El fantasma de Mas en Madrid

Pedro Sánchez ha sido rehén del perímetro político autorizado por la cúpula de poder del PSOE

La batalla de la investidura en España, como ya ocurrió en Cataluña en noviembre pasado, empieza después del fracaso del próximo sábado. El 5 de marzo de Sánchez será el equivalente al 12 de noviembre de Artur Mas. La diferencia es que mientras que Mas fue candidato hasta el último minuto para dar finalmente un paso al costado, las posibilidades de Sánchez difícilmente se proyectarán hacia una nueva oportunidad.

Pedro Sánchez ha sido rehén del perímetro político autorizado por la cúpula de poder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que domina el comité federal. En dicho perímetro estaba prohibido un gobierno de coalición con Podemos. La cúpula del partido recelaba desde el 20-D sobre las verdaderas intenciones de Sánchez.

Todos con Sánchez... hasta ahora

¿Por qué recelaba? Porque los que ayudaron a Sánchez a derrotar a Eduardo Madina lo hicieron con un objetivo limitado. Sería secretario general y ya se vería después. Susana Díaz, José Luis Rodríguez Zapatero y Pepe Blanco hicieron ese trabajo cuando Madina se negó a retirar su candidatura.

Sánchez sorprendió a este grupo pocos meses después, en septiembre de 2014, cuando lanzó su candidatura a la presidencia del Gobierno. Y siguió dando sorpresas cuando se cargó a Tomás Gómez como candidato del PSOE a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Sánchez procedía del PSOE de Madrid y pidió a Gómez que le diera su apoyo frente a Madina. Fuentes consultadas aseguran que en la reunión en la que se trazó el plan para sacar adelante la candidatura de Sánchez y los apoyos necesarios, Gómez le dijo: -Pedro yo te apoyaré pero tú me vas a matar.

Y así fue. Sánchez decapitó a Gómez ante las elecciones autonómicas de mayo de 2015 y colocó en su lugar a Ángel Gabilondo.

Bien. Volvamos a la investidura. Sánchez solo tenía una posibilidad: Ciudadanos. Y decidió usar a Albert Rivera como recurso. ¿No respalda Ciudadanos a Susana Díaz en Andalucía? Pues Sánchez copió el invento.

A horcajadas de la intención de Podemos de llegar a un gobierno de coalición con el PSOE, comunicada al rey Felipe en la primera ronda de contactos, Sánchez, tras el rechazo de Rajoy, se mostró disponible. Cuando Rajoy, en la segunda ronda, dijo que no contaba con los apoyos necesarios, el Rey confió la misión a Sánchez. Y Sánchez, ahora a horcajadas de Ciudadanos, tiene el objetivo de dar la batalla en el PSOE para ser candidato si se repiten las elecciones generales. Fuentes socialistas confirman que si se repiten elecciones, Susana Díaz quiere ser la candidata. Parece una aventura. Dejar la presidencia de la Junta de Andalucía y acudir a las primarias del PSOE.

Díaz, ¿presidenta de España?

Pero esas fuentes aseguran que Susana quiere dar la batalla porque está convencida de que puede ser la presidenta del Gobierno español.

Pero después del sábado 5 de marzo se abre un periodo de dos meses de maniobras. Los protagonistas serán Rivera y Rajoy. Ambos intentarán algún tipo de componenda con la mirada puesta en el futuro de Sánchez y la evolución de la crisis de liderazgo que puede reabrirse en el PSOE. Esto, pues, acaba de empezar.

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