Ferran Mascarell: "España se tendrá que refundar, porque el proceso no desaparecerá"

El delegado del Gobierno catalán en Madrid afirma que lo han recibido con ganas de diálogo. En esta entrevista hace un primer borrador de balance del proceso, un periodo de cinco años que ha vivido como conseller en el gobierno de Artur Mas

Ferran Mascarell afirma que en Madrid lo han recibido con ganas de diálogo. Historiador de formación, en esta entrevista hace un primer borrador de balance del proceso, un periodo de cinco años que ha vivido como conseller en el gobierno de Artur Mas.

Llega a Madrid en un momento de doble proceso constituyente, en Cataluña y en España.

Sí, es la consecuencia de la crisis institucional y política que España arrastra desde la sentencia del Tribunal Constitucional respecto al Estatuto, que fue el último proyecto en positivo que ha sido capaz de generar España y que fue liquidado en 2010. La única propuesta en positivo hoy en día es el independentismo catalán.

¿La reaparición de González y Aznar es la señal de cierta inseguridad en la pervivencia de la propia idea de España?

El discurso de la unidad está injertado del discurso de "No me toquen lo que a mí me beneficia". Y lo que les conviene es que no cambie nada. Y por eso existe el inmovilismo que tiene España.

¿Entonces esta reacción del PSOE y del PP es más por la cartera que por la bandera?

Es imposible diferenciar una cosa de la otra. El Estado no existiría como lo entendemos si detrás del discurso de la identidad no estuviese el discurso de la fiscalidad. El estado español se sustenta, también, con la aportación que hace Cataluña a la creación de riqueza. Y no han querido crear un mecanismo que nos permitiera seguir haciendo aportaciones al crecimiento del Estado y al mismo tiempo dar una vía de desarrollo a la realidad catalana.

Pues así, ¿qué gobierno español le conviene más a Cataluña: uno que esté por el referéndum o uno que acelere el proceso por la vía de la suspensión de la autonomía?

Nosotros tenemos que mantener siempre la vía de forzar el diálogo. Estamos forzando el diálogo. Sin capacidad de dialogar no hay democracia. Es el principio que nos da la fuerza.

¿Qué cantidad de diálogo había en una declaración de ruptura como la del 9 de noviembre del año pasado?

La declaración del 9 de noviembre estaba ligada a los resultados electorales. Y en Cataluña no tenemos que ser tan explícitos en los plazos y no hace falta que a nuestro principal contrincante, el Estado, le demos tantas ventajas como a menudo le damos. Lo tenemos que saber administrar con más sentido de estado.

Si la independencia de Cataluña es contraria a los intereses económicos de España, no le comprarán el argumento de que es buena para ambos.

Un día u otro tendrá que ser. Estoy convencido de que España, necesariamente, deberá refundar su propio proyecto. El proceso no desaparecerá sin más, y es la mitad de la población. Y si ensanchamos su perímetro, que es la gran asignatura de los próximos meses, no veo que tengan otra solución que abrirse al diálogo. En el ARA publicábais que el 42% de los españoles ya están a favor de un referéndum. Y la cultura española no me resulta ajena ni me quiero separar de ella. Somos vecinos, y eso no cambiará. Tenemos intereses comunes en comunicaciones, en energía o en seguridad. Estamos proponiendo un estado más eficiente, pequeño, abierto, democrático, cosmopolita en el sentido de poder atender todas las realidades de su entorno, donde los catalanes se sientan cómodos.

¿Y eso no lo solucionaría un estado plurinacional o un ministerio de la Plurinacionalidad?

Primero, tenemos que decidir si la soberanía de la nación la ejercemos nosotros o los otros por delegación. Segundo, un ministerio no es un estado. Justamente, lo que determina que un estado no sea plurinacional es que haya un ministerio de la Plurinacionalidad. Una cosa niega la otra. Hace muchos años creí, como Pasqual Maragall, que España podría llegar a ser un estado plurinacional, y eso terminó como terminó. Ahora no lo creo porque no veo a nadie capaz de producirlo. Y es difícil pensar que esto lo hará la misma gente que está administrando ahora el Estado. Es una pantalla que, para muchos catalanes, ya está superada.

Hagamos la autocrítica del periodo 2010-2015. ¿La salida de Mas es una muestra de flexibilidad o es un menosprecio a 1,6 millones de votantes?

El presidente Mas era la persona que yo había votado y, por lo tanto, defendí siempre que era a quien había que mantener. Pero todos imaginamos qué supondría mantenerse en esta tesis y aceptar la peor de las hipótesis, que era repetir elecciones. Tal como tenemos el país, el presidente tuvo un gesto generoso.

¿Por qué se quedó corto Junts pel Sí? ¿Las discusiones entre CDC y ERC postconsulta del 9-N tienen algo que ver?

En los meses que van entre la consulta del 9-N y el acuerdo de Junts pel Sí perdemos oportunidades de consolidar el perímetro del proceso, estoy convencido de ello. La unidad es la principal arma que tenemos. Todo lo que sea remolonear dificulta el proceso.

¿El 48% quedará como la marca de una inundación que permite decir: "Hasta aquí llegó el proceso"?

Si enlazamos ideología con calidad de vida, el 48% se ensanchará. Se tiene que poder demostrar que haber tenido un mal estado nos ha perjudicado. La cultura catalana, por ejemplo, vive con malestar. Hace 30 años que esperamos algo que Europa tiene, que es una buena ley de mecenazgo. Tenemos una ley de la propiedad intelectual que convierte a España en el lugar con más piratería de Europa. Cuando explicas que queremos el estado propio para hacer leyes como esta, mucha gente de fuera del proceso te dice que si lo hacemos bien también vendrá.

Pues José Manuel Lara decía que se llevaría Planeta de Barcelona.

Al querido José Manuel Lara le costaba imaginar una gran editorial en lengua castellana desde una Cataluña independiente. A mí no, porque nuestros editores llegan a Latinoamérica y los lectores no saben si se ha producido en Barcelona o en Madrid. Yo le decía a Lara que si las reglas del juego le son favorables, estaría de acuerdo con ello. No creo que la cultura catalana se rija nunca por criterios de cierre. Se abrirá más.

¿Qué dirá la historia del periodo 2010-2015?

Que es cuando la sociedad mutó del autonomismo al independentismo o el estado propio. Es cuando el vaso se colmó. Ha sido el más duro de vivir como conseller: una autonomía tan atada de pies y manos que veías que el autogobierno no era verdad. Las clases medias y trabajadoras se sublevan porque ven que todos los cambios que marcarán a la sociedad catalana en los próximos 25 años los estamos viviendo desprotegidos.

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