El sur de Chile se prepara para el eclipse total en alerta por la pandemia

El Sol, la Tierra y la Luna se alinean en un episodio que no se repetirá hasta dentro de 28 años

A las 13 horas 33 minutos y 44 segundos hora chilena (17.33 h en Catalunya) de este lunes el Sol, la Tierra y la Luna se alinearán en una secuencia perfecta que se podrá ver completa en algunas regiones del sur de Chile y de manera parcial tanto en Santiago –en un 78%– como el resto del país. Un eclipse total como este, que durará 2 minutos y 9 segundos, no se volverá a repetir en Chile hasta dentro de 28 años, según los expertos, por eso se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos del año, que, además, coincide con la previa del verano austral, las fiestas de Navidad y las vacaciones. En Chile, sin embargo, la pandemia ha vuelto a acelerarse, sobre todo en el sur del país, y ha puesto freno a las expectativas de turistas, amantes de la astronomía y empresarios del sector.

Las regiones de la Araucanía, los Ríos y el Bío-Bío, que conforman la zona umbra del eclipse, presentan elevadas tasas de incidencia de casos activos. La positividad de la última semana en la Araucanía ha sido del 10%, la segunda cifra más alta del país, mientras que en el Bío-Bío es donde hay más pacientes ingresados en la UCI, después de la zona metropolitana. “Un incremento importante de los casos en la región nos preocupa mucho en relación a la ocupación de camas, que está muy al límite, y cualquier aumento de la demanda significa tener que derivar a otras regiones del país y provoca el colapso del personal de salud”, sostiene el doctor Arnoldo González, presidente del Consejo Regional del Colegio de Médicos de Temuco, capital de la Araucanía.

“Ahora mismo yo no iría de vacaciones al sur, porque la circulación viral es altísima”, dijo hace pocos días el ministro de Salud, Enrique Paris, en unas declaraciones que han levantado polémica. Los expertos en salud consideran que la segunda oleada ya ha llegado a las grandes ciudades del sur, y la incertidumbre de este escenario ha desencadenado un conflicto entre autoridades locales, ministerio de Salud, habitantes de la zona y turistas.

De hito turístico a amenaza

El eclipse ha pasado de ser el gran hito turístico a considerarse una amenaza que pone en riesgo la temporada de verano. Si en septiembre los habitantes de la zona se molestaron con el gobierno cuando el titular de Salud hizo un llamamiento a no asistir al acontecimiento, ahora son ellos los que piden que nadie viaje a su territorio. “Habrá colas en los supermercados, en las farmacias y en los restaurantes, y las posibilidades de contagio aumentarán durante tres o cuatro días que nos pueden hipotecar todo el verano, y eso sí sería grave para la gente de la zona”, explica Eugenio Benavente, presidente de la Cámara de Turismo de Pucón, uno de los destinos principales de la Araucanía. “Todos los habitantes del corredor lacustre [municipios que rodean siete lagos de la zona] viven directamente o indirectamente del turismo”, añade el empresario.

Los vecinos hace semanas que piden a las autoridades que impongan más restricciones: desde aforos en la ciudad hasta cierres y cordones sanitarios los días previos. Hasta ahora, sin embargo, la medida más convincente para la población local que ha anunciado el ministro de Salud ha sido el retroceso de la región metropolitana en el plan de desconfinamiento. Durante 15 días vuelve la cuarentena obligatoria el fin de semana y se han prohibido los desplazamientos interregionales.

“Mejor perder 3 días que 90”

“En dos días nos han anulado casi la mitad de las reservas, del 95% al 50%, desde el anuncio de la cuarentena en Santiago”, comenta Juanita Romero, gerente del Hotel Vientos del Sur de Pucón, que reabrió el 8 de diciembre después de haber estado cerrado desde marzo. “Es mejor perder tres días que noventa”, dice, convencida de que las nuevas medidas frenarán la llegada de visitantes. Si tiene que escoger, prefiere perder ahora pero tener un verano “seguro” que le permita abrir toda la temporada. “Hemos implementado todos los protocolos sanitarios de lavado de manos, gel hidroalcohólico, distancia, aforos limitados y toma de temperatura”, asegura.

Las medidas para frenar la pandemia han cambiado el perfil de los viajeros que podrán presenciar el eclipse. Si antes de la pandemia las reservas –que habían llegado al 90%– eran de extranjeros “cazadores de experiencias únicas” –en palabras de Benavides–, ahora serán visitantes nacionales los que disfrutarán a primera línea del fenómeno astronómico.

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