La partida de ping-pong entre el tribunal y las defensas

El primer auto de la sala de enjuiciamiento denegando la libertad se cruza con las recusaciones

Viernes al mediodía, el magistrado Manuel Marchena sacó con su paleta un servicio de efecto cortado; las defensas de tres presos independentistas presos –Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sánchez- respondieron con un remate, un fuerte golpe ofensivo.

Así se se podría representar el primer cruce entre la Sala de Admisión y Enjuiciamiento, representada por Marchena, presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, presidente del futuro tribunal del juicio oral y ponente de la sentencia, y la recusación instantánea de cuatro magistrados de dicho tribunal por el abogado Jordi Pina.

¿Por qué golpeó Marchena la pelota con efecto cortado? Porque es un golpe que busca poner difícil al contrincante devolver ofensivamente con éxito la pelota.

El efecto cortado, por así decir, del auto de la Sala de Admisión y Enjuiciamiento –así llamada porque está formada por cinco magistrados, cuatro de los cuales admitieron la querella del fiscal general del Estado, José Manuel Maza- consiste en esto: intenta cuidadosamente evitar que las defensas puedan lograr una recusación ganadora.

Pero las defensas, al rematar, mostraron que no necesitaban conocer la decisión de Marchena sobre las libertades que habían solicitado después que el magistrado Pablo Llarena pasara a la historia de esta causa, esto es, al concluir su instrucción el pasado 10 de julio, dos días antes del jarro agua helada del Tribunal de Schleswig-Holstein.

En su escrito de solicitud de la libertad de Oriol Junqueras y Raül Romeva, la defensa afirma: “Conoce ya la Sala, por las anteriores oportunidades en que ha tenido que entrar a valorar las medidas cautelares impuestas…”

Marchena viene a decir en su auto: sea este enunciado deseado o involuntario no cuela, señores de la defensa.

“La argumentación… encierra un error metodológico que conviene aclarar. Esta Sala desconoce las argumentaciones vertidas en los anteriores escritos dirigidos a la Sala de Recursos, y por supuesto, no ha podido «entrar a valorar» los argumentos… Nos resulta totalmente ajeno”.

Según deja constancia, se ha impuesto “una escisión del ámbito de conocimiento de los órganos jurisdiccionales que asumen la fase de investigación y los que se encargan del enjuiciamiento. Y a esa pauta, concebida siempre en garantía de los procesados, se ha acomodado la presente causa”.

El auto, pues, busca desactivar preventivamente lo que Marchena ya tenía previsto: la recusación de los cuatro magistrados del tribunal que participaron en la admisión a trámite de la querella el 31 de octubre de 2017, asunto que no es tratado, porque no procede todavía, en el auto.

La denegación de las libertades se basa en lo que el magistrado instructor ha determinado sus distintas resoluciones y la Sala de Recursos ha confirmado: riesgo de fuga a medida que se acerca la fecha –todavía sin determinar– del juicio oral y peligro de reiteración delictiva. Y denegación del argumento de la defensa de Carme Forcadell que plantea ser excluida del delito de rebelión en aplicación de la resolución del Tribunal Superior de Schleswig-Holstein denegatoria de la extradición de Puigdemont por el delito de rebelión o perturbación del orden público.

Otra vez aquí Marchena da un golpe de efecto cortado. “Quien así se expresa olvida que la Sala a la que dirige la petición de libertad es un órgano de enjuiciamiento. Es ajeno, por tanto, a cuantas vicisitudes se han producido durante la instrucción”. Y tampoco puede pronunciarse, señala, sobre el tipo de participación de Forcadell en el referéndum del 1-O.

Respecto a la decisión alemana, el auto dice: “La decisión ninguna incidencia puede tener sobre el desenlace de la presente causa…”

Y no sin mordacidad cuando no menoprecio, añade: “El discurso de la defensa parece convertir al tribunal provincial en un extravagante órgano supranacional con capacidad para revocar las decisiones del juez español. Todo intento de dibujar una línea jerárquica que someta las resoluciones de esta Sala al criterio de los jueces provinciales alemanes, resulta manifiestamente improcedente y está condenado al fracaso”.

Definición tan directa ya no es un golpe de efecto cortado de ping-pong sino un violento revés y se contradice, claro, con el desconocimiento de “cuantas vicisitudes se han producido durante la instrucción”

Las defensa de Turull, Rull y Sánchez, según se ha señalado, han recusado a los cuatro magistrados que participaron en la Sala de Admisión que aceptó la querella. Según afirman el auto del 31 de octubre implica una contaminación por el hecho de considerar la relevancia penal de los hechos descritos. No es difícil imaginar que añadirán a ese argumento la denegación de la libertad que ha resuelto la Sala con el auto emitido ayer.

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