Activistas se trasladan a Lampedusa para forzar la apertura del puerto al ‘Open Arms’

El presidente de la Eurocámara pide a Juncker "ayuda urgente" para los migrantes que son a bordo

Al día siguiente de que el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, reiterara que no dejaría desembarcar en Lampedusa el barco Open Arms que hace una semana rescató a124 personas en el Mediterráneo central, el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, envió el jueves una carta al jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En la carta Sassoli pedía a Juncker asistencia humanitaria urgente para las personas que están a bordo del barco de la ONG badalonesa, y organizar una posterior "distribución justa de los migrantes".

"Incluso la izquierda callaba. Esto ha dado pie a fascistas como Salvini. La gente ve y sabe que hay un problema con la inmigración, y Salvini les ha ofrecido una solución fácil", lamenta Claudia Vitali.

También han reaccionado a la negativa de abrir los puertos unos cincuenta activistas de toda Italia que se han trasladado hasta la pequeña isla para protestar y forzar el desembarco del Open Arms en Lampedusa. Ayer fue la primera noche que durmieron ante la principal iglesia de la isla junto con turistas que se sumaron a la concentración- y lo seguirán haciendo hasta que el barco catalán atraque en algún puerto. "Queremos ser el faro que marque el camino de los inmigrantes, que sepan que los estamos esperando y que los queremos", dice Claudia Vitali, una de las coordinadoras del programa de la iglesia protestante italiana Mediterranean Hope.

Vitali advierte, sin embargo, que la isla está "dividida" y no todos los habitantes de Lampedusa opinan como los activistas. Es el caso de Antonio Puccillo, que trabajó en el centro de acogida de los refugiados. "No guardo un buen recuerdo de aquella época, era el camionero que los llevaba desde el centro hasta el aeropuerto, y me asaltaron dos veces con cuchillos. Nos veían como los culpables de aquella situación tan dramática, pero no era mi culpa que el centro estuviera sucio y fuera demasiado pequeño ", explica Puccillo, que ve en Salvini la solución. "No me gustan los políticos ni he votado nunca, pero Salvini me cae bien", asegura.

Apoyo a Salvini

En la misma línea, el inquilino de coches y mecánico Steffano Calopinto celebra que con el líder de la Liga ultraderechista haya disminuido la llegada de inmigrantes a la isla. También ve con buenos ojos el decreto de Salvini que impone multas de hasta un millón de euros a las ONG que rescatan inmigrantes en el mar y los llevan a territorio italiano. "Somos una isla que en invierno no llegamos a los 6.000 habitantes, no podemos hacernos cargo de todos [los inmigrantes]. Salvini sólo dice que, si estamos en una comunidad europea, debemos repartir los inmigrantes entre todos", observa Calopinto.

A pesar de la misiva del presidente del Parlamento Europeo, para Fabio -que es recepcionista de hotel- la petición de Sassoli a Juncker no es más que otro acto hipócrita de los viejos políticos italianos y europeos. "Se tendría que regularizar la situación de todos los que lleguen, porque si no los empujamos a dedicarse a actividades ilegales. Ahora bien, Italia sola no puede con todos, y eso es lo que dice Salvini, que es el único político que al menos ha propuesto algo sobre el problema de la inmigración", afirma Fabio con la boca llena mientras cena, como cada noche, viendo el telediario del Canale Cinque, del grupo Mediaset propiedad del conservador Silvio Berlusconi. 

"Lampedusa es como mi barca en aquel trágico naufragio, estaba homologada para nueve personas y recogimos a 47, fue un drama y aún ahora me cuesta explicarlo. Es muy duro, Europa no sólo se debe volcar en el reparto adecuado de los refugiados que llegan, sino también en el salvamento de los pobres náufragos"

La coordinadora de Mediterranean Hope también es muy dura con la indiferencia de la vieja política italiana, tanto de los socialdemócratas como los democristianos. "Incluso la izquierda callaba. Esto ha dado pie a fascistas como Salvini. La gente ve y sabe que hay un problema con la inmigración, y Salvini les ha ofrecido una solución fácil", lamenta Vitali.

Incluso el heladero Vito Fiorino, que el 3 de octubre de 2013 rescató a 47 inmigrantes con su embarcación ante la impasibilidad de la guardia costera italiana, está a favor de las medidas de Salvini. Con todo, admite que no le gusta él personalmente por su tono y porque tiene miedo de que acabe convirtiéndose en un líder autoritario. "Lampedusa es como mi barca en aquel trágico naufragio, estaba homologada para nueve personas y recogimos a 47, fue un drama y aún ahora me cuesta explicarlo. Es muy duro, Europa no sólo se debe volcar en el reparto adecuado de los refugiados que llegan, sino también en el salvamento de los pobres náufragos", afirma Fiorino, que niega ser racista: "Por el amor de Dios, racista no! Pero Salvini menos ha conseguido detener la llegada de inmigrantes".

La coordinadora de Mediterranean Hope asegura que se ha reducido el número de llegadas por el acuerdo al que el gobierno italiano ha llegado con Libia, que "abandona [a los migrantes] en las manos de la mafia", y porque, al haber menos ONGs en el Mediterráneo, "no sabemos cuánta gente se muere sin que nos enteremos".

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