Nuevo estallido de ira en la India por la segunda violación en quince días de una 'intocable'

Dos líderes del Partido del Congreso, detenidos cuando querían ver a la familia de una de las víctimas

La violencia contra las mujeres en la India es otra de las plagas que asolan el país. La muerte de una segunda chica dalit –una intocable, el escalafón más bajo del tradicional y clasista sistema de castas del país– en quince días después de sendas presuntas violaciones en grupo ha provocado un estallido de ira y de indignación, seguido de enfrentamientos entre la policía y manifestantes en diferentes estados del país. Sitios como la Universidad de Delhi han sido escenario, este jueves, de ruidosas protestas de los estudiantes en respuesta a una violencia machista de carácter estructural.

La agresión y el asesinato de la segunda mujer violada, de 22 años, tuvo lugar el pasado martes, a pesar de que hasta este jueves no se ha hecho eco de ello la prensa nacional. De acuerdo con el testigo de la madre de la víctima a la BBC, la joven fue arrastrada adentro de un vehículo, donde fue forzada, después de que fuera a solicitar la admisión a una escuela local.

La noticia de la nueva agresión y asesinato se ha sabido solo 48 horas después de que, también el mismo martes, muriera otra mujer dalit, en este caso de 19 años, víctima de otra presunta violación por parte de cuatro hombres de una casta superior.

Los dos ataques han tenido lugar en el estado de Uttar Pradesh, al norte del país. La policía ha arrestado a dos hombres en relación con el último caso, que tuvo lugar en el distrito de Balrampur. El primero tuvo lugar cerca de la ciudad de Hathras,  a 500 kilómetros, el 14 de septiembre. La víctima estuvo catorce días luchando por su vida hasta que murió en el hospital Safdarjung, de Delhi, adonde fue trasladada para seguir el tratamiento. En esta ocasión, cuatro hombres han sido arrestados, de acuerdo con la policía de Hathras.

El precedente de 2012

Los dos casos evocan la brutal violación que sufrió el 16 de diciembre del 2012 una joven estudiante de Delhi, de 23 años, que también murió trece días después –en Singapur, adonde había sido igualmente trasladada– a consecuencia de las heridas recibidas mientras viajaba en un autobús. Entonces, y durante dos semanas, el país vivió manifestaciones por todas partes en protesta por los hechos y para denunciar, como por ejemplo está volviendo a pasar, una violencia endémica contra las mujeres. El 20 de marzo los culpables fueron ejecutados en la horca, las primeras condenas a muerte que se cumplían en el país desde 2015. 

En 2016, otra mujer dalit, de 29 años, fue también brutalmente violada, torturada y asesinada. De hecho, se calcula que en la India hay una violación cada quince minutos. Y a pesar de una cierta evolución de las leyes después del caso de 2012, solo se denuncia una de cada 50 agresiones sexuales, de acuerdo con un estudio de Suzanne Hill, doctoranda en psicología intercultural de la Brunnel University de Londres

Anonimato de las víctimas

En la India, de acuerdo con la ley vigente, las mujeres que han sido violadas tienen que mantenerse en el anonimato –en principio, para no avergonzarlas– y, por lo tanto, no se puede publicar ninguna información que las identifique en público, salvo que la misma mujer acepte revelar su identidad. Una norma que ya dice bastante de la discriminación y la carencia de protección hacia las mujeres que todavía hay en el país. En los casos en los que la víctima muera, los parientes más cercanos pueden aceptar difundir el nombre, pero el permiso se tiene que solicitar a través de una organización asistencial reconocida por el gobierno estatal o el del estado correspondiente. En ninguno de los dos casos recientes se ha informado de los nombres.

La víctima de Hathras, sin embargo, sí pudo nombrar a sus atacantes. De hecho, informaciones publicadas por la prensa hindú aseguran que los presuntos violadores vivían muy cerca de la casa que ocupaba con su madre. El hecho de que, en ambos casos, las mujeres sean intocables hace que a la violencia estructural machista se añada un elemento de clase.

En las últimas horas la policía del estado de Hathras ha informado de que, de acuerdo con los análisis forenses, y a pesar del testigo de los familiares, la chica no fue violada, porque no se habrían encontrado restos de semen en su cuerpo. Pero al registrar el ingreso, el hospital de Delhi que la admitió a urgencias la clasificó como víctima de una violación y de un ahogamiento. La madre, además, aseguró a los medios locales que la encontró desnuda, sangrando y muy malherida.

La indignación en torno al caso de Hathras todavía ha subido más de tono después de que ayer miércoles se supiera que la policía, sin autorización de la familia, incineró el cuerpo de la chica, sin permitir que la madre y el resto de parientes le hicieran ninguna ceremonia de despedida. De este modo, además, ahora ya no es posible volver a hacer una autopsia para determinar si, efectivamente, la víctima fue violada o no.

Las nuevas agresiones han provocado furiosas reacciones en las redes sociales. Y también una campaña de solidaridad de algunas de las más famosas actrices de Bolywood.

La tensión ha crecido todavía más cuando este jueves se ha hecho público que la policía del estado de Uttar Pradesh ha detenido a dos de los máximos líderes del Partido Nacional del Congreso, Rahul Gandhi y su hermana Priyanka, para impedirles que visitaran el poblado de Boolagarhi, de donde es originaria la chica de 19 años, y donde se tenían que encontrar con su familia. Oficialmente, la detención de los dos líderes políticos –muy difundida en las redes sociales, como se puede ver en las imágenes adjuntas– es por haber infringido una orden que prohibía la reunión de cuatro o más personas en la zona para evitar, presuntamente, la violencia de los manifestantes. El coche en el que iban Rahul y Priyanka Gandhi ha sido parado por las fuerzas del orden y los dos han decidido continuar a pie. Ha sido entonces, mientras eran escoltados por simpatizantes del Partido del Congreso, cuando han sido detenidos por violar la ley.

  

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