Boris Johnson rompe sus propias reglas de confinamiento

Hace ejercicio a 11 kilómetros de Downing Street, a pesar de que la norma insta a hacerlo localmente

Haced lo que yo diga pero no lo que yo haga. Esta es la política habitual de Boris Johnson y de sus amigos. Cuando menos, de acuerdo con la denuncia que ha hecho el diario londinense Evening Standard en su última edición de este lunes. Mientras todos los cuerpos de la policía del país están en el punto de mira para que persigan más duramente a los que se saltan las reglas del tercer confinamiento, el primer ministro británico las rompió el domingo, cuando se lo pudo ver con su bicicleta en el parque olímpico de Stratford, a unos once kilómetros de Downing Street.

Las normas del confinamiento impuestas por el ejecutivo ante el aumento exponencial de casos en el país en las últimas semanas permiten salir del domicilio una vez al día para hacer ejercicio, pero siempre en los alrededores de la residencia. En ningún caso está autorizado salir del área local. En este caso, Johnson fue de la City de Westminster a la mencionada de Stratford, otro distrito.

Downing Street, sin embargo, ha quitado hierro a la polémica y ha asegurado que Johnson actuó en todo momento teniendo en cuenta las normas. Sobre la misma cuestión, la comisionada de Scotland Yard, Cressida Dick, no ha querido pronunciarse este martes por la mañana, en una entrevista en el programa de BBC Radio 4 Today, alegando que no comentaba "casos específicos". Sí ha asegurado que, a pesar de todo, lo que ha hecho el primer ministro "no es contrario a la ley". Entre otras razones porque la ley es muy ambigua. Aún así, ha dicho que "lo más razonable, si se puede, es hacer ejercicio saliendo de casa a pie y volver también a pie". Es decir, limitar el uso del vehículo para desplazarse a un determinado lugar para hacer ejercicio. Crucialmente, Downing Street se ha negado a comentar si Johnson fue al parque olímpico en coche para después coger la bicicleta.

En todo caso, fuentes de Downing Street mencionadas por el  Evening Standard aseguran que el propio Johnson quedó sorprendido de la cantidad de gente que había en el parque olímpico: "[El primer ministro] notó cómo de lleno estaba el parque. Le preocupaba si la gente estaba siguiendo las reglas".

Este lunes, el gobierno insinuó la posibilidad de endurecer todavía más las restricciones, después de expresar alarma por la cantidad de personas que siguen las medidas de manera mucho más relajada desde que empezó la campaña de inmunización. "Es un momento muy peligroso", dijo Johnson. "Este es el momento en el que tenemos un grado de falsa confianza y falsa complacencia y, cuando se ve qué está pasando en el NHS [los hospitales están a un paso del colapso], esta complacencia no se merece. Y más importante que el hecho de que nosotros impulsemos nuevas reglas es que la gente siga las directrices. En los supermercados, las personas tienen que mantener las distancias, asegurarse de llevar la mascarilla, hacer lo que es correcto".

Pero justamente a Johnson se lo acusa de hacer todo lo contrario. Y el problema es que llueve sobre mojado: durante el primer confinamiento, el ex máximo asesor político del primer ministro, Dominic Cummings, hombre clave de la campaña del Brexit, se saltó las normas y viajó en coche más de 350 kilómetros sin que, dos meses después, cuando se supo, ni fuera obligado a dimitir ni fuera cesado. Como en este mismo caso, Cummings adujo que cumplía estrictamente el espíritu de la norma, una interpretación tan generosa y complaciente como la que ha hecho con sí mismo el primer ministro Johnson.

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