Dibujo de Martina Serra, del Centre Prats de la Carrera

“Nos gusta la escuela”

Los chicos y chicas que han participado en el concurso de cartas escritas a sus maestros bajo el lema ‘Nos gusta la escuela’ valoran sobre todo la amistad de los compañeros, el afecto de los maestros y el hecho de sentirse en el centro como en casa, como en familia. 

Dibujo de Martina Serra, del Centre Prats de la Carrera

Miles de niños y niñas nos han ayudado un año más a hacer un ARA especial con ocasión del Día Internacional de la Infancia. Más de sesenta escuelas han hecho participar a sus alumnos de los últimos cursos de primaria y de ESO para dibujar las noticias del diario y escribir cartas dirigidas a los maestros, respondiendo a la llamada-concurso que les dirigimos. Les propusimos, junto con la Associació de Mestres Rosa Sensat, hacer una reivindicación de la escuela una vez superado el primer confinamiento, que comportó el cierre de los centros. Queríamos que explicaran en primera persona qué les gusta de la escuela y qué mejorarían. Su visión ha sido muy interesante. Les dijimos que se dirigieran a sus maestros y les dijeran realmente qué piensan, con sinceridad. Y así lo han hecho.

Sobre todo hemos visto que hablan mucho de los compañeros, los amigos y amigas, y de la conexión emocional que tienen con los maestros, pero también de los ratos de patio, de la comida, de las salidas, las excursiones y las actividades especiales, como por ejemplo poder venir a dibujar un diario: a ellos siempre les hace mucha ilusión, y a nosotros también. En el ARA también lo vivimos como un día cargado de sentido.

Claro, la escuela también es todo eso que va más allá de las asignaturas y los exámenes. Por lo que hemos visto a través de las cartas –hoy reproducimos las ganadoras–, para los chicos y chicas es tan o más importante este entorno de socialización educativa que la adquisición de conocimientos, que ya dan por hecho. La aceptan y la hacen suya, pero sin todo el resto les faltaría algo esencial. Les faltaría lo que muchos consideran como una segunda familia: la escuela.

Categoría 1: 4º y 6º de primaria

1r premio

“Nunca me había pasado sentir la tristeza de tener la escuela cerrada”

Querida Esther, antes que nada quiero decirte que, aunque nuestra escuela sea pequeña, por dentro en realidad es muy grande; las personas la hacen grande. Es una escuela rural, de pueblo, y por eso somos tan pocos niños y niñas. Me gusta porque está junto a una iglesia muy bonita y porque tiene un patio pequeño pero muy divertido.

El jardín que tenemos afuera de la escuela, con el estanque lleno de peces pequeños, la hace todavía más bonita, y la guardería, llena de niños y niñas cada tarde, lo llena de vida. Me encanta tener una cama elástica en el patio y saltar hasta sudar. Ah, y la buhardilla, donde tenemos la biblioteca con un sofá: es un lugar donde puedo leer y compartir momentos con mis amigos. Pienso que lo que me gusta menos del patio es la casita, porque no hay mucho espacio adentro. ¿Qué te parece, la podríamos hacer más grande? También me gustaría hacer la escuela más grande y que visualmente sea más interesante para los niños y niñas, con más pinturas en las paredes y el patio.

Lo que me da pena cada año es que los niños y niñas de sexto se vayan de la escuela, eso de no verlos cada día me cuesta. Y una cosa que no me había pasado fue la tristeza de tener la escuela cerrada; porque si en un primer momento pensaba que en casa estaría bien, cuando pasaron los días de confinamiento aquello se hizo interminable. Espero que no vuelva a pasar nunca más.

