SERIE VENEZUELA (10/10)

El fraude electoral consagra a Maduro y aísla a Venezuela

Nicolás Maduro dejó claro este lunes que no tiene ninguna intención de dejar la presidencia de Venezuela, y que su voluntad es aferrarse al cargo hasta 2025. Caiga quien caiga, y aunque el país se hunda como el Titanic. Sólo un 46% del electorado votó en las presidenciales del domingo, que se caracterizaron por las irregularidades.

Un alud de países ya advirtieron ayer que no reconocen los resultados de los comicios, y el presidente Donald Trump aprobó nuevas sanciones económicas contra Venezuela: los inversores de Estados Unidos no podrán mantener negocios con empresas venezolanas relacionadas con la administración de Maduro. El Grupo de Lima -formado por Canadá y 13 países latinoamericanos- también movió ficha: llamó a consultas ayer a sus embajadores en Caracas, y acordó reducir las relaciones diplomáticas con Venezuela y actuar para bloquear los fondos internacionales. Así pues, el país queda cada vez más aislado.

Una nueva revolución

La abstención batió récords en las presidenciales del domingo. Fue la más alta registrada en la historia democrática de Venezuela, hasta el punto de que muchos hablaron de una nueva revolución: la de las calles vacías, ya que la mayoría de las ciudades del país se mantuvieron desérticas durante los comicios, después de que buena parte de los partidos de la oposición hicieran un llamamiento a no votar. En elecciones presidenciales anteriores, la participación media había llegado al 80%.

Maduro logró sólo 5.823.728 votos, un 29% del total, tras prometer una bonificación económica para quien votara por él y que las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCh) -colectivos político-militares chavistas- trasladaran muchos votantes a centros electorales. Henri Falcón, el principal rival de Maduro, obtuvo 1.820.552 votos y ayer mismo reconoció que se había equivocado: que debería haber apostado por la abstención como otros partidos de la oposición, visto como se había desarrollado la jornada electoral. El pastor evangélico Javier Bertucci, que también concurría a los comicios, denunció igualmente fraude electoral. A pesar de ello, Maduro continuó en su propio mundo. El domingo por la noche compareció eufórico ante cientos de sus simpatizantes en la plaza Bolívar de Caracas y habló de una "victoria popular permanente", aunque buena parte de las clases populares le habían dado la espalda: se quedaron en casa y tampoco fueron a votar.

El sucesor de Hugo Chávez también hizo un llamamiento el domingo a favor del diálogo y convocó para ayer "una jornada de reencuentro y reconciliación" con todos los sectores. Pero a la cita no acudió nadie. Todo lo contrario. La oposición en bloque se negó a reconocer los resultados electorales, e incluso líderes que habían desaparecido de la escena política reaparecieron: Henrique Capriles -que se presentó a las presidenciales de 2013 y sólo obtuvo un 1,49% votos menos que Maduro- difundió ayer un comunicado en las redes sociales pidiendo a las formaciones de la oposición que hagan el favor de actuar de una vez de manera unitaria para sacar al país del callejón sin salida en que se encuentra .

Bertucci es el único que recogió el guante de Maduro, y afirmó ayer que estaba dispuesto a iniciar un diálogo pero con una condición: que el gobierno acepte la llegada de ayuda humanitaria a Venezuela. Pero de momento lo único que llegan al país son más sanciones económicas.

Donald Trump ordenó ayer que se prohiban todas las transacciones de empresas y de ciudadanos norteamericanos que tengan como objetivo la financiación del gobierno venezolano. En concreto, los inversores de Estados Unidos no podrán comprar deuda pública del país sudamericano, ni tener acciones en ninguna entidad en la que el ejecutivo de Maduro sea el accionista mayoritario con un porcentaje del 50% o más. Por su parte, los países que conforman el Grupo de Lima acordaron coordinarse para evitar que organismos financieros internacionales y regionales otorguen préstamos al gobierno de Venezuela, y para recibir a decenas de miles de emigrantes venezolanos, ya que la desbandada del país se prevé histórica.

Reservas de petróleo

"Venezuela es un territorio en disputa por sus importantes reservas de petróleo", recordó Héctor Navarro, que fue cinco veces ministro con el comandante Chávez entre 1999 y 2012. A pesar de ello, Navarro opinó que Chávez se equivocó en dar el relevo a Maduro. "El problema es que Maduro desconoce la magnitud de su desconocimiento y se rodea de gente inútil", afirmó categórico. Lo mismo opinó el político progresista Rafael Simón Jiménez, que también estuvo junto a Chávez en sus inicios y que conoce a Maduro personalmente. "Es un hombre inteligente, pero se ha convertido en un arrogante, un intolerante y un autoritario", declaró en referencia al presidente actual. Y también agregó: "Yo creo que Maduro pretende hacer un viraje económico, al igual que lo hizo China". La cuestión es saber si ahora el viraje es posible o si ya llega demasiado tarde. La hiperinflación en el país es trepidante: los precios subieron un 897% entre enero y abril.

Maduro aseguró el domingo que luchará contra las mafias y saneará la economía. La pregunta que todos se hacen es por qué no lo hizo antes: es presidente desde 2013.

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