ELECCIONES GENERALES 28-A

El empresariado catalán de la 'tercera vía' se aleja de Ciudadanos

Directivos que abrazaban la causa naranja ahora se distancian porque la consideran demasiado radical

Albert Rivera llega al encuentro anual del Círculo de Economía en 2016. / MANOLO GARCÍA
ÀLEX FONT MANTÉ / ANNA MASCARÓ / ALBERT MARTÍN

“Antes Ciudadanos era útil, ahora ya no”. Un importante directivo catalán resume con esta frase lo que considera un sentir generalizado entre el gran empresariado partidario de la tercera vía, esto es, favorable a un acuerdo para el encaje de Cataluña. “Ciudadanos ha asustado. Arrimadas ha asustado. Proponen un 155 para siempre”, añade esta persona, para la cual “la manifestación de la Plaza Colón no es la centralidad”. Ciudadanos, concluye, no es una solución para encontrar una solución al conflicto político entre Cataluña y España.

Otras voces, con más o menos vehemencia, se expresan en la misma dirección. Durante una época, en despachos importantes de Cataluña se veía Cs como una herramienta de estabilidad, pero la decena de personas consultadas por este diario sostienen que ha dejado de gustar “porque no da soluciones”. “Es cierto que, en el pasado, en algunos sectores el partido naranja se veía con más simpatía que ahora”, admiten desde las organizaciones empresariales. “Los empresarios y las patronales quieren estabilidad y pactismo, pero Rivera se dedica a atizar el fuego y generar cuanto más conflicto mejor en Cataluña”.

Según un directivo, el gran empresariado catalán es “muy mayoritariamente partidario de la tercera vía, pero desde posiciones muy diferentes”. “Mucha gente -apunta- no tiene una posición ideológica, sino un planteamiento puramente pragmático: sólo les interesa aquello que sea una solución”. En este contexto, la formación que inicialmente se presentaba como socialdemócrata y posteriormente ha ido dando bandazos ha dejado de ser considerada parte de la solución. En cambio, ahora muchos de estos empresarios y directivos (algunos de los cuales habituales del 'lobby' Puente Aéreo) han pasado a dar apoyo al PSOE de Pedro Sánchez, explican las fuentes.

Dentro del partido son conscientes de este vuelco. “Lógicamente, Rivera ha perdido apoyos. No sólo entre los empresarios, también dentro de la misma formación, por el giro que ha dado en su discurso”, confiesa una persona de la formación. Según esta fuente, “puede ser que en Madrid se vea con mejores ojos a Inés Arrimadas”. En la capital del Estado, de hecho, es donde han empezado a surgir más tensiones dentro de Ciudadanos, precisamente entre los partidarios de la radicalización del discurso y los que defienden una línea menos agresiva.

Otra persona del partido, en este caso implicada en la maquinaria de Barcelona, cree que “es normal que [la formación] haya generado descontento en el sector empresarial que le dio apoyo”: “Cuando tienes hipotecas, no puedes dejar de pagar. Rivera ha cambiado mucho de discurso, y eso no es lo que prometió a mucha gente que le daba apoyo”.

Pero para una parte del alto empresariado una posible suma entre el PSOE y Cs todavía sería un resultado deseable en las próximas elecciones españolas. Desde una patronal especulan que, si se produjera este pacto, Cs “se vería forzado a la moderación” y que, por lo tanto, creen que la radicalización del partido quizás se podría corregir. Eso no solucionaría el choque Cataluña-España, pero al menos daría estabilidad institucional, sostienen. Ahora bien, el anuncio de Rivera que no pactaría la investidura con el PSOE supuso otro golpe para la confianza que estos empresarios tenían depositada en él.

El inicio de la atracción

El apoyo de algunos empresarios y directivos catalanes a Cs era en muchos casos puramente utilitario y ha empezado a esfumarse tan pronto como el tablero de juego ha cambiado. Este empresariado hace tiempo que marca distancias con el independentismo (en algunos casos han pasado de criticarlo en privado a hacerlo en público), y seguramente también con el PP, al cual echan en cara la falta de propuestas para solucionar el choque. Podemos nunca ha sido una opción ni siquiera a tener en cuenta, mientras que al PSOE no se lo tomaron en serio hasta la sorprendente llegada al poder de Sánchez.

Es por todo esto que, desde las elecciones españolas del 2015, Cs había adquirido un atractivo especial para algunos catalanes muy activos en los foros empresariales. Sólo hay que recuperar la recepción que se encontró Albert Rivera cuando se estrenó en los encuentros anuales del Círculo de Economía, el año 2015. Como explicó ARA en aquella ocasión, empresarios como Amancio López (Hotusa), Borja García-Nieto (entonces presidente del Círculo Ecuestre) y Jaime Malet (presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en España) le recibieron con entusiasmo y, en algunos casos, con grandes abrazos. Aquel día, el mismo Juan José Brugera, presidente de Colonial y ahora también del Círculo, confesó que “le había gustado mucho la intervención de Rivera”, según comentó en voz baja al economista Luis Garicano, entonces recién aterrizado en el partido.

El hecho de que en los meses posteriores Cs pactara primero con el PSOE y después con el PP reforzó la opinión que Albert Rivera podía ser un factor estabilizador en la crecientemente compleja política española. Pero esto ha cambiado.

Incluso desde la candidatura de Manuel Valls en las municipales de Barcelona reconocen que “es absolutamente cierto que hay muchos empresarios que han dejado de ver en Cs una opción”, pero recuerdan que estos directivos tampoco simpatizan con el independentismo. Desde Sociedad Civil Catalana también coinciden: “Lógicamente, los empresarios no están cómodos con un discurso tan beligerante cuando lo que toca es recoser la sociedad y buscar consensos”, dice una persona próxima a la cúpula de la organización, con considerables vínculos con el empresariado. De hecho, Cs se ha distanciado de esta entidad al considerar que tenía un discurso demasiado blando.

El PSOE, beneficiado

Previsiblemente, el gran beneficiado de esta ruptura entre Cs y un determinado tipo de directivos y empresarios será el PSOE. Una vez devueltos a La Moncloa, los socialistas han pasado a ganar credibilidad y centralidad ante este público. “Los empresarios catalanes que daban apoyo a Cs ahora se han pasado al PSOE en masa, todo el mundo lo dice”, reconoce un directivo. En el mitin que Pedro Sánchez dio en Barcelona en enero se congregaron algunas primeras espadas locales como Miquel Valls (Cámara de Comercio), Marian Puig (Isdin) y Antón Costas (Círculo de Economía). El veto de los naranjas a los socialistas también ha generado tensiones internas en Cs, precisamente con fichajes como Luis Garicano. Este ex profesor de la London School of Economics anunció hace unas semanas al Financial Times que Cs tenía un pacto para aliarse en Europa con el partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha. Esta alianza, sin embargo, ahora corre peligro por la preferencia del partido naranja por pactar con Vox antes que con el PSOE.

Estas idas y venidas no convencen a los empresarios y directivos catalanes que antes veían con simpatía la formación nacida en el 2005 en Barcelona y que ahora la consideran más como una parte del problema que como una solución.

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