Abstinencia de alcohol durante 56 días: la condición para vacunarse en Rusia

Las autoridades sanitarias recomiendan no consumir en plenas vacaciones de Fin de Año

Sputnik V. El nombre de la vacuna rusa contra el coronavirus ya indica que el Kremlin quiere convertirla en un corredor de primer orden en la carrera mundial por encontrar una salida a la pandemia. En agosto fue la primera autorizada –por Moscú– para su uso de emergencia, a pesar de que solo se había probado en unas decenas de personas. Después el Kremlin empezó a vacunar a personal militar, sanitarios y maestros (la recibió el propio presidente Vladímir Putin, entre otras personalidades) y el sábado, antes de que lo hiciera el Reino Unido, empezó la vacunación de los colectivos prioritarios. La precipitación del proceso hace que muchos rusos la miren con sospechas, pero todavía hay otro obstáculo: los que se quieran inmunizar con la Sputnik no pueden beber alcohol durante casi dos meses.

Según explica Anna Popova, jefa de la sanidad rusa, hay que dejar de beber alcohol durante al menos 56 días: 14 días antes y 42 días después de recibir la primera dosis. La vacuna rusa se administra en dos dosis con tres semanas de diferencia. "Es un esfuerzo para el cuerpo. Si queremos estar sanos y tener una respuesta inmunitaria fuerte, no tenemos que beber alcohol", ha dicho a la prensa local Popova, que dirige el Servicio Federal de Vigilancia de los Derechos de los Consumidores y el Bienestar Humano, la autoridad sanitaria del país. También recomiendan no fumar y no tomar inmunosupresores.

La abstinencia puede ser un problema para la inmunización de la población, sobre todo en estas fechas, antes de las vacaciones de Fin de Año, que van del 1 al 10 de enero. La vacunación, sin embargo, es gratuita y voluntaria. A pesar de que los niveles de consumo han bajado desde 2003, Rusia sigue siendo uno de los países del mundo donde se bebe más alcohol. Después de las declaraciones de Popova, Alexander Gintsburg, director del Instituto Gamaleya que ha desarrollado la vacuna, ha matizado que aunque se recomienda no tomar alcohol antes y después de recibir la vacuna, "una sola copa de champán no le ha hecho nunca daño a nadie".

Rusia empezó a vacunar el sábado a voluntarios de los colectivos más vulnerables, aunque la Sputnik V no ha superado las pruebas clínicas de seguridad. Sus descubridores aseguran que su prototipo, basado en adenovirus, tiene una efectividad del 95%.

La vacuna Sputnik V –que toma el nombre del primer satélite que dio la vuelta a la órbita terrestre– se basa en el uso de dos vectores adenovirales humanos diferentes, cosa que permite "una respuesta inmunitaria más fuerte y a largo plazo en comparación con las vacunas que utilizan un mismo vector por dosis".

Según las autoridades sanitarias, unos 100.000 rusos ya la han recibido, incluidos los participantes en los ensayos clínicos y miembros del ejército. Rusia es el cuarto país del mundo con más contagios de covid-19 (más de 2,5 millones) y el décimo en índice de mortalidad, con más de 44.000 defunciones.

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