Un abrazo,

Gael Ruzafa Knight. Escola Sant Esteve. Valls de Torroella

Finalista 1

“En la escuela puedo llorar, puedo sonreír, puedo ser yo”

Hola, Gemma, me gusta mucho mi escuela. Aquí me siento como en casa, protegida, y siento que aquí nadie me puede hacer daño, me siento muy feliz. Quiero mucho a la escuela. Aquí siento que puedo llorar, puedo sonreír, puedo ser yo. Sin la escuela no sé qué haría. Pero me gustaría cambiar el comportamiento de algunas personas como las que quieren hacer daño u ofender a la gente. En la escuela casi nunca me siento triste, casi siempre estoy muy feliz. Mis amigos y amigas me ayudan en todo, son los mejores. Y tú, Gemma, no sé qué decir: ¡¡¡eres la mejor profesora del mundo!!! Eres muy simpática y ayudas a todo el mundo. Te quiero mucho a ti y a toda la escuela.

Un beso

Alba Bianchi, 4º Escola Sagrat Cor Ribes. Barcelona 

Finalista 2

“Gracias por divertirnos, por enseñarnos y por tener tanta paciencia”

Querida Teta, ¡llevo toda mi vida en esta escuela y pienso que es la mejor! No es ni muy grande ni muy pequeña, y esto me gusta. No vivo muy lejos y esto me facilita las cosas. En la escuela me siento como en mi casa. ¡Me encanta!

Durante el confinamiento, he echado de menos mi clase, a los compañeros de mi clase, porque hemos estado mucho tiempo sin vernos físicamente y eso me puso un poco triste.

Ahora que ya podemos ir a la escuela, ¡voy muy contento y me lo paso muy bien! No tengo mucha cosa que decir de la escuela. ¡Solo que me lo paso a las mil maravillas! Hacemos actividades de grupo, utilizamos los chromebooks, jugamos juntos, nos hacemos bromas, leemos un montón, trabajamos y aprendemos muchas asignaturas diferentes.

¡En la escuela tengo muy buenos compañeros! Somos una clase muy divertida y habladora. A menudo nos hacemos bromas y nos explicamos chistes que no puede entender nadie más. Cada cual tiene una personalidad especial y todos juntos hacemos un buen equipo. Somos tan apasionados que a veces nos molestamos los unos a los otros. Me gustaría que no nos enfadáramos ni un poquito entre nosotros. Somos tan buenos amigos… somos la mejor clase de todas.

Gracias, Teta, por divertirnos, enseñarnos y ¡por tener tanta paciencia con nosotros! ¡Nos gusta mucho que seas nuestra maestra!

Ian Bautista, 5º Escola FEDAC Salt

Categoría 2: 1º y 2º de ESO

1r premio

“Seguro que cuidas a la gente mayor tan bien como a nosotros”

Hola, Pep Guinovart, soy Laia Blancafort, ya hago segundo de ESO en el Institut Jaume Balmes y te escribo aprovechando la iniciativa del diario ARA.

Tú fuiste mi profesor de 5º de primaria en el Patronat Domènech, una escuela pequeña donde nos conocíamos casi todos. Antes de tenerte de profesor ya sabíamos que nos gustarías mucho.

Tuvimos mucha suerte porque nuestro curso fue el último que hiciste antes de jubilarte.

Habías pasado mucho tiempo con niños y niñas y ahora querías cambiar: te dedicarías a cuidar a la gente mayor. ¿Cómo te va con ellos? ¿Son tan traviesos como nosotros?

¡Era divertido hacer las clases contigo y era mejor no verte enfadado! No te ponías rojo, ni te salía humo de la cabeza, ¡pero casi! Nos dabas un poco de miedo. Hacíamos pocos exámenes, por no decir ninguno, cosa que me gusta mucho. Nos ibas dando fichas numeradas y si las acabábamos nos dabas trabajo extra. En esta escuela todo el mundo iba a su ritmo y asolía adecuadamente.

