El talante y el gobierno Puigdemont

El presidente contará con un ejecutivo más joven, más femenino, más social y de perfil más político

La ceremonia de promesa del cargo de presidente de la Generalitat dio ayer pistas bastante claras de cómo actuará a partir de ahora el nuevo gobierno de Cataluña y, especialmente, la persona que lo encabeza. Carles Puigdemont fue breve y claro. La fórmula elegida para el juramento no deja ningún resquicio de duda sobre el rumbo que quiere tomar: por primera vez no hacía ninguna mención explícita al rey ni a la Constitución -implícitament sí, ya que hizo referencia a unas genéricas "obligaciones" inherentes al cargo- y, en cambio, prometía "fidelidad al pueblo de Cataluña representado por el Parlamento". En paralelo a la claridad en el objetivo independentista, el nuevo presidente hizo hincapié en los contenidos sociales y en la voluntad de "hacer las cosas bien", es decir, con "solvencia jurídica", diálogo y pedagogía. Sin duda, Puigdemont se pondrá manos a la obra, pero quiere hacerlo estropicios. Y, sin embargo, no lo tendrá nada fácil. Enfrente encontrará un Estado cerrado a cualquier tipo de negociación. El presidente español, Mariano Rajoy, fue ayer una vez más inequívoco: "No se abrirá ningún proceso constituyente ni se harán estructuras al margen de las del Estado". La Zarzuela y la Moncloa también han hecho evidente estos días, con el trato institucional a la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, y al presidente saliente, Artur Mas, con qué ánimo afrontan el cambio de gobierno en Cataluña.


Y si Puigdemont se encontrará en frente un muro, al lado tendrá, a diferencia de su predecesor, un equipo de gobierno más joven, más femenino, más social y más político. El cambio generacional es obvio: los miembros del ejecutivo ya son todos hijos de la Transición y la democracia. Han crecido en libertad, han ido a una escuela catalanizada y miran más hacia delante que hacia atrás. También es más femenino, con cinco mujeres, un récord en la historia de la institución. Es, sin duda, más social, debido al reparto de consejerías entre CDC (7) y ERC (5), además del execosocialista Raül Romeva y del propio Puigdemont, que se sitúa en el ala más socialdemócrata de Convergencia. Y, finalmente, el perfil de este ejecutivo es claramente más político que técnico.