El Rey: "Pablo, tu apoyas a Pedro, ¿y también respaldas su programa?"

Sánchez declinaría el encargo si antes de la investidura carece de compromiso con su programa

En la historia de las formaciones de Gobierno, el Rey, “previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la presidencia del Gobierno“ (artículo 99.1 de la Constitución). Y, según el 99.2, “el candidato propuesto expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara”.

Pero, parece, que esta vez hay matices. Porque, según fuentes socialistas, Pedro Sánchez no aceptará un encargo del Rey si teniendo los votos garantizados para su investidura al tiempo no ha recibido el compromiso de que los que le invisten presidente respaldarán su programa. Y especialmente los próximos presupuestos generales del Estado.

“No tiene sentido que Sánchez acepte ser investido sin respaldo programático porque ello tendría consecuencias: unos presupuestos fallidos y vuelta a convocar elecciones. Lo que el PSOE quiere es gobernar. La investidura por sí sola no garantiza la gobernación”, dijo la fuente consultada. “El Rey ya tiene la experiencia de julio. Por tanto, ahora tiene que tener claro qué es lo que le proponen y preguntar el alcance de los apoyos”, añadió. 

Claro que blindar una investidura de este modo podría ser interpretado como una fórmula para convertir los 123 escaños que detenta el PSOE en una virtual mayoría absoluta.

Si se aplica esta lógica, el Rey no solo debería contabilizar, por así decir, si los apoyos son suficientes sino cerciorarse también del alcance de esos apoyos. 

Una vez que Pablo Iglesias, por ejemplo, le dijera que Unidas Podemos está dispuesto a dar los votos a Sánchez para ser investido, Felipe VI debería indagar: Pablo, ¿y te comprometes a respaldar su programa?

Esas fuentes señalan que esta cautela es aconsejable porque ya ha habido una investidura fallida y hay que asegurar que tal escenario no vuelva a repetirse.

Problema: el sistema constitucional no está diseñado para este tipo de negociación. El Rey se limita a encargar gobierno al candidato que ha ganado las elecciones (Rajoy en  enero  de 2016, Sánchez en 2019), quien a su vez tiene que ganarse la confianza de la cámara.

El ejemplo del primer encargo, de 22 de enero de 2016, rechazado por Rajoy, que fue criticado por Pedro Sánchez y el PSOE y los demás partidos, incluyendo a dirigentes del propio Partido Popular, no valdría para una situación en la que el Rey confirmara los apoyos – caso de que ello ocurra el lunes y martes próximos- a la investidura de Sánchez y, como resultado de ello, le encargara la formación de Gobierno. Porque Rajoy declinó la oferta por carecer de suficientes apoyos y Sánchez los tendría.

Ahora bien, más que un escenario en el que el Rey investigue la naturaleza y alcance del respaldo de los partidos a una candidatura de Sánchez, en todo caso debería ser el líder socialista quien avise al Rey, durante su visita, que no irá a un segundo intento -caso de que UP diga sí a su investidura y ERC anuncie su abstención en un comunicado ya que no acude al Palacio de la Zarzuela- si no hay compromiso con su programa para tener la garantía de poder gobernar. 

Problema: Sánchez asumiría públicamente lo que intenta endosar a los demás. Y es esto: que su apuesta son elecciones el 10 de noviembre.

El equipo de La Moncloa maneja encuestas que vaticinan una recomposición parcial del bipartidismo PSOE-PP, a costa de Ciudadanos, Vox y UP. Ello conduciría a un cierto reseteodel tablero de fuerzas políticas.

El PSOE volvería, según las encuestas y trackings de La Moncloa, a avanzar en unos comicios después del triunfo del 28 de abril y de sus avances en las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo. El PP experimentaría también avances. 

En este nuevo mapa, el PSOE aspira a librarse de la dependencia de ERC, pero no solo eso. Si ese bipartidismo renace aunque no sea más que parcialmente, PSOE y PP podrían reunir la mayoría cualificada de 3/5 de las cámaras para pactar, como lo han hecho siempre, la renovación del Tribunal Constitucional y otras instituciones, como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

El equipo de Sánchez también avizora complicaciones progresivas en la situación económica europea e internacional en los próximos meses. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, precisamente, ha hecho este jueves la advertencia tras relanzar los estímulos monetarios que estos ya no serán suficientes y que se necesitan estímulos fiscales, una clara insinuación a  Alemania, país que podría haber entrado, durante el periodo julio-agosto-septiembre, en recesión técnica, tras una primera caída del PIB del 0,1% en el periodo junio-julio-agosto.

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