Los viernes nos devolvías los trabajos corregidos, que para estar bien tenían que tener la señal del zorro, y después los archivábamos. Nos animabas a aprender cosas nuevas. Preparábamos un tema, lo explicábamos al resto de la clase y después incluso hacíamos una prueba que seguidamente corregíamos nosotros mismos. Otra cosa que me gustaba de ti es que si habíamos dormido mal, estábamos enfadados o simplemente no queríamos trabajar, nos decías: pues no lo hagáis, no pasa nada. Ahora bien, o haces el trabajo en clase o lo haces de deberes.

Nos sentábamos en grupos de 3 o 4 alumnos y en un rincón estaba el apartamento: una mesa aislada donde íbamos, voluntariamente, cuando estábamos cansados o queríamos estar solos. Entonces me gustaba, pero ahora lo que echo de menos es compartir mesa con los amigos y charlar en clase. Compartiste la tutoría con M. José y ahora cambiamos de profesor a cada clase. ¡Si te gusta el profesor ya lo puedes tener todo el día!

Tenías un póster de animales del bosque y te gustaban mucho los pájaros. Cuando llegaba el verano sacabas el flus-flus, un espray con agua para refrescarnos. Lo que más me gusta de ti es que hacías cosas para divertirnos y aprender a la vez.

¡Seguro que cuidas a la gente mayor tan bien como nos cuidabas a nosotros!

Un fuerte abrazo.

Laia Blancafort Guardiola, Institut Jaume Balmes. Barcelona

Finalista 1

“Todo el mundo tendría que poder vivir la escuela como una maravillosa experiencia”

Hace un día gris y frío, es la hora del patio o, como digo yo, del sufrir. Me siento en mi solitario banco, como de costumbre, rehuyendo la presencia de cualquier persona. Los pinos me protegen y me hacen compañía. No necesito ninguna presencia más al lado. Nadie me quiere, aquí donde he ido a parar. Todo es demasiado grande para mí. La cesta de baloncesto me da la espalda, como todo el mundo. Las imponentes porterías están llenas de personas con ganas de enviarme a otro planeta, tan solo con la intención de no verme nunca más. Los chicos y chicas que juegan en las lejanas pistas de baloncesto directamente no saben ni que existo.

Bajo el porche no hacen más que criticarme. ¿Entendéis por qué quiero estar solo? Todos los chicos me odian y las chicas me tienen asco. Los profesores se quedan de brazos cruzados. La gente se lleva así conmigo porque el humano es un ser egoísta y cobarde, que tiene miedo de todo aquello fuera de lo común.

No todo el mundo se lleva buenos recuerdos de la escuela. Hay personas que nunca volverían a la escuela, porque sus compañeros y profesores les hicieron vivir infiernos en vida. Si desde la escuela se hicieran actividades de empatización con todos aquellos que son diferentes, como por ejemplo actividades donde todo el mundo se encuentre en las condiciones de esa supuesta persona, quizás todos juntos nos daríamos cuenta de cómo lo pasan de mal algunos. Quizás lo veríamos de una manera diferente, porque todos somos humanos, y estos tratos te pueden hacer pasar una vida infrahumana.

Sed agradables con las personas, porque no se merecen que las tratéis mal por el simple hecho de ser diferentes, porque vosotros podríais acabar como ellos.

Por suerte, la historia que acabo de explicar no trata de mi caso. Me siento muy afortunado de haber podido disfrutar de cada momento de mi educación. Me siento afortunado de tener a compañeros y profesores que siempre han estado ahí para ayudarme. Gracias a todos, espero que vosotros podáis vivir una maravillosa experiencia en la escuela, igual que yo, porque todos tenéis derecho a ello, o tendríais que tenerlo.

Martí González, Centre Prats de la Carrera. Palafrugell

Finalista 2

“Hemos redescubierto la escuela como un lugar muy importante”

Querido director, te escribo esta carta porque durante este tiempo he estado reflexionando sobre todo lo que hemos pasado, lo que hemos vivido y estamos viviendo. Han pasado muchas cosas, hemos descubierto muchas cosas y una de las más importantes es la escuela. Nos hemos dado cuenta de que la escuela no es solo un edificio sino que es un espacio donde convivimos con las persones día detrás día, y en todo este tiempo nos hemos estado viendo a través de una pantalla sin poder saber lo que es tener contacto físico con los otros.

