TECNOLOGIA

Los sindicatos llegan a Silicon Valley

Empleados de Google montan la primera asociación de trabajadores en una ‘big tech’ norteamericana

2014: Andy Rubin, alto directivo de Google y padre del sistema Android, anuncia que deja la empresa. La versión oficial es que se va para arrancar una incubadora para start-ups. “Le deseo lo mejor en este nuevo capítulo”, le decía para despedirlo Larry Page, todavía consejero delegado de la compañía. 2018: el New York Times revela que detrás de esta salida hay un caso de acoso sexual que Google ha investigado y confirmado y por eso ha pedido a Rubin que dimita. Eso sí, con una indemnización de 90 millones de dólares (hoy 73 millones de euros) que, según fuentes del diario, se le pagarán en cuotas de dos millones de dólares al mes. Una semana después de la publicación de la noticia, 20.000 empleados de Google y otras empresas dentro de Alphabet (su matriz) dejan momentáneamente sus puestos de trabajo en forma de protesta. Y de este modo, trabajadores de este gigante tecnológico han anunciado esta semana que han montado un sindicato de trabajadores de Alphabet.

“Es histórico: es el primer sindicato en una gran compañía tecnológica que se dirige a todos los trabajadores tecnológicos”, explica para sintetizarlo un ingeniero de software de Google en el comunicado en que lo anuncian. De hecho, la trascendencia de la decisión se condensa precisamente en esto: en haber tenido lugar dentro del universo Silicon Valley (un fenómeno inédito) y en el hecho que la organización represente a cualquier trabajador de Alphabet, cuando lo más común en los sindicatos de empresas de los Estados Unidos es que solo representen a aquellos trabajadores que se afilien. “Escogeremos representantes, tomaremos decisiones democráticamente, pagaremos cuotas y contrataremos organizadores capacitados”, explica el mismo portavoz, Dylan Baker.

El movimiento, que ya reúne a 226 trabajadores, se ha organizado con el apoyo de Communications Workers of America, el principal sindicato de comunicación y medios de comunicación en los EE.UU. Es esta organización la que explica que, a pesar de que los primeros pasos en la historia de Google se hicieron bajo el mantra “No seas el mal”, ahora ya es una de las compañías más influyentes del mundo. En Alphabet trabajan más de 120.000 personas y tienen miles de millones de usuarios en todo el mundo.

“Aún así, la mitad de los trabajadores de Google dentro de compañías de Alphabet están contratados como temporales o proveedores, sin los beneficios que ofrecen a los empleados a tiempo completo”, denuncian.

Las acusaciones a Alphabet

Las quejas, sin embargo, van mucho más allá. Parul Koul y Chewy Shay, presidente y vicepresidente del Sindicato de Trabajadores de Alphabet, han explicado en un artículo en el New York Times que hay miles de trabajadores del entorno Alphabet que han tenido problemas en el trabajo, ignorados por los altos ejecutivos. “Nuestros directores han colaborado con gobiernos represivos de todo el mundo, han desarrollado tecnología de inteligencia artificial para el departamento de Defensa y se han beneficiado de los anuncios de grupos de odio -ejemplifican estos ingenieros de software-. Además, no han hecho los cambios necesarios para resolver significativamente determinados problemas raciales”.

Los sindicalistas ponen como ejemplo el caso de Timmit Gebru, una investigadora en inteligencia artificial y “una de las pocas mujeres negras en su campo” que ha atribuido su despido de Google a su trabajo por intentar combatir los sesgos de esta tecnología.

De hecho, el objetivo de esta asociación de trabajadores no es tanto establecer un convenio colectivo o las negociaciones laborales que coordinan aquí los sindicatos, como, básicamente, conseguir mantener una vía de diálogo con la empresa. “Lo que quieren es distanciarse de los comportamientos no éticos de Google y dar un altavoz a la resistencia de los trabajadores con respecto a las cosas que está haciendo la empresa”, analiza Michela Albarello, secretaria de Internacional y Cooperación de CCOO de Catalunya.

La explicación de esta diferencia fundacional se da, por un lado, en la serie de problemas que ha llevado a los trabajadores de Google a movilizarse y, por el otro, en la cultura sindical de los EE.UU. “Ahí el capitalismo y el liberalismo han tenido su máxima expresión, las tentativas de formar sindicatos con una concepción de izquierdas se han encontrado siempre con muchas complicaciones”, explica Albarello. Habrá que esperar un poco -dice en este caso Isabel Vidal, catedrática de economía de la UB- para ver si la movilización en Google supone un punto de inflexión. “Tendremos que esperar unos 10 años para valorar el impacto”, concluye.

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