¿Cuántos habitantes tiene el país más poblado del mundo?

A pesar de la gran movilización de funcionarios, el nuevo censo no se conocerá hasta abril

Un SMS en el móvil recordaba a la población la noticia que se había difundido ampliamente por la televisión y la prensa: China se prepara para contar sus ciudadanos antes de finalizar el 2020. Es un ritual que se repite cada diez años, desde hace siete décadas, y que requiere una gran movilización de recursos humanos para llegar a todos los rincones del inmenso territorio chino.

En esta ocasión, China ha desplegado un ejército de siete millones de funcionarios para actualizar la información, examinar cómo ha cambiado la radiografía de los más de 1.370 millones de habitantes que se contaron en 2010 y ver si se llega a los 1.400 millones que se considera que constituyen la población china en la actualidad.

El censo en tiempo de covid-19 ha provocado que se utilicen también medios telemáticos y se pueda realizar la encuesta por internet o a través del móvil. La tecnología digital hace más segura la recopilación de información y facilita el tratamiento. A pesar de esto, los resultados no se conocerán hasta abril.

Radiografía  social

Entre los indicadores que se recogen para hacer el recuento se incluyen el nombre, el número de identificación, el género, el estado civil, la educación y la profesión de los ciudadanos chinos. Esta actualización de los datos demográficos sirve para diseñar las políticas económicas, sociales y educativas del futuro.

Por ejemplo, es importante controlar el envejecimiento de la población para prevenir las necesidades de atención sociosanitarias futuras. Y el recuento ayudará a valorar si la derogación en 2015 de la política del hijo único se ha traducido en un aumento sustancial de la natalidad o si será necesario adoptar más incentivos. La tasa de urbanización o la brecha de distribución de la riqueza se dibujarán claramente con el resultado del nuevo censo.

El primer mensaje de texto recibido por la población anunciaba que, según la ley, el censo se realizaría durante los meses de noviembre y diciembre. Pedía colaboración, que se permitiera el acceso del encuestador a los datos y que no se diera información falsa. También aseguraba que se mantendría la privacidad de los datos. Más adelante un nuevo SMS anunciaba que los funcionarios empezaban a trabajar en el barrio.

Una toalla de recuerdo

Debido a las medidas anticovid, en muchos lugares los trabajadores del censo se han instalado al aire libre, en la entrada de los complejos residenciales, para llevar a cabo los cuestionarios aprovechando la entrada y salida de los vecinos. Al menos en cuanto a Pekín, el premio por contestar era una toalla de recuerdo con el mensaje “Censo 2020” estampado.

Elaborar el censo no es una tarea fácil en un país tan grande. Es por eso que el presidente chino, Xi Jinping, salió en los medios de comunicación para dar ejemplo contestando a las preguntas de la encuesta.

En  China se calcula que hay una población flotante de más de doscientos cuarenta millones de personas. Son migrantes del campo que van a la ciudad y son tratados como ilegales, y por eso son reacios a dar sus datos para evitar perder el trabajo y ser repatriados a sus lugares de origen. Además, los que han tenido más hijos de los permitidos por la ley intentan esconderlo y no registrarlos.

En esta edición, el proceso también ha tenido algún episodio reivindicativo. En la provincia meridional de Guangdong, grupos de la comunidad LGBTQ han querido visualizar su situación lanzando la campaña No es mi compañero de piso, es mi pareja, con la que reclaman poderse inscribir como pareja.

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