En el confinamiento, todo el mundo lo pasó muy mal, muchas familias sufrieron mucho económicamente o estuvieron muy angustiadas en su piso o casa sin poder salir. Pero también hubo cosas buenas que experimentamos, como por ejemplo pasar más tiempo con la familia. Era todo muy extraño. Debido al coronavirus, no podíamos ver a los abuelos, tíos, tías, pero no todo era malo. Hemos descubierto muchas cosas que antes no sabíamos hacer.

Por otra parte, la naturaleza ha podido recuperarse y se han visto animales en grandes ciudades, cosa que no había pasado nunca, y la contaminación también parece que se ha reducido durante el confinamiento.

Yo, personalmente, en el confinamiento eché mucho de menos el contacto con la naturaleza y con la gente que me rodea y que es importante para mí.

Mi conclusión es que tenemos que valorar todo lo que tenemos, tanto las personas como los objetos, y darnos cuenta de que la escuela es un lugar muy importante para nosotros, donde nos reencontramos con los compañeros y nuestros profesores y podemos hacer el camino de nuestra educación juntos.

Atentamente,

Jordi Buquet, 12 años, Escola Sant Jordi Vilassar de Dalt

Categoría 3: 3º y 4º de ESO

1r premio

Querida escuela

Haces el trabajo más importante,
al precio menos alto
nos libras de la ignorancia.
a cambio de nuestra constancia.

Quienes ya te han pasado, entre nostalgias te añoran,
quienes todavía no han llegado, con impaciencia esperan,
y los que ahora estamos contigo
nos olvidamos de tu importancia, las tardes que nos desesperas.

Construyes vidas enteras,
creas lazos entre personas,
destruyes intolerancias
y, lo más importante, haces que pensemos.

Debatimos, reflexionamos, colaboramos,
compartimos, socializamos, aprendemos
y, escuela, te escribo porque, aunque no siempre lo demostramos,
te queremos.


Arnau Montroi, 14 años, 3º de ESO, Institució Montserrat. Barcelona

Finalista 1

“Mi escuela es grande y gris por fuera; agradable y reconfortante por dentro”

Querido Joan, me proponen que te escriba una carta para explicarte cómo veo la escuela. Cuando me lo han comentado, me ha venido a la cabeza ese día del mes de marzo de 2014 cuando por primera vez puse los pies en esta escuela. Con solo visitarla les dije a mis padres: “¡A mí, aquí, no me llevéis nunca!” Pues mira por donde, ¡aquí estoy!

Ese día vi una escuela grande, gris, con muchos pasillos, podría decir laberíntica. Pues hoy es mi espacio; grande, pero agradable. Gris quizás por fuera, pero cuando estás adentro es reconfortante. Laberíntica, pero me da seguridad. Aunque últimamente las clases pueden llegar a ser muy frías, ¡que con esto de tener las ventanas abiertas para ventilar el covid parece que me prepare para ir a una expedición al polo Sur!

Aquel día conocí a algún profesor que nos enseñó las instalaciones. Pensé que eran muy serios y muy correctos y, efectivamente, lo sois; pero os habéis convertido en unos profesores cercanos e incluso podéis ser de lo más divertidos. ¡No todos, claro, pero la mayoría!

Cuando hablo de profesores siempre recuerdo cuando empecé el primer curso. Tuve problemas con los compañeros para que me aceptaran, y el apoyo que recibí de la escuela fue muy importante para mí. Ahí desaparecieron todos los miedos que tenía. Ahí supe que era el lugar adecuado, como lo ha sido para mi hermana.

