprado que se tendrá que desaprovechar o directamente tirar a la basura.

Sobre el mantenimiento, es especialmente doloroso para los establecimientos que tienen que continuar pagando un alquiler, a pesar de que la Generalitat prevé la reforma del Código Civil de Catalunya para incluir el principio rebus sic stantibus, que permite rebajar o suspender las cuotas en casos de fuerza mayor, como es la pandemia.

No obstante, los negocios con un local de propiedad también tienen gastos. “El mantenimiento del local o de las máquinas también nos cuesta dinero”, explica Dídac Garcia, uno de los responsables del restaurante Can Rectoret, ubicado entre Sabadell y Santa Perpètua de Mogoda.

Así mismo, a pesar de que los negocios pueden evitar el pago de los sueldos de sus trabajadores a través de los ERTO, en algunos de los expedientes se tiene que abonar una parte de las cuotas de la Seguridad Social.

La principal queja del sector, sin embargo, es la precipitación del anuncio del cierre, que no ha dado ningún margen a los restauradores. Eso ha provocado que muchos negocios hayan tenido que cancelar pedidos a los proveedores o que tengan que perder género ya comprado. “Lo que se pueda congelar lo congelaremos, pero hay alimentos con los que no se puede hacer”, comenta Garcia. Concretamente, Comertia calcula que un 30% de las compras de los locales de restauración acabarán “en la basura”.

Desde la patronal Pimec se destaca que el Govern anunció este mismo martes una línea de 40 millones para apoyo financiero al sector, pero “todavía no se sabe qué ayudas son”, indican fuentes de la organización. El sector espera que el hecho de poder continuar trabajando por medio de ventas para llevar o entregas a domicilio pueda ayudar a algunas empresas, pero en la mayoría de casos no es ni mucho menos suficiente. En el caso del restaurante Can Rectoret, por ejemplo, el delivery y el take away solo representan un 5% de la facturación.

Pérdidas intangibles

El impacto directo del cierre en costes es más fácil de cuantificar que otros que no se ven directamente en la cuenta de resultados, como por ejemplo la relación con los trabajadores. “La restauración estamos de cara al público. Los camareros son nuestros embajadores y tenemos que tener al personal motivado”, comenta Garcia.

Según el restaurador, las medidas “dificultan el buen ambiente” con los empleados, que cuando se reincorporen lo harán con la incertidumbre de cuándo volverán a sufrir un ERTO. Además, es posible que la reapertura sea escalada, como en junio, por lo que parte de la plantilla volverá al trabajo antes que la otra, hecho que también genera tensiones. “También se sufre por el daño de la relación con el personal”, insiste.

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