Ya sabes que ahora nos han aplicado unas medidas de seguridad que son un poco estrictas, pero yo tengo una que es muy útil para mí. Una buena estrategia para que no nos contagiemos es separar las mesas 1,5 metros, a pesar de que a mí no me sirve para no contagiarme del virus sino que me sirve para no hablar ni distraerme con los compañeros, puesto que ¡yo incluso soy capaz de llegar a hablar con una pared!

Bueno, y no hablemos de cómo veo el futuro de las escuelas. Me las imagino con muchas más clases interactivas, que ahora ya hacemos alguna pero me gustaría que se potenciaran más este tipo de clases; para mí es un método de aprender muy divertido y así aprendo más las cosas.

Me despido de ti y espero encontrarte algún día por estos largos pasillos donde ¡te recomiendo llevar chaqueta! A ver si me puedes reconocer aunque vamos todos tapados de la cara.

Un abrazo.

Roger Font Serrabassa (3º de ESO), Escola Vedruna Escorial. Vic

Finalista 2

“¿Qué cambiaría de mi escuela? Buena pregunta: creo que no cambiaría nada”

Querida profesora, la escuela para mí es un espacio abierto y seguro. Es un lugar donde me siento con suficiente confianza para expresarme tal como soy. Algunas veces da respeto, o incluso miedo –como cuando cambias de edificio y te encuentras todas las cosas desconocidas, nuevas–, pero a la vez la encuentras bonita, organizada, familiar, un lugar donde esperas que te recuerden, donde esperas dejar tu granito de arena. A veces, también puede ser el lugar donde quieres estar, los días de las excursiones o de tu clase preferida, o no, los días que hay exámenes, pero incluso puede ser un refugio, donde dejas de estar encerrado en tu habitación mirando una película o leyendo; de alguna manera desconectas de esas cuatro paredes de casa donde te pasas todo el día. Haces las seis clases del día y te pasa el tiempo volando. Creo que de alguna manera la escuela forma parte de mí y de mi crecimiento como persona, puesto que ha ocupado buena parte de mi vida, mayoritariamente de mi infancia.

De la escuela, lo que más me gusta es la variedad de gente que hay. Cada cual piensa de una manera diferente, viste de una manera diferente, se expresa de una manera diferente. Y a pesar de eso, te puedes sentir acogido seas como seas. También me gusta el espacio donde está, en medio de la naturaleza, entre grandes campos y bosques, silencioso pero a la vez con los ruidos que durante el confinamiento hemos echado tanto de menos: el ruido de las mesas y sillas cuando las arrastramos, el ruido de toda la gente charlando que siempre hay de fondo, o el rotulador deslizando por la pizarra.

¿Qué cambiaría de nuestra escuela? Es una buena pregunta. Hoy creo que no cambiaría nada. Me gusta tal como es actualmente, grande, espaciosa, luminosa, acogedora... Si tuviera que decir algo, seguramente serían algunas de las medidas contra el covid-19, pero sé que es una cosa que no se puede cambiar por nuestra salud y la de la gente de nuestro alrededor, y por eso lo entiendo. En un futuro veo una escuela enorme, cambiada, pero por dentro igual, con trozos de cada persona que ha pasado por dentro.

Un abrazo,

Judith Pitarch, 3r de ESO, Escola Ginebró. Llinars del Vallès

Mención especial

Llegué a la escuela el curso pasado. Me encuentro muy bien en esta escuela. Me siento superbien y me gusta mucho porque he aprendido muchas cosas nuevas. Me gusta porque hacemos muchas actividades diferentes, y la que más me gusta es la de terapia con perros porque hacemos circuitos y los cuidamos. ¡Son tan cariñosos! Echo de menos la escuela donde iba antes porque tenía muchas amigas, maestras y alguna persona especial. La escuela podría mejorar el patio: yo me lo imagino más grande, con columpios, un pequeño huerto hecho por nosotros y un espacio pequeño para plantar flores y plantas, como una floristería.

Gabriela, 16 años, CEE Doctor Ramon Suriñach (Ripoll)

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